Los locos y el oso de Carlos III vuelven a bailar en Fuente Carreteros

Álvaro Vega I Fuente Carreteros (Córdoba) (EFE).- Los locos y el oso, dos bailes que trajo a Andalucía la colonización de la Real Cédula del Fuero de Población de 5 de julio de 1767 de Carlos III, han vuelto a danzar en Fuente Carreteros (Córdoba) tras dos años de parón por la pandemia.

Las tradiciones de la Danza de los locos y del Baile del oso, que se habían perdido en 1963 tras una actuación en un certamen de grupos de danzas en el Teatro María Guerrero, de Madrid, se recuperaron por un grupo de jóvenes de la colonia de Fuente Carreteros en 1982, de lo que hoy se cumplen cuarenta años, 38 ininterrumpidos.

Así lo recuerda a EFE Ricardo Pedrajas, el responsable municipal de la organización del evento el día de los Santos Inocentes, fecha en la que se representa la Danza de los locos y el oso porque recuerda «la matanza de los niños y cómo las madres se vuelven locas para proteger a sus hijos del rey Herodes».

La figura de la Loquilla


En el baile «hay una serie de cruces y de movimientos sobre el terreno que hacen que se intente proteger a la figura de La Loquilla, que representa a los niños», explica el técnico municipal, por parte de los danzantes, «jóvenes y menos jóvenes, que estamos algunos ya», bromea.

De todas formas, para el alcalde de Fuente Carreteros, José Manuel Pedrosa (Olivo Independientes), es precisa la «presencia de jóvenes, porque el baile de los locos es muy trabajado, muy duro, y hay que tener cierta preparación física».

Lo mismo ocurre con el Baile del Oso, con orígenes en rituales similares de Hungría, Austria y Suiza y que no coincidía con la Danza de los locos, sino que «se llevaba a cabo el día 29 y desde 1992 se hace el mismo día para aprovechar la cobertura informativa y agrupar las dos tradiciones», apunta Pedrajas.

En este caso, el responsable municipal explica que «como se trata de intentar llevar los malos augurios y espíritus con un disfraz de oso, saltando y revolcándose por las calles, también es apaleado por el domador, intentando que el oso haga un baile que es el domador el que lo lleva y los niños juegan con él».

Evolución de los tiempos


La evolución de los tiempos ha hecho que «antes los niños se asustaban y ahora es el oso el que se asusta con los niños», apunta.

El oso de Fuente Carreteros en un momento de su desfile. EFE/Salas

El alcalde subraya a EFE que «aparte de la despoblación, el problema que tenemos es que estamos en plena campaña agrícola, la aceituna y la naranja, que es de lo que vivimos, y hay muchísima gente de nuestro pueblo que está trabajando, pero hay gente que pierde el día de trabajo para seguir manteniendo esta tradición, que es única y singular».

Una excepcionalidad, enfatiza, que «Fuente Carreteros tiene la responsabilidad de mantener algo que es vivo, que necesita personas» y que no tiene la posibilidad de conservar con recursos económicos, como sería el caso de arreglar de una gotera en un monumento, pone como ejemplo, en el proceso de declaración como Bien de Interés Cultural de ambas tradiciones.

La aldea de los italianos


Fuente Carreteros, a la que «se le llegó a llamar la aldea de los italianos porque se concentraron sobre todo italianos y alemanes», señala su alcalde, tiene 1.109 habitantes según el padrón municipal de 2022 y es municipio independiente desde el 2 de octubre de 2018, tras tres décadas como entidad local autónoma de Fuente Palmera, otra de las poblaciones creadas por los colonos de Carlos III.

De la misma génesis proceden otros municipios andaluces, como La Carolina, Aldeaquemada, Santa Elena, Carboneros, Guarromán, Arquillos y Montizón, en Jaén; La Carlota y San Sebastián de los Ballesteros, en Córdoba; y La Luisiana y Cañada Rosal, en Sevilla.

De estos dos últimos hay datos de que también se ha representado alguno de los bailes que se conservan en Fuente Carreteros, rememoró su regidor en la presentación de esta edición. Para que perdure la tradición en el municipio cordobés, el año pasado se reanudó la actividad de la Escuela Municipal de la Danza de los Locos, «para que los niños y niñas de la localidad vayan conociendo esta tradición».

La actuación de 2020 la cortó las restricciones sanitarias y la de 2021 un repunte de casos de Covid 19, afirma Ricardo Pedrajas.
«La pandemia paró la intención de crear una asociación que englobe el Baile de los Locos y el Baile del Oso», refiere el responsable municipal de su organización.

Un proyecto que se pretende retomar ahora, una vez que se ha despejado el horizonte sanitario y que el cuarenta aniversario de la recuperación de la tradición se ha podido celebras en las calles de Fuente Carreteros. EFE