Consuelo, alimentos y abrigo para los sintecho en plena ola de frío

Miguel Martín AlonsoIAlmería (EFE).- Una persona puede acabar por muchos motivos sin nada y en la calle, pero algo en común entre los sintecho es que se ven expuestos de mayor manera a los peligros que conllevan fenómenos como una ola de frío, algo que intentan paliar en la medida de lo posible unos 80 voluntarios de Cruz Roja en Almería, que ofrecen a estas personas alimentos, abrigo y compañía.

Voluntarios como César, Teresa, Juanjo y Lola, a los que EFE ha podido acompañar durante la noche de este miércoles en un recorrido por la capital almeriense en el que surgen unos vecinos ignorados durante el día y a los que se ofrece ropa de abrigo, productos de higiene, bebida caliente y los recursos con los que cuenta la ONG para intentar hacer más llevaderas las bajas temperaturas.

Personas que duermen en cuevas o resguardados tras un banco junto a una gasolinera, como Juan Ángel, que desde hace un año pernocta en este entorno. Con su propia manta, acepta de buen grado la comida que le entregan los voluntarios.

También pueden aparecer en aparcamientos de superficies comerciales, en cajeros o en cualquier lugar que les permita dormir con un mínimo de intimidad.

“A los que nos encontramos, o están muy bien pertrechados, o todo lo contrario. Por eso es inexcusable pasar por todos los sitios” en los que habitualmente se encuentran, añade César.

El voluntario asegura que en la calle hay todo tipo de personas, así como que varía según la estación. “En primavera y verano, que hay más pateras, suele haber muchos subsaharianos y norteafricanos, pero normalmente está todo muy mezclado”, apostilla.

Una persona que vive en la calle toma un caldo caliente. EFE/Carlos Barba

Una preparación previa


Pero para poder coger el coche y comenzar el reparto, es necesario prepararlo todo de forma previa, una labor que comienza una hora antes en el Centro de Atención Social de Almería (CASA) de Cruz Roja en el barrio de Piedras Redondas, Matilde ‘Mati’ Cobo es voluntaria y referente de la UES (Unidad de Emergencia Social) de la ONG, y dirige todos los preparativos.

“Atendemos a las personas más vulnerables que se encuentran en situación de calle, que duermen en la calle (…) Con la ola de frío que viene estamos sacando más ropa de abrigo (…) Hay mantas y sacos de dormir. Damos caldo caliente y café con leche”, explica Mati.

Eso ahora que hace más frío, pero al igual que el resto del año también preparan una “comida reparadora, que son sándwiches, zumos, magdalenas, agua… También mascarillas, unos kits de higiene, ropa de aseo”, abunda.

“Tenemos dos rutas para abarcar más (…) La ruta interior y la ruta de playa (…) Vamos atendiendo una media de 40 personas por noche y salida por cada ruta, en total unas 80 personas (…) Nuestra labor es hacer de puente entre las personas que duermen en la calle y el CASA de Cruz Roja (…) para que puedan tener una vida más normalizada”, señala.

Afirma que muchas de estos ciudadanos están “aislados. “Seguramente, para muchos, somos las únicas personas que se acercan a preguntarles”, lamenta.

Un equipo multidisciplinar


Fátima Cayo, responsable del Programa de Personas sin Hogar de Cruz Roja en Almería, informa de que se llevan a cabo tres salidas en la capital, los lunes, miércoles y sábados, y destaca que sirven como “acercamiento” a estas personas en situación de calle. “En Roquetas de Mar también tenemos este tipo de rutas, que se realiza una vez a la semana”.

Cayo precisa que distintos profesionales intervienen a “nivel social” con estas personas y se trabaja en la problemática de cada usuario, en un espacio “alternativo a la calle” y en el que también pueden refugiarse durante el día del frío.

Concreta que unos 80 voluntarios salen a la calle en Almería a ayudar a unas 800 personas sin techo en la provincia, y manifiesta que para hacerlo lo primero este tener “ganas de participar” y “calor humano”, ya que Cruz Roja ofrece una formación específica para atender a este colectivo, además de otra para poder manipular alimentos, por ejemplo.

Y a la pregunta de si es posible salir de la calle, lo tiene claro: “Sí, tenemos muchos casos (…) Si con esta labor se consigue que 1, 2, 3, 4, 5 personas de todas las que atendemos salga, nos quedamos con eso porque incluye un valor más que cuantitativo o cualitativo, y esto es una labor diaria, con los voluntarios, que son la base de nuestro programa”, concluye. EFE

Edición Web: Violeta Gil