La directora del Festival de Cine de Santander, Júlia Olmo. EFE/Eva García
La directora del Festival de Cine de Santander, Júlia Olmo. EFE/Eva García

El Festival de Cine de Santander se reivindica

Santander (EFE).- La directora del Festival de Cine de Santander, Júlia Olmo, que afronta en esta décima edición su segundo año con esta responsabilidad, reivindica que los festivales de cine no se deberían relacionar desde la competencia, sino buscar cómo aportarse unos a otros, y por eso asegura que no aspiran a ser Málaga ni San Sebastián «dos».

Olmo defiende que el Festival de Santander «ha encontrado su espacio» en el panorama nacional de festivales de cine.

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Y es algo que considera «muy complicado» porque cada vez hay más eventos de este tipo que pueden parecerse entre sí.

«Tenemos muy claro que queremos ser un espacio para poner en valor los nuevos talentos, las primeras y segundas películas», ha dicho.

También buscan cuidar la interacción entre profesionales «que empiezan y otros ya consolidados».

Para Olmo, la prioridad es centrarse en las nuevas miradas, cuidar los primeros proyectos y fomentar el diálogo entre cineastas.

Y ello porque de esta forma los asistentes pueden conocer lo que hay detrás de los filmes y los procesos de creación de los directores.

Bajo estas premisas el Festival de Cine de Santander reúne hasta el 17 de septiembre grandes cineastas y actores del país.

Entre ellos Juan Antonio Bayona, Alauda Ruiz de Azúa, Rodrigo Sorogoyen o Isabel Coixet, que participarán en coloquios y recibirán reconocimientos.

«No queremos ser Málaga»


La intención de «no perder el foco» en los profesionales que empiezan en la industria y darles la oportunidad nace de la idea de no querer competir con otros festivales más grandes y consolidados que ya tienen su espacio, como Málaga, San Sebastián o Sitges.

«No queremos crecer en tamaño hasta llegar a un Málaga, porque creemos que Málaga ya existe. ¿Para qué ser un Málaga dos o un San Sebastián dos? Eso no implica que no vayamos a evolucionar, pero no queremos ocupar espacios que ya existen», ha sostenido.

Desde su incorporación a la dirección el año pasado, en la novena edición del festival, Olmo y el resto del equipo se plantearon «qué ha sido, qué es y qué quiere ser» este ciclo.

«¿Por qué competir con ellos si son festivales ya muy consolidados que tienen su espacio, y las películas y los talentos que quieren cuidar?», plantea, y celebra el intercambio de filmes entre los festivales según «cómo encajan» en cada uno de ellos.

Miradas plurales


En cuanto a la visión de los festivales de cine como espacios para hablar de política, Olmo ha reivindicado que «el cine tiene un lugar en la sociedad».

Esto es porque habla de la vida y es algo de lo que no se puede apartar la vista «y hacer como que no existen los conflictos o los problemas».

«Las películas las hacen las personas y las personas tienen una mirada y esa mirada es política y social», añade.

Olmo aboga además por que los festivales de cine acojan esas miradas distintas, «plurales y diversas».

Y piensa que «no se puede obviar lo que pasa en el mundo».

Sin vetos

A su juicio, no es oportuno «vetar» una película porque hable de un tema concreto, sino que hay qye proporcionarle un «espacio de acogida».

Olmo asegura que desde la dirección no quieren «establecer cuotas» de los temas que tienen que tratar las películas que seleccionan y recuerda que buscan la pluralidad de países. Como ejemplo, el festival es de habla hispana y trae muchas películas latinoamericanas.

«Queremos que las películas lleguen al festival por sus miradas, porque nos emocionan. Partimos de la emoción de creer que vale la pena que una película esté aquí», explica.

Y reivindica que le gustaría que en los festivales también estuvieran representados el resto de oficios del cine, como guionistas, productores o montadores, lo que ha fijado como reto para próximas ediciones.