Rubén Olmo: «El público desconoce lo que es realmente la danza española»

Málaga, (EFE).- El director del Ballet Nacional de España, Rubén Olmo, lamenta que el público de nuestro país «desconoce todavía lo que es realmente la danza española, que no son rumbas ni sevillanas», y cuando los espectadores la descubren «se enamoran».

Olmo llega al frente del Ballet Nacional con «La Bella Otero» al Teatro Cervantes de Málaga, donde se presenta este sábado y domingo la vida del personaje protagonista, Carolina Otero, y para ello ha echado mano de distintos estilos como la danza estilizada, la danza flamenca o la danza contemporánea.

«Una vida no se cuenta solo con un estilo, y necesitaba también distintos colores de compositores diferentes, porque no sabía por ejemplo cómo sonaba un casino de Montecarlo en 1800», ha explicado Olmo este viernes en rueda de prensa.

Cuenta con los bailarines del Ballet Nacional -«que son los más completos», asegura- para poner en el escenario esta obra que fue la primera que «pasó por su cabeza» antes de ser coreógrafo, desde que trabajaba en Barcelona y descubrió al personaje de Otero.

«No conocía realmente su historia y soñé el ballet. Sabía que debía tenerlo en un cajón guardado para un momento especial y que no era para hacerlo con mi compañía privada, porque era una obra muy ambiciosa».

50 artistas y 240 trajes

Cuando asumió la dirección del Ballet Nacional presentó «La Bella Otero» como una de las «grandes obras» de su proyecto, con la intención de recorrer toda la trayectoria de esta artista «desde que nace en Pontevedra hasta el final de su vida, cuando se arruinó por sus problemas de ludopatía».

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El director del Teatro Cervantes, Juan Antonio Viga, la bailarina Patricia Guerrero, el director del Ballet Nacional de España, Rubén Olmo, y la bailarina Maribel Gallardo, durante la presentación de «La Bella Otero» en Málaga. EFE/Jorge Zapata.

Con cincuenta artistas en el escenario y un vestuario con más de 240 trajes, el elenco está encabezado por Patricia Guerrero y Maribel Gallardo, que interpretan a Carolina Otero en distintos momentos de su carrera.

«Hemos fantaseado sobre su vida, porque a ella también le gustaba inventarse gran parte de esa vida», explica Rubén Olmo, que resalta cómo este espectáculo «de repente se convierte en un recital operístico y de repente, en un musical de Broadway».

Reconoce paralelismos con el personaje protagonista, porque en la danza muchos de los intérpretes proceden «de un barrio humilde o de la clase media», aunque Otero sufrió una pobreza más acentuada.

«Me llamó la atención que con 14 años sufriera una violación en una fiesta popular, y que todavía sigan las mujeres enfrentándose a esa lucha. Quería poner en valor lo que se sufría entonces y ahora, y cómo ella lo enfrentó con las armas de mujer que tenía», explica.

Un mundo complicado y difícil

Era aquella «una época más de hombres, y ella se enfrentó con sus armas para llegar a lo más alto, fue amante de siete reyes y llegó a ser una persona influyente».

Rubén Olmo asegura que en la danza «se sufre mucho» y que este es «un mundo complicado y difícil» también entre los propios artistas, «porque hay muchos piques y envidias».

«A nivel económico no sabes lo que vas a tener el mes que viene», señala el director del Ballet Nacional, que lamenta que en España «la danza ha sido siempre la hija pobre de las artes escénicas».

«Se llenan los teatros, y la danza en España es lo que más gusta, pero le tienes que dar los mismos elementos. Si no empapelas la ciudad con carteles del Ballet Nacional y no haces un ‘tour’ de medios, es muy difícil llenar un teatro. Eso es lo único que necesita la danza, que se le dé más importancia desde las instituciones y desde la prensa». EFE

Edición Web: Luis Ortega