Un alegato contra las guerras con dos siglos de vigencia

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- Por las imágenes que captó este testigo de la guerra pasa todo: los crímenes del invasor, los cadáveres desmembrados de las víctimas, el llanto de una niña huérfana, el hambre que sigue a la destrucción… No es Ucrania ni son fotografías las que retratan el horror, pero podrían serlo, son grabados y salieron hace dos siglos del genio de Francisco de Goya.

La Fundación Mapfre Guanarteme expone desde este viernes hasta el 27 de enero en Las Palmas de Gran Canaria una de las seis únicas copias que existen de la colección «Los desastres de la guerra», ochenta grabados que Goya (1746-1828) no se atrevió a imprimir en vida, por la crudeza de sus imágenes y la crítica que destilan.

«Es un alegato contra la guerra, contra todas las guerras», explica Leyre Bozal, conservadora de las colecciones de arte de la Fundación Mapfre. «Es España, no es Ucrania… pero podría serlo, como también podría ser Auschwitz​ o Sierra Leona», resume.

Goya presenció en primera línea los horrores de la Guerra de la Independencia (1808-1814), que dejaron una huella conocida en su obra, tanto en el levantamiento del pueblo de Madrid contra las tropas napoleónicas, como en el asedio francés a Zaragoza, que él fue enviado a «retratar» como primer pintor de la Corte.

Más allá de sus universales cuadros «La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol» o «Los fusilamientos de patriotas madrileños», que reflejan los hechos del 2 y 3 de mayo de 1808, la guerra dejó un hondo impacto en el pintor que encuentra su expresión más íntima en «Los desastres», subraya Leyre Bozal.

Es en esos pequeños grabados, añade, donde Goya refleja con toda crudeza una guerra «sin héroes ni vencedores ni vencidos», una vorágine que solo conduce al hambre, la destrucción, la muerte y, en última instancia, a lo absurdo y lo grotesco. Todo un anticipo de lo que serán después sus conocidas como «pinturas negras».

La conservadora de las colecciones de la Fundación Mapfre, Leyre Bozal, muestra la serie «Los desastres de la guerra», de Goya. EFE/Elvira Urquijo Á.

En estas estampas, Goya expresa su doble dolor: el que le causa como español la violencia infligida contra su pueblo y el desgarro de ver, como ilustrado, que tras expulsar al invasor francés, lo que regresa a España es la Inquisición y el absolutismo de Fernando VII.

«Estos grabados no se estamparon en vida de Goya. Su primera tirada se hace en 1872 en la Real Academia de San Fernando. No los hubiera podido imprimir en vida, la Inquisición y Fernando VII no se lo hubieran permitido», enfatiza la conservadora de Mapfre.

Leyre Bozal subraya que estos aguafuertes en blanco y negro concebidos hace dos siglos tienen «plena actualidad, desgraciadamente», porque conectan directamente con las imágenes que el público está recibiendo en estos momentos desde Ucrania.

Pero, además, advierte, tenerlos en una exposición representa toda una oportunidad, porque las colecciones de grabados rara vez se exhiben, debido a fragilidad de la obra en papel.

En este caso, habrá una doble ocasión: hasta el 27 de enero en Las Palmas de Gran Canaria y a partir de esa fecha en la sede de la Fundación Mapfre en La Laguna (Tenerife). EFE