El periodismo, el trampolín de Cánovas del Castillo hacia la política

José Luis Picón/Málaga (EFE).- Mucho antes de comenzar la carrera política que le llevó a ser presidente del Gobierno hasta en seis ocasiones, Cánovas del Castillo tuvo en su juventud una faceta periodística en la que, con solo 17 años, fundó una publicación y dio muestras ya de una temprana ambición y de sus inquietudes.

El 6 de abril de 1845 se publicó el primer número de «La joven Málaga», un periódico que tuvo una efímera existencia de solo catorce números y que fundó junto a José Robles y Postigo y Maximino Carrillo de Albornoz.

Pese a que algunos biógrafos de Cánovas se refieren a ella como una publicación fantasma de la que no se hallan restos en ninguna hemeroteca, la colección completa ha sido reunida por primera vez en una edición facsímil que se presenta esta tarde en Málaga, explica en una entrevista con EFE su editor, el periodista Luciano González Ossorio.

Periódico literario

«Era un periódico esencialmente literario. Algunos biógrafos que no han llegado a manejarlo dicen que tenía un carácter político, pero solo contenía artículos y poesías. Tan es así que el subtítulo era ‘Periódico joco-serio de literatura’, en un guiño a los lectores no muy aficionados a lo literario, y había poemas con lenguaje popular o con acento andaluz».

En sus páginas «no se adivina en absoluto» la posterior carrera política de Cánovas, que dedicó algunos de los artículos que escribió a los epítetos, «a su importancia y su colocación, con una crítica a quienes abusan a ellos»; al pasado de la poesía, o al presente de la poesía en ese momento, «para lamentar cómo se habían perdido los clásicos».

Para González Ossorio, uno de los textos firmados por Cánovas más reveladores es el editorial que titula de forma ampulosa «Dos palabras a nuestros lectores por vía de introducción».

El presidente del Consejo de Ministros y líder del Partido Conservador, Antonio Cánovas del Castillo. EFE/nr/ARCHIVO

Un Cánovas «ambicioso»

Ese editorial arranca con la cita «A alcanzar con mi pluma adonde quiero fuera Homero el segundo, yo el primero», lo que da idea de un Cánovas «ambicioso cien por cien», resalta el editor.

En su artículo, analiza «cómo está la juventud», considera que «es hora de despertar del letargo en el que está sumida», hace una llamada «a la formación o a la ilustración» y se propone hacer de este periódico «un centro común de todo el saber y los adelantos de la juventud» para «cambiar la sociedad a través de la cultura».

Pese a tener solo 17 años, ya se aprecia «la ambición y la capacidad de liderazgo» y son textos «con calidad literaria, aunque enrevesados, porque hay que leerlos con un diccionario al lado y es muy retórico».

Citas a los clásicos

«Tiene altura, mucho conocimiento y cultura, con citas de Voltaire, Rousseau, Homero, Shakespeare, Calderón o Espronceda. Me pregunto dónde habría encontrado esos libros, en una Málaga sin universidad y en una familia modesta, con un padre maestro, y se me ocurre que sería en la Sociedad Económica de Amigos del País», apunta González Ossorio.

Los textos de Cánovas en estos catorce números son cinco artículos y diez poesías, estas «de mediano nivel, unas sentimentales y amorosas, otras costumbristas, y algunas soñadoras, todas muy sometidas a la rima y con aires románticos, porque era la época».

El periodismo le condujo a la política de la mano de su tío, el escritor y arabista Serafín Estébanez Calderón, quien al saber de sus pinitos periodísticos se lo llevó a Madrid, donde comenzaría su ascenso.

Muerte y periodismo

«Se fue a Madrid porque aspiraba a más y en provincias no era posible, pero en poco tiempo se metió Madrid en el bolsillo. A los dos años de llegar, a un chaval de provincias como él, el ‘Semanario Pintoresco Español’ le publicó un poema, a los 20 años entró en el semanario ‘La Patria’ y con 21 fue su director», destaca el editor.

Ya en el terreno de la anécdota, también su muerte estuvo relacionada con el periodismo, porque su asesino, el anarquista italiano Michele Angiolillo, se había inscrito como periodista en el balneario de Mondragón, donde se alojaba Cánovas, y le disparó mientras el político malagueño leía un periódico.

«Pese a que ‘La joven Málaga’ no tiene carácter político, ya se aprecia a un Cánovas con rasgos conservadores, nada avanzado ni progresista, pero con inquietudes y cultura. Este periódico era necesario para conocer al Cánovas total, porque el primer Cánovas era desconocido, hasta que aparece como diputado por Málaga con 26 años», señala González Ossorio. EFE

Edición Web: Fátima Santos