Se cumplen 51 años de la erupción del Teneguía, la primera monitorizada en España

Santa Cruz de Tenerife (EFE).- El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha publicado en redes sociales un hilo sobre el 51 aniversario del comienzo de la erupción del Teneguía, en La Palma, la primera que fue monitorizada en la historia de España, con imágenes de archivo de Televisión Española y recortes de prensa de la época.

Tal día como hoy en 1971, a las 15.00 hora local, prácticamente la misma que el volcán Tajogaite (19/9/2021 a las 15.12), se registraron unos ruidos subterráneos y varias explosiones de media intensidad, y a los pocos minutos se apreció la elevación de una columna de ceniza negruzca que establecía el comienzo de la erupción.

Se abrió una fisura de 200 metros al sur de la isla de La Palma, en la misma dorsal de Cumbre Vieja, pero en este caso cerca del municipio de Fuencaliente, y comenzó la primera erupción monitorizada de la historia de España: el volcán del Teneguía.

Once días antes, los hidrófonos de los equipos submarinos que la Universidad de Columbia (Estados Unidos) había desplegado en Puerto Naos, a menos de 20 kilómetros de la erupción, «cuyo objetivo oficialmente era estudiar los movimientos de los cetáceos en esta zona», detectaron un enjambre sísmico, hasta 1.000 terremotos en un día, algunos de los cuales sentidos por la población.

Al detectar esto movimientos sísmicos «extraños» se pusieron en contacto con Telesforo Bravo, naturalista y geólogo de la Universidad de La Laguna, quien avisó a José María Fúster, de la Universidad Complutense, y se empezó a formar un grupo de investigación de la erupción.

El 27 de octubre, 24 horas después del comienzo de la erupción, un grupo de la Universidad Complutense, el CSIC y el IGN mandaron a La Palma una delegación que se dedicó a la vigilancia volcánica.

El entonces Instituto Geográfico y Catastral envió al ingeniero geógrafo Alfonso López Arroyo, Gregorio Alonso, mecánico del Observatorio de Toledo y José Cruz, ingeniero de telecomunicación y geógrafo, que desplegaron instrumentación para poder recoger datos sismovolcánicos.

Como en un gran número de erupciones canarias, con la del Teneguía al principio hubo muchas bocas y fueron surgiendo más puntos donde salía material lávico, siguiendo una fractura de dirección norte-sur, mostrando una actividad explosiva en forma de fuentes de lava. Se formaron varias coladas que cubrieron una superficie de 4 kilómetros cuadrados.

El día 27, la erupción, aunque tenía varios focos, se fue centralizando en dos puntos en concreto, con lo que se formaron los denominados Teneguía I y Teneguía II, con un carácter mixto similar a la del Tajogaite: efusivo-explosivo. El I era de mayor cantidad de material aunque posterior.

El 1 de noviembre comenzó una nueva crisis sísmica que coincidió con una destacada actividad gaseosa en fumarolas a 200 metros al norte del cráter Teneguía I y cuando se produjo un gran terremoto se abrió un nuevo centro emisor que se denominó Teneguía III, de comportamiento explosivo.

Foto de la erupción del Teneguía tomada el 1 de noviembre de 1971. EFE/Jacinto Maillo

Se alternaron tres centros eruptivos con comportamientos diferenciados: Teneguía I: surtidor de escorias; Teneguía II: erupción efusiva con gran cantidad de lavas; y Teneguía III: clasificado como “soplete de gases”. El día 3 ya se quedó el Teneguía II inactivo.

En la madrugada del 8 al 9 de noviembre, estando los focos Teneguía II y III inactivos, comenzó una reactivación de la erupción con la aparición de una nueva fractura ubicada en un nuevo campo de fumarolas.

Finalmente apareció la boca llamada Teneguía IV, con comportamiento en jet.

El día 10, en la zona de fumarolas cercanas al Teneguía IV aparecieron varias bocas con comportamiento explosivo que acabaron formando el Teneguía V, de comportamiento estromboliano con predominio de gases y muy cerca lo que muchos denominaron el Teneguía VI.

Aunque el día 12 la actividad seguía en aumento en los focos I, IV y V, el 13 se apreció un cambio en la tendencia y aunque el Teneguía I tenía mayor caudal de lava, la actividad eruptiva total disminuyó.

En los días siguientes empezó a haber una relativa tranquilidad en las bocas.

En la mañana del 18 de noviembre, el foco llamado Teneguía IV y el V seguían emitiendo lavas pero de repente, a media mañana, cambiaron a un comportamiento explosivo con actividad decreciente y al final de la mañana finalizó la erupción quedando solo fumarolas.

El Teneguía expulsó gran cantidad de cenizas y lapilli a varios kilómetros de distancia.

Fueron encontradas bombas eyectadas a 2 kilómetros del centro eruptivo.

Como la mayoría de las erupciones históricas en Canarias, el Teneguía creó una plataforma lávica en la costa desde los primeros días de expulsión de lavas.

Al llegar al mar se formaron nubes gaseosas tóxicas y también apareció gran cantidad de pumitas flotando en las inmediaciones.

En la erupción del Teneguía falleció un pescador y tres turistas sufrieron intoxicación tras meterse en el perímetro de seguridad desobedeciendo a la Guardia Civil y fueron encontrados inconscientes, estando varias horas en el hospital.

También varios vulcanólogos sufrieron mareos, rememora el IGN en su publicación.

El Teneguía, al ser en una zona deshabitada, tuvo un impacto económico pequeño.

Es más, fue un revulsivo para el turismo, pues llegaban a ser 20.000 personas los fines de semana y se colapsaban las carreteras.

Varios cruceros de Francia e Inglaterra organizaron excursiones para observar este fenómeno. EFE