Felipe VI respalda el Año Nebrija

Lebrija (Sevilla), (EFE).- El rey Felipe VI ha dado este miércoles un nuevo respaldo a los actos de celebración del Año Nebrija con una visita a Lebrija (Sevilla). La localidad natal del humanista y padre de la gramática española, Elio Antonio de Nebrija. Los vecinos se han volcado para estar cerca del monarca.

El rey llegó al corazón de la localidad sevillana a las 11.30 horas. Recibido, además de por un intenso calor, por el presidente andaluz, Juanma Moreno, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el alcalde de Lebrija, José Barroso. Esperaban miles de personas que desde muy temprano aguardaban su llegada y le acogieron con calurosas muestras de cariño.

Tras una foto ante la estatua de Elio Antonio de Nebrija, que se erige en el centro de la plaza de España, el rey, que en todo momento portó la vara de mando del pueblo entregada por el alcalde, recorrió sus rincones.

Allí se agolpaban los vecinos, muchos de ellos vitoreando su nombre e incluso pidiéndole su firma en las banderas, a lo que el monarca accedía de manera paciente.

Cuarenta y cinco minutos tardó el rey en hacer un trayecto que en condiciones normales se recorre en dos minutos. Pero la gente se agolpada en los alrededores de la Plaza de España, bien custodiada por vallas y por la seguridad.

Los vecinos le pedían fervientemente que se acercara a saludar. Al tiempo que lanzaban gritos de «Felipe, Felipe» o algunos más originales como «Felipe sexto, eres de los nuestros».

Firma en el libro de honor

Tras el primer baño de multitudes, el monarca se acercó al Ayuntamiento. A cuyas puertas saludó a todos los miembros de la corporación, entre ellos el portavoz del PP, Francisco Bellido, con quien se paró un momento para hablar de un familiar del edil.

Concretamente del fallecido catedrático Juan Antonio Carrillo Salcedo, quien fue profesor del rey, y del que, según el concejal lebrijano, el monarca dijo que «guardaba un grato recuerdo».

La visita al Ayuntamiento sirvió para que el monarca firmara en el libro de honor. Tuvo un recordatorio para Elio Antonio de Nebrija, autor de la gramática castellana, nacido en esta localidad, que fue declarada precisamente ‘ciudad’ por Alfonso XIII hace cien años.

Una dimensión histórica y cultural que ha querido destacar Felipe VI con esta visita. La misma forma parte del impulso que la Casa Real da al V Aniversario de la muerte del humanista.

Una vez abandonaron el Ayuntamiento, Felipe VI, siempre acompañado por el presidente andaluz y por el alcalde, enfiló la calle Ignacio Halcón. Zona atestada de vecinos con banderas de España que les vitoreaban de manera constante.

Sorteando el calor tanto humano como el meteorológico logró llegar al callejón de las Monjas donde muchos vecinos le hicieron fotos, y desembocar a continuación en el convento de la Purísima Concepción, un edificio del siglo XVI.

Recibido por monjas concepcionistas

Allí fue recibido por un grupo de monjas concepcionistas, que le mostraron el interior de la iglesia, y quienes previamente le habían hecho llegar al monarca su particular regalo. Un ‘rebaño’ de ovejas -con pastor incluido-, hechos de mazapán y de almendras, uno de los manjares que las hermanas elaboran diariamente. Otros presentes recibidos por el rey Felipe fueron esculturas y cuadros alusivos a Elio Antonio de Nebrija.

El último recorrido por un pueblo volcado con el rey -las calles estaban plagadas de gente- le llevó a la Casa de la Cultura de Lebrija, engalanada para la ocasión.

Allí mantuvo un diálogo con representantes de diversos colectivos del municipio, que en la actualidad cuenta con unos 28.000 habitantes, y de cuya problemática quiso saber el rey de primera mano, escuchando a los vecinos.

La jornada de actos relacionados con el Año Nebrija acabaron ahí pero no así la visita de Felipe VI a la localidad, puesto que se acercó posteriormente a la “Balsa de don Melendo”, donde se regulan los regadíos del Bajo Guadalquivir.

Finalmente, se ha reunido con la comunidad de regantes y con los agricultores de la zona, quienes le explicaron los efectos de la sequía, además de los logros técnicos y humanos para mantener activos y productivos los cultivos. EFE

Edición Web: Luis Ortega