Naranjos y piruletas de goma eva, donde viven Papá Noel y los Reyes Magos

Esther Gómez I Marbella (Málaga), (EFE).- El espíritu de la Navidad se ha hecho realidad en la calle Córdoba de Marbella, más que un decorado de cuento, un lugar de encuentro donde Papá Noel y los Reyes Magos de Oriente viven entre naranjos y piruletas de goma eva, bastones de caramelo con corazón de cartón, guirnaldas de espumillón y cascanueces caseros de macetas y lana.

Ubicada entre la popular Huerta de los Cristales y Peñuelas, esta es una vía peatonal con tan sólo nueve casas, algo alejada del centro y de los itinerarios más comerciales del municipio. Pero la decisión de sus vecinos de decorarla la coloca en el mapa y hoy por hoy es una atracción para quienes visitan Marbella en estas fiestas.

Cada año al aproximarse diciembre, las ciudades y pueblos de toda España se preparan para engalanar -en mayor o menor medida- sus calles y plazas con alegres luces de colores, flores de pascua de rojo intenso y composiciones de brillantes figuras de led. Hacerlo se ha convertido en una tradición en sí misma.

Vestirse de Navidad

Prácticamente ninguna localidad, por pequeña que sea, se resiste a vestirse de Navidad y algunas, como Málaga, han hecho de su espectáculo de música y luz un reclamo que cada día lleva a cientos de visitantes hasta la calle Larios “a ver las luces”, igual que los insectos buscan los farolillos en las noches de verano.

La cuestión es que los presupuestos municipales para la decoración navideña son limitados y las delegaciones de fiestas mayores suelen concentrar su esfuerzo ornamental en las zonas más céntricas por las que casi todo el mundo pasa en algún momento durante las navidades.

Papá Noel
El espíritu de la Navidad se ha hecho realidad en la calle Córdoba de Marbella, más que un decorado de cuento, un lugar de encuentro donde Papá Noel y los Reyes Magos de Oriente viven entre naranjos y piruletas de goma eva. EFE/Esther Gómez

Cerca de tres millones de puntos leds iluminan este año Marbella repartidos entre las 4.035 guirnaldas, los 656 arcos y el centenar de figuras de suelo que se han distribuido a lo largo del municipio, además de las seis fachadas y los pinos que se han decorado.

A los vecinos de calle Córdoba les gusta como lucen -nunca mejor dicho- las ciudades en estas fechas y hace tres años, en plena pandemia, cuando apenas se podía salir y visitar el centro era casi como viajar a la luna, decidieron que querían dar luz y color a sus puertas.

Así, en 2020 dejaron de ser espectadores de otros barrios y se pusieron manos a la obra para convertir el suyo en protagonista y ofrecer a sus hijos -y a ellos mismos- cierta normalidad en un momento de angustia general por culpa del coronavirus.

Cada año, algo mejor

“Fue un alivio para la gente que venía aquí a sacarse fotos con sus hijos y a sentir el espíritu navideño -explica a EFE uno de los residentes de calle Córdoba, Hamid El Kihel- y al ver que fue un éxito, hemos decidido que cada año vamos a intentar hacer algo mejor”, añade.

Lo que comenzó siendo una iniciativa sin más pretensión que hacer algo alegre y bonito en una época triste y fea, se ha convertido -comenta con satisfacción- en “una obligación” y por eso en 2022 han empezado a trabajar en la decoración de su “querido barrio” la última semana de agosto.

Todos han colaborado, los mayores y los pequeños, los católicos y los musulmanes, porque esto va más allá de la religión, va de convivencia, unión y vecindad, asegura. De manera que cada uno ha aportado su granito de arena, ha decorado a su gusto y ha hecho lo que mejor se le daba.

“Este año hemos puesto el Portal de Belén y algunas cosas más”, indica a EFE Eli Armario -vecina de la calle desde hace veinte años- y quien se ha encargado de confeccionar muchas de los elementos que la decoran como los cascanueces, las figuras del nacimiento o los muñecos de nieve, en los que que también ha trabajado su vecina Natalia.

¡Uf! el bolsillo lo ha notado

“Cada uno compra lo que va necesitando”, comenta, y a la pregunta sobre cuánto ha gastado responde entre risas con un movimiento de cabeza y un: “¡Uf! Este año me he pasado un poquito y en el bolsillo se ha notado”.

Su vecina Ana se ha encargado de las piruletas y los pastelitos que cuelgan de los árboles, detalla, y aunque “esto lleva muchas horas de trabajo, también es muy divertido”, subraya.

El propietario de El Patio de María -el único local de comidas de la calle- y residente en el barrio desde hace más de medio siglo, Toni Romero, muestra los barriles de su local vestidos de Papá Noel y asegura que le encantaría que el resto de las calles de la zona se sumaran a la iniciativa.

Otro vecino, Daniel Lima, en cuyo tejado lucen orgullosos un reno y el trineo de Papá Noel, señala orgulloso que sus niños disfrutan un poco más de estas fiestas que los demás porque ellos “están metidos en la Navidad”.

Mientras, María González, de visita en Marbella, se ha acercado “desde la otra punta” a conocer la calle Córdoba y no ha podido disimular su sorpresa. “No nos esperamos tanto pero la verdad es que es espectacular”, ha destacado. Este enclave refleja, como pocos, el espíritu navideño con vecinos trabajando y compartiendo, “debería hacerse más”, sentencia. EFE