Aprobada la modificación del PGOU de Zaragoza para construir la nueva Romareda

Zaragoza (EFE).- El pleno del Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para la construcción del nuevo campo de fútbol de la ciudad en La Romareda con los únicos votos en contra del Grupo Socialista.

La medida ha contado con el respaldo del PP, Ciudadanos, Vox y Podemos, en total, 18 votos, las tres abstenciones de ZeC y el rechazo de los ediles del PSOE, que han sumado diez.

En concreto, la modificación del PGOU afecta a 42.500 metros cuadrados de suelo, de los que 20.500 serán para el nuevo estadio y 22.500 se podrán destinar a usos terciarios como hoteles, oficinas o establecimientos comerciales.

Casi 7.000 metros más de uso deportivo

Con el nuevo planteamiento, el campo de fútbol ganará espacio y pasará a disponer de 47.399 metros cuadrados de uso deportivo, en lugar de los 40.668 con los que cuenta en la actualidad. Así cumplirá las condiciones para acoger partidos del Mundial 2030.

Según el consejero de Urbanismo, es una modificación “tranquila” y “sencilla” que permitirá “acudir a una fórmula de explotación del campo que exonere al Ayuntamiento de Zaragoza de tener que hacer la inversión de su construcción”.

Serrano ha destacado que la medida ha sido “debidamente debatida, hablada y negociada con los grupos municipales” y supone “el mínimo común denominador que de manera inexcusable” debería llevar a las distintas fuerzas “a un consenso”.

No detrae recursos municipales

En ese sentido, ha enumerado algunas de las exigencias de los grupos que incluye, como que Zaragoza “no tenga que detraer recursos” de otras áreas para pagar el nuevo estadio, como pidió Vox, que permita abordar la construcción de la ciudad del deporte, a petición de Podemos, que se realice en la actual ubicación (ZeC) o que no conlleve una recalificación (PSOE).

Para el portavoz de Vox, Julio Calvo, se trata de “una modificación puntual y de menor entidad». Ha acusado al PSOE de hacer una “oposición bulldozer”, es decir, “el ‘no es no’ de (Pedro) Sánchez trasladado al ayuntamiento”, aunque ha puntualizado que el apoyo de su grupo a esta propuesta “no compromete ni condiciona” futuras cuestiones.

Su homólogo en Podemos ha destacado que lo votado en el pleno este martes “tiene un significado mayor” de lo técnico, ya que consiste en “orientar y condicionar las futuras decisiones que el gobierno de modo unilateral y sin votación plenaria pueda tomar” más adelante.

Rivarés ha anunciado que su grupo da el ‘sí’ a la modificación al haber pactado con el gobierno de la ciudad “tres puntos muy claros”: garantías para que las obras se desarrollen a la vez que la competición, la financiación de la futura ciudad del deporte y la inadmisión de cualquier fórmula jurídica que posibilite que el estadio acabe privatizado.

‘No es el principal problema de la ciudad’

El portavoz de ZeC, Pedro Sansisteve, ha recalcado que “el problema de La Romareda no es el primer problema de la ciudad” y ha mostrado las dudas de su grupo concernientes a cuestiones como el modelo de uso o cesión del suelo o qué pasará con los 22.500 metros cuadrados que ha definido como “finca flotante”.

El concejal socialista Horacio Royo ha afirmado que “hoy es un mal día para la ciudad” y que el debate en torno a esta cuestión “mide” la talla como alcalde de Jorge Azcón. Le ha acusado de actuar “con absoluto denuedo» para «reventar cualquier tipo de consenso”, ya que “no quería que el PSOE estuviese en ese acuerdo de ciudad” concerniente al estadio.

Para Royo, desde el gobierno PP-Cs han tratado de buscar “exclusivamente la opacidad” en este asunto con el fin de «sabotear» el acuerdo y ha anunciado el ‘no’ de los socialistas a una medida que deja “en sus manos hacer y deshacer lo que les dé la gana”.

Por último, Azcón ha destacado que el hecho de que la votación haya salido adelante con los votos a favor de grupos “tan distintos” tiene que ver con que «el proyecto es el mejor que se ha presentado nunca en el Ayuntamiento de Zaragoza”. Ha atacado a los socialistas al afirmar que votan en contra “porque el PSOE piensa en el PSOE, aunque sea a costa de lo que piensan los ciudadanos”.