Una consulta en lengua de signos: un paso adelante en la medicina inclusiva

Nerea de Ara

Santa Cruz de Tenerife (EFE).- El hospital Hospiten Rambla, de Santa Cruz de Tenerife, se ha convertido en el primero del país que implanta la atención médica directa en lengua de signos española (LSE), todo un espacio de esperanza para la comunidad sorda, que sufre enormes dificultades para hacerse entender cada vez que necesita asistencia sanitaria, ya sea urgente o rutinaria.

«Siempre me he sentido incómoda cuando he tenido que acudir a un hospital, porque la comunicación con los trabajadores se hacía imposible y tenía que depender de algún intermediario que pudiera decir por mí lo que me pasaba», cuenta a EFE una esas pacientes que solo se comunica por signos y que prefiere no revelar su nombre.

Como remarca la especialista que la recibe en su consulta, Aleida Castro, sorda, bilingüe y miembro del proyecto, atender al paciente en LSE responde a una demanda histórica del colectivo, la de recibir «una asistencia sanitaria accesible y de calidad».

Castro recuerda que «uno de los pilares de la medicina es la intimidad y confidencialidad entre el médico y el enfermo», que permite que «realmente se puedan comunicar con nosotros, nos puedan decir lo que les pasa y entender lo que les decimos para mejorar su salud», por lo que este servicio resulta «imprescindible».

Por tanto, el objetivo principal de esta consulta consiste en ofrecer una atención sanitaria en primera persona al colectivo de personas sordas en su gran diversidad, es decir, «desde aquellas que hacen uso de la lengua de signos pura hasta quienes utilizan la lengua castellana, pero necesitan ciertas herramientas de ayuda», ilustra Castro.

La atención se divide en dos modalidades: videoconsulta, abierta a toda persona del territorio nacional, «ya que lo único indispensable para asistir es conocer la LSE»; y presencial, situada en el centro de la capital tinerfeña.

Junto a ello, el colectivo también dispone de acceso a chequeos médicos atendidos por un equipo de profesionales sordos, material informativo accesible relacionado con la salud de los usuarios que carecen de audición, además de charlas y formaciones.

En el caso de la atención presencial, desde su llegada al centro hospitalario el paciente es atendido por un equipo compuesto por profesionales sordos o CODA (siglas en inglés de «hijos oyentes de padres sordos»).

El auxiliar administrativo Cristian Castañeda recibe al usuario y lo acompaña hasta la sala de atención al paciente, desde donde, posteriormente, lo guía a la zona de espera de la consulta.

Una vez en este espacio, la auxiliar de enfermería Toni Hernández -miembro CODA del equipo-, conduce a la persona hacia la doctora Castro, donde tiene lugar la sesión.

El equipo se completa con el enfermero -también sordo- Miguel Pedrera y el director del proyecto y jefe del Servicio de Diagnóstico y Terapéutica Endoluminal/Endovascular de Hospiten, Manuel Maynar.

YouTube player

«La accesibilidad no debería ser un privilegio»

Pese a la alta prevalencia de personas sordas en este equipo, la doctora Castro indica que es muy complicado conformar grupos de este tipo: «Contar con una columna de este tamaño es difícil porque, a nivel nacional, hay muy pocos profesionales con problemas de audición en este gremio».

Explica que esto ocurre por problemas de infancia que sufren los miembros de este colectivo «y todo lo que eso les genera en el desarrollo de su vida».

«Conozco casos dentro de la comunidad no oyente que han estudiado medicina por vocación y ni siquiera se plantean ejercer. Piensan que están abocadas a terminar en temas administrativos, sin más opciones», expone Castro.

Por ello, más allá de las facilidades que genera esta consulta para los pacientes, la profesional tiene la esperanza de que también «abra la puerta a que personas sordas que estén interesadas en el mundo sanitario sepan que es posible desarrollarse en él», ya que, tal y como remarca, «la accesibilidad no debería ser un privilegio, sino la normalidad». EFE