Los inhaladores para el asma emiten solo en Canarias más gases de efecto invernadero que 14.000 coches

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- El presidente del Colegio de Médicos de Las Palmas, Pedro Cabrera, ha advertido de que los inhaladores presurizados que se consumen en Canarias emiten tantos gases de efecto invernadero como más de 14.000 coches circulando todo un año.

Cabrera, también coordinador de la Alianza Médica contra el Cambio Climático, ha explicado en una rueda de prensa que estos inhaladores contienen gases inocuos para el ser humano, pero «terriblemente dañinos para la atmósfera» por su efecto invernadero y potenciadores del cambio climático.

Se utilizan para el tratamiento de enfermedades respiratorias, fundamentalmente asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

En Canarias, además, se prescriben estos dispositivos por encima de la media nacional, en un 58% de los casos en relación al 52% en España, y muy por superior a la media de Suecia, que apenas llega a un 13%.

En España se prescriben 15 millones de unidades al año, lo que supone unas 378.000 toneladas de CO2 anuales emitidas a la atmósfera, «si se prescribe como Suecia, un 13%, se ahorrarían 300.000 toneladas CO2 al año», ya que estos gases tienen «una persistencia en la troposfera de entre 15 a 36 años».

Dentro de cada envase «hay tantos gases de efecto invernadero como los emitidos por un coche recorriendo 300 kilómetros», ha alertado.

Los datos de Canarias «son peores», ya que como ha detallado el presidente del Colegio de Médicos se prescriben 1 millón de inhaladores presurizados al año, el equivalente a 24.285 toneladas de CO2, porque cada paciente acostumbra a tener 2 y 3 envases.

Esta es «una cifra tremenda», ha advertido Cabrera, ya que es el equivalente «a 14.285 coches circulando todo el día, o 614 vuelos en la ruta Las Palmas-Madrid anuales.

Es «evidencia científica», ha dicho, ya que los gases que contienen estas unidades tienen más poder de calentamiento global por la permeabilidad del gas y el tiempo que perdura en la atmósfera.

Los inhaladores presurizados pueden ser sustituidos por «soluciones magníficas» ya que los inhaladores sin gases de efecto invernadero «vehiculan los mismos medicamentos» por lo que «no se cambia el tratamiento solo cambia la forma de inhalarlos».

Estas alternativas «tienen el mismo precio, con la misma eficacia terapéutica para la gran mayoría de los pacientes con las únicas excepciones, un 10% del total, principalmente en niños menores de 6 años o con deterioro cognitivo».

Se trata de inhaladores de niebla fina o SMI, de nebulización e inhaladores de polvo seco con los que «en 10 años ahorramos 10 millones de toneladas de CO2».

A día de hoy, ha recordado, «las guías médicas y las sociedades científicas lo recomiendan».

Tal y como ha explicado «no se pueden prohibir porque hay casos excepcionales que los necesitan, pero hay que concienciar a médicos y población sobre esta situación», ya que estos son datos «recientes» y marcan «el inicio de una ola».

Las emisiones de gases de efecto invernadero «hay que reducirlas drásticamente, de forma casi inmediata, nos jugamos mucho”, ha alertado Pedro Cabrera, que como promotor de la Alianza Médica contra el Cambio Climático, ha puesto en valor que «no habrá que sorprenderse si nuestro médico nos prescribe el mismo medicamento en otra presentación, muchísimo menos contaminante, será la tendencia en adelante”.

Es importante que los pacientes que utilicen los inhaladores presurizados deban ser conscientes que los envases no se pueden tirar a la basura, una vez consumidos o caducados siguen teniendo gases de efecto invernadero, deben ser entregados en la farmacia para su correcto reciclaje. EFE