Sequía en el Ebro: acaba el año hidrológico con las reservas mas bajas en un lustro

Zaragoza sep (EFE).- La Cuenca Ebro ha cerrado el año hidrológico con las reservas de agua más bajas del último lustro. Los 2.900 hectómetros cúbicos embalsados contrastan con la media de los últimos cinco años, que se sitúan en 4.200. Las cuencas del Aragón, el Arbas, el Segre y el Bajo Ebro están en emergencia y las el Gállego-Cinca y el Noguera Pallaresa, en alerta.

Durante el verano, Bardenas, Segre y Bajo Ebro llegaron a situación de emergencia. Ello obligó el establecer prorrateos y repartos de dotaciones que han permitido atender con garantía todos los abastecimientos y usos industriales. También se ha salvado la campaña de riegos, a pesar de las dificultades, según el balance del Año Hidrológico que ha presentado la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

Imagen del pantano de Yesa, en el río Aragón, a 20 de septiembre. EFE/ Jesús Diges

El resto de la cuenca se encuentra en situación de normalidad o prealerta (en este último estado están la cabecera y eje del Ebro y Noguera Ribagorzana). Es la margen derecha de la demarcación, como ya ocurrió el año pasado, la que presenta un mejor estado general.

En el conjunto de la cuenca del Ebro, en este año hidrológico ha habido un 13 % menos de precipitaciones que la media de los últimos 20 años y un 50 % inferior en el periodo de mayo, junio y julio.

Otoño lluvioso; invierno y primavera secos

La mayor parte de las precipitaciones cayeron en el otoño, mientras que el invierno y la primavera han sido secos, cuando es el periodo en el que normalmente se acumulan la mayor parte de las reservas en los embalses.

El descenso del agua embalsada respecto a otros años se debe fundamentalmente a las menores precipitaciones, que se han traducido también en menores aportaciones de agua a los ríos. También la temprana fusión de la nieve en los Pirineos, que este año comenzó a mediados de abril y ha impedido aprovechar estas aportaciones tan eficientemente como en otras temporadas.

En la estación de aforos del Ebro en Castejón, el volumen circulante acumulado total del año hidrológico 2021-22 ha sido un 9 % inferior al promedio de los últimos 20 años, aunque muy próximo al promedio de los últimos 5 años. Mientras, la del Ebro en Tortosa ha sido un 28 % y un 24 % inferior, respectivamente.

El Ebro a su paso por Zaragoza en agosto. EFE/ Javier Belver

Además, las altas temperaturas de los meses de mayo, junio, julio y agosto han aumentado las demandas hídricas de los cultivos e incrementado las pérdidas que se producen en los embalses por los procesos de evapotranspiración.

Crecida extraordinaria en diciembre

Entre el 23 noviembre y el 13 diciembre de 2021, la llegada de sucesivos sistemas frontales atlánticos originó hasta seis episodios de crecida ordinarios en los ríos del cuadrante noroeste de la cuenca del Ebro. Estos culminaron con un evento extraordinario en el que se combinaron lluvias extraordinarias con fusión del manto de nieve.

Los ríos navarros, Arga, Irati y su correspondiente tramo del Ebro, fueron los que experimentaron los eventos más excepcionales, por encima de 20 años de periodo de retorno. También donde se produjeron las mayores afecciones.

Por M.Rosa Lorca. Editado por Isabel Poncela