Las acusaciones piden una condena por intento de asesinato para un británico acusado de apuñalar a su expareja en Fuerteventura

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- La Fiscalía y la acusación particular han solicitado este miércoles al Jurado que se condene por intento de asesinato y allanamiento de morada al británico Andrew H., acusado de tratar de acabar con la vida de su expareja la madrugada del 17 de octubre de 2020 tras entrar por el jardín en su apartamento de Corralejo (Fuerteventura).

En la tercera sesión del juicio, las dos acusaciones han elevado a definitivas sus conclusiones al entender que ha quedado probado que la apuñaló con un cuchillo de forma sorpresiva en su dormitorio, así como el de lesiones psíquicas al hijo mayor de la pareja, de 4 años, y que vivía con su madre y presenció la agresión, según han expuesto.

La acusación particular ejercida por la víctima, que en un principio planteaba un delito de homicidio en grado de tentativa, se ha adherido a la petición de la fiscal y ha retirado el de vejaciones, y de lesiones físicas y psíquicas a su representada, al entender que han quedado incorporadas en la tentativa de asesinato con las agravantes de parentesco y de género.

El letrado de la defensa ha mantenido su petición de absolución al Jurado, que deberá decidir sobre la culpabilidad o inocencia del procesado, quien convivió durante cinco años con la víctima con la que tuvo dos hijos, uno de 4 años y otro de 18 meses en el momento de los hechos, y con la que rompió meses antes de que ocurrieran en el complejo de apartamentos donde ambos residían, aunque en casas diferentes.

En la sesión de este miércoles han declarado los dos expertos en medicina y psiquiatría forense y en el uso de la fuerza, José Cabrera Forneiro y Emilio Bolea López, contratados por el abogado de la defensa, que mantiene que su cliente fue apuñalado por su expareja y que ella le pidió que fuera de madrugada a su casa para hablar de los problemas económicos que tenía.

Cabrera Forneiro ha sostenido que las heridas del acusado son defensivas y ha centrado el «hecho neurálgico de la prueba» en que los cinco médicos y las dos enfermeras que atendieron a la víctima no reflejaran en su informe el corte que presentaba en la mano y que entiende que se produjo en un momento posterior a los hechos y que las acusaciones mantienen que se hizo al quitarle el cuchillo para defenderse y poder escapar.

«No es de recibo que los facultativos no vean esa lesión en un caso de violencia de género», puede que se le pase a un médico pero «no a toda una cadena», ha recalcado el experto, que ha recordado que en su haber cuentan 42 años experiencia, 22 como médico forense y 20 como perito privado y, sin embargo, esa herida no se reflejó hasta que se emitió el informe del forense.

Hasta entonces solo figuraban tres puñaladas en la víctima y una mordida en la yugular que no se corresponde con la dentadura de Andrew H., según el estudio efectuado, ha añadido Cabrera Forneiro, quien además ha apuntado que en una declaración notarial que efectuó la denunciante dijo que se lo había hecho un amante.

El experto ha manifestado además al tribunal que, como especialista en psiquiatría, aunque no exploró a la víctima, por sus manifestaciones, vídeos y documentación que se le facilitó, no aprecia «armonía» en su relato.

Bolea López, por su parte, ha subrayado que las heridas de la víctima son incisivas y de un centímetro, por lo que no concuerdan con las propias de una pelea que se producen en los movimientos de ataque y defensa, pues «serían más asimétricas y más profundas si se quiere hacer daño».

Ha descartado también que la víctima le quitara el cuchillo a su agresor, como sostiene la acusación, y ha considerado muy complicado que el ataque se produjera como relata la expareja del acusado.

Los médicos forenses han ratificado sus informes y han explicado que la herida que presentaba la víctima en la mano es defensiva y han considerado «ampliamente normal que los médicos se fijen en las heridas que eran más graves que la de la mano».

Además, han rechazado que las heridas de la mano que tenía el acusado fueran defensivas, como sostienen los peritos de parte, y han apuntado que es posible que se las hiciera al coger el cuchillo por la hoja, tras representar esa opción el abogado de la acusación particular, posibilidad que ha rechazado el perito en el uso de la fuerza, quien ha abundado que en su dilatada experiencia «nunca ha visto» esa situación y que descarta por el dolor que inflinge al agresor. EFE