El fiscal cree que la muerte de Encarnación pudo haberse evitado con una orden de protección

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- El fiscal de Violencia de Género de Las Palmas, Javier Lomba, ha mantenido su petición de 22 años de cárcel por asesinato para el hombre que el 4 de abril de 2020 asfixió a su exmujer, una anciana de la que cuidaba en casa por estar enferma, hecho que considera que posiblemente no hubiera ocurrido si se le hubiera dictado una orden de alejamiento un año antes.

En sus conclusiones finales, el fiscal ha recordado que existían factores de riesgo, ya que en 2008 el acusado, José Marcial P.A., agredió a su entonces esposa, como él mismo ha reconocido ante el Jurado en su declaración, y en 2019, cuando ya estaban divorciados, la volvió a agredir, pero sin consecuencias legales en ninguno de los dos casos, porque la víctima no quiso denunciarle.

El fiscal, por ello, ha admitido, en ese sentido, «responsabilidades por parte nuestra» para tratar de evitar la muerte de Encarnación, de 77 años, a quien el acusado atacó por la espalda cuando estaba sentada en la cama y con un brazo le agarró por el cuello y después la «remató con una almohada», sabiendo lo que hacía, según han corroborado este miércoles las forenses a la Audiencia de Las Palmas.

Lomba ha manifestado que José Marcial estaba sobrecargado por el estrés que genera el cuidar a una persona enferma de Alzheimer y alcohólica y por la presión añadida que supuso el confinamiento por la pandemia de coronavirus, pero su acción no estuvo motivada por un «impulso poderoso» que afectara a su capacidad de entender y decidir» ni existe una base patológica que le exima de su imputabilidad, como han señalado la médico y la psicóloga forenses que le entrevistaron.

El fiscal ha incidido en que el acusado «no hizo nada por evitar la sobrecarga que tenía» porque, pese a la situación de confinamiento, podía haber pedido ayuda, pero se lo impidió el «afán por cuidar» de su exmujer, que forma parte de la dominación que ejercía sobre ella, como el hecho de sacarla de la residencia en la que se encontraba, lo que atribuye a querer tener el control.

Lomba ha remarcado también que «no puede haber acto de amor cuando se quita la vida a alguien», en relación a los sentimientos expresados por el acusado hacia su exmujer.

La acusación popular, ejercida por el Instituto Canario de Igualdad, ha mantenido también su petición de condena por asesinato, al igual que el fiscal, y ha incidido en que el procesado «sabía lo que hacía y su intención era acabar con su vida, y por ello se ayudó de la almohada para asegurar su muerte.

Así mismo, ha insistido en que se aprovechó de su situación de superioridad sobre la víctima.

La abogada de la defensa, Dara Lorenzo, en sus conclusiones ha perseverado en que se trata de un homicidio, pues ha sostenido que su exmujer tuvo posibilidades de defensa, como así lo han señalado la inspectora de Policía y las médicos forenses, que indicaron que se halló en las uñas de la víctima restos de ADN del acusado.

Lorenzo ha mantenido que su cliente sufrió un arrebato, por lo que ha dicho que discrepa de lo expuesto por las forenses, ya que cree que no lo han podido «descartar al 100 por 100».

«José Marcial se encontraba solo y desesperado y no podía pedir ayuda» ni pudo «razonar» el día de los hechos, y cuando tomó conciencia de lo que hizo, llamó a la Policía, según la letrada, que sostiene que empleó la almohada para que no sufriera», se preocupó por ella hasta el extremo que le colocó en una posición de relax en la cama tras matarla y «jamás actuó con superioridad por ser hombre».

Según Dara Lorenzo, gracias a su cliente, la víctima «vivió sus últimos años con cariño y amor».

Los crímenes de violencia machista como los de estos días son «deleznables», pero «hoy nos ha tocado ver lo contrario», ha concluido la abogada.

En su derecho a la última palabra, de nuevo entre sollozos, el acusado ha pedido perdón a la familia de su exmujer y a ella misma. EFE