Ese cóctel de bereber, portugués, gallego y africano al que llaman… canario

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- Los antiguos pueblos de Canarias pueden haber desaparecido como tipo humano reconocible, pero su herencia genética está más presente de lo que se creía en los habitantes de las islas, en un ADN mestizo al que contribuyeron de forma muy notable ancestros portugueses, gallegos y africanos.

Doce investigadores del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) de Tenerife, el CSIC, las Universidades de La Laguna y Fernando Pessoa y el Instituto Carlos III publican en la revista «iScience», del grupo «Cell», el estudio genético más amplio que se ha hecho hasta la fecha sobre los habitantes de Canarias, con conclusiones novedosas, pero que conectan directamente con dos de los vectores que movieron la colonización de las islas tras su anexión a Castilla: la industria azucarera y el tráfico de esclavos.

El trabajo indaga en la genética de 896 personas residentes en todas las islas del archipiélago y pertenecientes a familias consideradas canarias desde varias generaciones, con una técnica que permite rastrear en el pasado largas secuencias de linajes heredados por vía materna: el estudio del ADN mitocondrial.

Su comparación con los perfiles genéticos obtenidos de varios yacimientos prehispánicos de Canarias y también de bases de ADN de Europa, África y América proporciona un primer resultado: la herencia genética materna de los canarios actuales es entre un 50 y un 60 % aborigen; es decir, procedente de la poblaciones bereberes que se asentaron en las islas hace alrededor de 2.000 años.

Víctor García, Luis Rubio, Adrián Muñoz y el resto de los autores del artículo subrayan que esas cifras concuerdan, incluso superan, con las obtenidas por anteriores estudios de otros equipos científicos, que apuntaban un promedio del 40 % de huella aborigen en la herencia genética materna de los actuales canarios.

Los responsables de este trabajo recuerdan que todos los estudios realizados hasta la fecha matizan que la herencia genética por vía paterna es mucho menor (algunos la cifran en el 10 %), producto de la gran mortandad de hombres aborígenes que se produjo durante los años de la Conquista y de un mestizaje que en sus inicios se caracterizó por el emparejamiento de mujeres canarias con hombres llegados de otros lugares en la colonización posterior de las islas.

Hasta el punto que los perfiles genéticos recuperados en cementerios de Gran Canaria y Tenerife de los siglos XV a XVIII muestran que la sustitución de la población original de las islas fue «temprana», subrayan. Sin embargo, se sabía poco sobre el origen de los principales contribuyentes al mestizaje que siguió a la Conquista, más allá de que la mayoría procedían de la Península.

Imagen de archivo de la colección de restos humanos aborígenes de la colección del Museo Canario. EFE/Elvira Urquijo Á.

En ese punto radica una las principales novedades de este trabajo: en desentrañar el origen de la otra mitad no aborigen en la herencia genética materna de los canarios actuales. Los autores resaltan que las coincidencias con la Península Ibérica rozan el 40 %, pero también que han encontrado valores de hasta el 21,5 % de rasgos genéticos norteafricanos, hasta el 19 % de normandos y flamencos, hasta el 12% de africanos subsaharianos y hasta el 7 % de italianos.

Dentro de la huella ibérica en el ADN de los canarios actuales, el peso más importante se lo llevan los linajes identificados como portugueses y gallegos, que representan la mitad de esa parte de la herencia genética no aborigen (el 28,4 % y el 21,4 %).

Además, hay otros rasgos notables: en El Hierro y La Palma, entre el 24 y el 29 % de la herencia materna es normanda y flamenca; en Gran Canaria, el 20 % es subsahariana; y en Lanzarote, hasta el 42 % es norteafricana de procedencia distinta a la aborigen.

Los autores recuerdan que hay varias hitos en la historia de Canarias que tienen su claro reflejo en esos rasgos genéticos: el primero, la importante presencia portuguesa en el archipiélago, que en algunos islas fue anterior a la castellana o la normanda, el segundo, el desarrollo de la industria azucarera; y el tercero, el tráfico de esclavos africanos hacia las nuevas colonias de América.

Los cultivos de caña de azúcar, el oro blanco durante siglos, explica que en las islas donde se implantó por la abundancia de agua y de madera (Tenerife, Gran Canaria y La Palma) haya una mayor herencia genética de quienes impulsaron esa industria (portugueses) y de quienes invirtieron en ella (flamencos); y también da la razón de la herencia subsahariana en el ADN de los canarios actuales: es la huella de los esclavos africanos traídos para esa industria.

En este último caso, el azúcar es solo una parte de la respuesta, porque más de un tercio de la herencia genética subsahariana de Canarias está emparentada con América, lo que los autores atribuyen al tráfico de esclavos africanos de ida y vuelta en el Atlántico.

La mano de obra forzada también está detrás de la gran herencia genética norteafricana no aborigen de Lanzarote, añaden los autores, en este caso por el desplazamiento de esclavos moriscos.

Los resultados de este estudio apuntalan además otra tesis generalmente aceptada por la arqueología: los antiguos canarios renunciaron a navegar u olvidaron ese conocimiento a su llegada a las islas.

En el ADN de individuos anteriores a la Conquista, cada isla mantiene linajes genéticos diferentes; a partir del siglo XV, en todas se encuentran rasgos aborígenes típicos de las islas vecinas, producto de la movilidad de poblaciones que propiciaron los conquistadores. EFE