La OTAN busca profundizar en la perspectiva de género como una ventaja militar extra

Cristina Magdaleno Galdona

Las Palmas De Gran Canaria (EFE).- Cuando las tropas de la OTAN llegaron a Afganistán a finales de 2001 pronto percibieron que el trato con mujeres y niñas locales iba a ser complejo si solo interactuaban con batallones formados en su totalidad por hombres, así que abogaron por desarrollar batallones femeninos y mixtos que lograron una mayor información y penetración en poblados afganos.

Esta decisión estratégica, también utilizada en otros conflictos como el de Kosovo, es uno de los ejemplos prácticos de cómo ha abordado la OTAN en los últimos años la perspectiva de género en sus operaciones, según relatan en una charla con EFE los seis miembros del Comité Ejecutivo de Perspectiva de Género de la Alianza, que estos días se reúne en Las Palmas de Gran Canaria para reforzar su agenda de trabajo.

Aunque el interés de la OTAN por este asunto se remonta, según los miembros del Comité, a la década de los cincuenta, con una expansión más formal entre los sesenta y setenta, en los últimos 20 años se han centrado en profundizar en la perspectiva de género como una ventaja militar y operacional extra para las fuerzas de la Alianza en sus misiones en el exterior.

«La perspectiva de género supone una ventaja militar y operacional extra. Las sociedades son diferentes en cada país, y se debe analizar el rol de las mujeres en cada una de ellas, también el de hombres, niños y niñas, para extraer lecciones sobre cómo interactuar con todos esos actores y, así, aconsejar al comandante que se encuentra sobre el terreno», expone el teniente coronel Álvaro Villalobos, el único hombre, y el único español, miembro del Comité Ejecutivo de Perspectiva de Género de la OTAN.

La presidenta del Comité, la teniente coronel Diana Morais, de Portugal, explica que la mayor parte de las operaciones de la OTAN se desarrollan principalmente entre la población civil y cada parte de la sociedad, agrega, tiene necesidades diferentes y se enfrenta a amenazas distintas.

EL CASO DE KOSOVO

La teniente coronel belga Françoise Verbanck recuerda la facilidad para conectar e interactuar con mujeres en Kosovo con esos batallones formados solo por féminas.

«Regresábamos a la base con mucha información porque era más fácil hablar con ellas, te relacionabas y conectabas con ellas de una manera diferente. La experiencia con patrullas solo de hombres era que nunca llegaban a interactuar con la población femenina, por ejemplo, así que en los últimos años ha habido un desarrollo muy positivo», relata Verbanck.

Así, considera muy acertado este «cambio de mentalidad», que en su opinión, tras esa experiencia, «ha calado entre las naciones a la hora de preparar misiones en otros países».

Con ella coincide la comandante neerlandesa Caroline Burger, que añade que en Afganistán valoraban mucho los grupos de enfoque («focus group» en inglés) formados solo por mujeres como herramienta indispensable para reunir información «muy útil» sobre el terreno.

«También sentaba un ejemplo muy positivo en ciertas culturas y ejercía un efecto muy bonito y de apoyo para las mujeres locales, que por ejemplo veían a mujeres militares que conducían camiones. En esas sociedades ese tipo de cosas abren mucho la mente y al final te acabas convirtiendo en un modelo a seguir simplemente haciendo tu trabajo», reflexiona Burger.

LOS ROLES DE GÉNERO, UN LASTRE SOBRE EL TERRENO

Por otro lado, Morais expresa que tanto en la sociedad como en las fuerzas armadas se tienen en mente muchos estereotipos de género que, de manera inconsciente, asignan roles a mujeres y hombres.

«Cuando estamos en guerra, a veces necesitamos sobreponernos a esos estereotipos y asumir, por ejemplo, que una mujer no siempre tiene por qué ser pacífica y que, por el contrario, puede ser un agente de guerra», relata Morais.

La presidenta del Comité Ejecutivo insiste por tanto en la educación y la formación entre las fuerzas armadas de los países miembros y, a la vez, expone la importancia de «ser conscientes» de que los adversarios también integran la perspectiva de género a sus operaciones y es por tanto un asunto que «afecta a la efectividad».

EL EJÉRCITO, «REFLEJO DE LA SOCIEDAD»

Preguntados por si perciben que en el ámbito militar los progresos en materia de igualdad de género van algo más lentos que en el resto de la sociedad, todos los miembros coinciden en apuntar que va al mismo ritmo porque las fuerzas armadas son «un reflejo de la sociedad».

«No creo que haya muchas diferencias sobre lo que ocurre en la sociedad respecto a la igualdad de género frente a lo que ocurre en las fuerzas armadas de cada país. Es cierto que tradicionalmente ha sido un ambiente dominado por hombres y que todavía se percibe como un trabajo para hombres, pero de la misma manera que se percibe que ser enfermera es más propio de mujeres», reflexiona Morais, que no cree que sea algo que se pueda cambiar rápido

En su opinión, si en la sociedad civil las mujeres no piensan que estar en las fuerzas armadas es para ellas, «no las habrá» y no habrá igualdad.

La teniente coronel Meredith Werner, de la Armada de Estados Unidos, cree que «se suele poner en un contexto negativo» la lentitud de la igualdad de género en los ejércitos, pero, en su opinión, en cuestiones como la brecha salarial de género es «probable» que muchas fuerzas armadas estén por delante de la sociedad, aunque Morais reconoce las dificultades que, como en otros ámbitos, puedan tener las mujeres para ascender.

Por último, la teniente coronel Katherine Prudhoe, del Ejército británico, señala la importancia de tener mecanismos entre los países miembros que persigan integrar la perspectiva de género en todas las estructuras, y destaca la importancia de, por ejemplo, los reportes nacionales que cada país elabora y donde se enumera tanto el número de mujeres que sirven en cada país como las nuevas reclutadas o las políticas de maternidad, por ejemplo.

«Este tipo de documentos nos ofrecen una foto fija de cómo se encuentra la OTAN e cuestión de perspectiva de género y nos permite ver cómo progresa cada país», concluye Proudhoe. EF