Stop Gordofobia: Más importante que adelgazar es no sufrir discriminación

Santa Cruz de Tenerife (EFE).- «Quizá para nosotras es más importante no sufrir discriminación que adelgazar», ha proclamado este miércoles en comisión parlamentaria Magdalena Pyñeiro, cofundadora de la plataforma digital Stop Gordofobia.

Una frase con la que Magdalena Pyñeiro ha arrancado los aplausos de todos los diputados de la Comisión de Sanidad, algo poco habitual en la Cámara, y con la que la cofundadora de la plataforma Stop Gordofobia ha iniciado su mensaje para concienciar sobre la discriminación social, educativa, laboral e incluso sanitaria que sufren las personas obesas y con sobrepeso.

Pyñeiro ha recalcado que el bienestar de las personas «no es solo tener buena salud», sino que tiene una «dimensión física, social y mental»; y las tres, ha dicho, están afectadas por la gordofobia: tendencia a la ansiedad, la depresión y el aislamiento, mayores dificultades para encontrar trabajo, infradiagnósticos médicos y bullying en los colegios, ha enumerado.

«Nuestra salud no solo se define por el peso», ha insistido la cofundadora de Stop Gordofobia, quien ha criticado que las campañas institucionales se centren en la obesidad como un factor de riesgo para la salud y en la necesidad de adelgazar cuando «no todo el mundo puede» hacerlo, y se ha preguntado qué se hace para «cuidar la salud de las personas gordas».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) «lleva 20 años haciendo lo mismo, recomendando dietas, y no ha funcionado (…) La población no para de engordar. ¿Por qué no probamos algo nuevo, a dejar en paz a la gente y darle recursos par que tenga una dieta saludable, dejarle hacer deporte, incidir en la salud mental, social, en el estigma? A ver si eso quizá cambia las cosas», ha planteado.

«¿De qué sirve intentar adelgazar si luego me quiero matar?», ha planteado Pyñeiro, quien se ha puesto como ejemplo al sufrir en 2016 una depresión por su aspecto físico que le llevó a plantearse quitarse la vida.

Y es que «es muy difícil» vivir en «un mundo que te odia», como también salir a la calle y «oír insultos, comentarios de gente que no has pedido (…) Sin autoestima es muy difícil cuidarte».

Pyñeiro ha enfatizado que la gordofobia es «una cuestión sistémica y estructural», pues está presente «en todos los espacios de la vida, 24 horas, 7 días a la semana», y se manifiesta en forma de «insultos, burlas y humillaciones» por el aspecto físico.

Ha remitido a un estudio de la Universidad de Almería en el que se indica que los insultos que con más frecuencia se dirigen a personas gordas son vagas, asquerosas, descontroladas, egoístas, perezosas o glotonas, y ha añadido que «alguien que oye esto no puede estar bien de salud».

En el ámbito laboral, la cofundadora de Stop Gordofobia ha indicado que las personas con sobrepeso tienen mayores dificultades a la hora de encontrar un empleo, pero es que también tienen más trabas para hacer deporte, porque son objeto de burlas cuando se animan a hacerlo.

Ha puesto como ejemplo el caso de Shawn Dingilus-Wallace, un nadador de Palaos que fue objeto de comentarios jocosos por su aspecto físico durante su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Pyñeiro ha hecho especial mención a la gordofobia que se produce en los colegios, ya que, según la Unesco, el aspecto físico, en especial la obesidad, es el principal motivo de los casos de bullying o acoso, y ha recordado varios casos de niños que se han suicidado por este motivo.

También tiene una derivada en el ámbito médico, pues con frecuencia, ha dicho, los profesionales tienden a centrarse en bajar de peso como «primera solución a todos los problemas», sin profundizar en los síntomas.

Ha enumerado diversos casos de negligencias médicas sufridas por personas obesas o con sobrepeso, como una necrosis diagnosticada ocho años después de que un paciente fuera a consulta por dolores en una pierna, un cáncer de útero que acabó en fallecimiento o un embarazo de mellizas pasado por alto.

Ha puesto en tela de juicio las dietas, que mayoritariamente «no tienen éxito a largo plazo» y generan trastornos de conducta alimentaria, así como el índice de masa corporal, y ha llamado la atención sobre intervenciones como la malla sublingual o un imán para sellar la boca, o el desabastecimiento del medicamento para diabéticos Ozempic porque adelgaza.

Todos ellos síntomas de que la sociedad está «obsesionada por estar delgada», lo que es sinónimo de un «pánico absoluto por ser gordos, porque saben lo que nos toca, la humillación que sufrimos, ha reflexionado.

Los diputados de todos los grupos han tomado nota de la necesidad de un enfoque más amplio del fenómeno de la obesidad y el sobrepeso, sin menoscabo del problema que representa para la salud, siendo Canarias una de las comunidades con las tasas más altas.

Miguel Ángel Ponce, del PP, que además es médico de profesión, ha concedido que «no se puede criminalizar a un paciente porque tenga obesidad» y que «una cosa es ayudar a bajar de peso y otra, no hacerle caso».

También ha coincidido con la cofundadora de Stop Gordofobia en el peligro que representan las llamadas «dietas milagro», que están «utilizando a personas obesas» y que «son perjudiciales para la salud», y ha advertido asimismo sobre la «obsesión» por los gimnasios.

Cristina Valido, del grupo Nacionalista (CC-PNC-AHI) ha dado la razón a la compareciente en cuanto a que «muchas personas obesas no lo son por su propia voluntad, ni encuentran forma de dejar de serlo. No es una elección».

Ha abogado por «luchar contra los desalmados que utilizan unos cánones de belleza tan crueles para machacar a las personas» y ha condenado las otras discriminaciones que sufren las personas gordas, en el colegio, en el trabajo o en el centro de salud.

María del Río, de Sí Podemos Canarias, ha planteado que si cuando se habla de sobrepeso y obesidad existe «un peso ideal», se ha preguntado «quién decide cuál es en cada persona» y ha invitado a reflexionar sobre si hay que «relacionar directamente un cuerpo de talla grande con una enfermedad o un problema de salud».

Y si lo es, ha pedido tener en cuenta que también lo son algunas dietas, los trastornos de conducta alimentaria o los suicidios relacionados.

Marcos Francisco Hernández, del grupo Socialista, ha apostado por «normalizar» estos debates y hacerlos extensivos a todos los ámbitos de la sociedad para eliminar estereotipos, y también ha reclamado la incorporación del término gordofobia en el diccionario de la Real Academia de Lengua.

Esther González, de Nueva Canarias, ha indicado que es «indiscutible» el factor de riesgo del sobrepeso y la obesidad, y, por tanto, hay que trabajar para disminuir los índices en Canarias, pero también hay otras derivadas, como la salud mental y la autoestima.

Melodie Mendoza, de la Agrupación Socialista Gomera, ha pedido «no estigmatizar» a la gente con sobrepeso y ha considerado que «quizá no se trata como se debería la gorfobobia en los ámbitos sanitario, educativo y laboral», lo que no quita para fomentar hábitos de vida saludable.

En la misma línea, Vidina Espino, del grupo Mixto, ha señalado que ambos aspectos son compatibles, y ha añadido que los aspectos puestos sobre la mesa por la plataforma Stop Gordofobia «nos tienen que hacer reflexionar como sociedad». EFE