Reducir emisiones y avanzar en combustibles, la ruta de la aviación regional

San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria)(EFE).- El futuro de la aviación regional «pasa por la sostenibilidad y la reducción de emisiones, un reto que ya cuenta con tecnología disponible hoy en motores que reducen a la mitad el CO2 y en combustibles que aunque hoy son caros y escasos» marcarán la descarbonización del sector en 2050″.

Así lo ha explicado la directora de Estrategia de Mercado de ATR, fabricante de aviones regionales, entre ellos los que utiliza Binter, Marta Sabin, quien se ha declarado “convencida” de que la aviación regional “será más importante que nunca” porque tendrá “un papel relevante en el futuro de las nuevas tecnologías, disruptivas y radicales”, que comenzará en los aviones más pequeños.

Como ha destacado en el segundo día de las jornadas técnicas de aviación «Nuevas formas de volar» organizadas por Binter, el futuro “será sostenible” y la transición ecológica del sector “hoy ya tiene tecnología para aeronaves más eficientes” como es el caso del “modelo de ATR que opera Binter, el más ecorresponsable del mercado”.

En cambio, en el medio plazo la solución para la descarbonización de la aviación “va a ser el SAF, un biocombustible a día de hoy caro y escaso pero en el que trabajan todos los actores de la cadena del transporte aéreo para que haya más y sea más asequible”.

En la descarbonización de la aviación en el 2050 “la aviación regional y la tecnología disruptiva e innovadora será la solución, jugando un papel fundamental», ha dicho en su intervención.

ATR, que opera 36 millones de vuelos y ha movido a más de un billón de pasajeros, cuenta con más de 66 aviones activos en España y 1.800 vendidos en el mundo, se ha centrado en la mejora de los motores de sus aeronaves, que gracias a la tecnología de turbohélices ya operan “con la mitad de consumo de combustible que el motor tradicional (turbofan)”, con una operatividad “óptima” para rutas cortas como las que opera la aerolínea canaria.

Este motor permite que un jet regional pequeño, en 300 millas de ruta, consuma un 50% menos, un 69% en periodos más largas, con 60 gramos de CO2 emitidos a la atmósfera «frente a los 104 gramos por kilómetro que emite un vehículo utilitario”.

Según los datos que ha compartido Sabin, “si sustituimos los motores de los pequeños jet regionales de rutas cortas en Europa y los cambiamos por turbohélices se reducirían las emisiones un tercio”, algo que “es posible hoy, porque tenemos la tecnología”, ha subrayado.

De esta forma, se dejaría de emitir a la atmósfera el CO2 equivalente al que puede captar un bosque del tamaño de las Islas Baleares.

Tal y como ha recordado, los ATR vuelan a menor altitud, «lo que reduce la estela de condensación reduciendo por dos el impacto climático», ha asegurado.

Los vuelos de aviación regional, que conecta a islas y comunidades remotas “están operados al 40% por aviones ATR”, y de acuerdo a las cifras que ha dado Marta Sabin, si se aumentasen en un 10% “se moverían un 5% más de turistas, lo que supone un 6% más de PIB” y en consecuencia un incremento de inversión, de empleo y desarrollo.

El futuro de la descarbonización de la aviación, en el medio y largo plazo, “pasa por el SAF, un combustible sostenible que ya está en el mercado”.

El ATR es “50% compatible con biocombusible y ya en 2019 operó el primer vuelo perfecto 50% SAF”, reduciendo así “un 46% las emisiones de CO2”.

En 2025 los aviones serán 100% compatibles con biocombustible.

«La aviación es causante del 2% de las emisiones de CO2 mientras la movilidad por carretera es del 30%», ha afirmado Sabin.

“Aún así hay que hacer algo y tenemos que hacer más” y ya hoy “usar la mejor tecnología disponible. Binter usa los ATR de última generación, una transición ecológica que ya ha comenzado”, ha concluido. EFE