Pedro Sobrado: ser un artista de vanguardia es ser uno mismo

Santander (EFE).- Autodidacta, Pedro Sobrado se enorgullece de ser un pintor que crea con libertad, de haber pasado multitud de etapas hasta llegar a la actual que llama «vivir el momento», en la que pinta lo que le «pide el cuerpo» porque cree que «ser un artista de vanguardia es ser uno mismo».

Tras cuatro décadas de creación artística y multitud de premios y reconocimientos, sobre todo en Francia, Pedro Sobrado (Torrelavega, 1936) acaba de recibir el título de Torrelaveguense Ilustre que el grupo de opinión Quercus le concedió durante la pandemia, galardón que dice haber recogido «con mucha satisfacción» porque se lo conceden sus paisanos.

En una entrevista con EFE, Sobrado asegura estar «muy satisfecho» con la etapa «vivir el momento», en la que el dibujo minucioso toma aún más protagonismo en sus obras acrílicas sobre papel, y donde colores como naranja, azul o morado llenan su paleta para dar vida a estampas urbanas y cotidianas de Santander, París o Venecia.

Explica que en esta nueva etapa se recrea con el color, un paso adelante en la evolución creativa de un artista conocido por su propio estilo de pintura, pero también «copiado y falsificado», hasta el punto de haber tenido que cambiar su firma para evitar que vendan como suyas obras que no lo son.

«Vivir el momento»

Asegura que «al crear con libertad sale mejor lo que uno quiere expresar», aunque todas sus obras comienzan «trabajando la línea» en un sutil dibujo al modo del Ukiyo-e japonés que será la guía de sus cuadros, a los que el color enriquece a través de una técnica que, afirma, «da libertad, personalidad y frescura» a sus obras.

En todas sus etapas artísticas la figura humana, sobre todo la femenina, sigue desempeñando desde su estancia en París un papel destacado, así como también la ausencia de rostros, según dice «una elección artística» que le permite expresarse «con la actitud, el movimiento y el momento» en sus obras.

Reconoce que «vivir el momento» es algo que ha hecho durante toda su trayectoria, a través de distintas épocas que se han ido sucediendo -el abstracto parisino, los monstruos, la movida madrileña o Mayo del 68-, pues considera que «ser uno mismo es conservar una personalidad que te convierte en un artista reconocible con el paso del tiempo».

Pedro Sobrado, en el estudio de su casa. EFE/Javier G. Paradelo.

Según explica, «vivir el momento es lo que me aporta la capacidad creadora y la inspiración», de la que surgió su etapa de abstracción en París, su paso a la figuración tras Mayo del 68 o su época del gris y el negro en la que entró al regresar a Madrid en 1976 y darse de bruces con la movida y el ambiente musical que sonaba en Rockola.

Por eso, sus más de 40 años de actividad artística le hacen recordar que, en sus inicios artísticos, «la vanguardia era hacer algo que no se había visto hasta entonces, pero hoy ya no se habla tanto de eso, ahora lo más importante es la personalidad del artista».

Pintor desde niño

Cuenta como anécdota que su primer contacto con el arte se produjo siendo un niño en el colegio Menéndez Pelayo de Torrelavega, cuando el maestro le encargaba dibujar en el encerado las figuras que el resto de niños debían copiar, aunque su «mayor descubrimiento” fue la pintura con acuarela a los 14 años.

No obstante, su alumbramiento en el arte le vino a los 18 cuando, tras un tiempo frecuentando una academia de Torrelavega, propiedad de Carlos Pondal pero que gestionaba el también pintor Modinos Páez, pudo realizar su primera exposición de la mano de Manuel Arce, entonces responsable de la Galería Sur.

Tras ello llegaría se estancia en Madrid a partir de 1959 para seguir formándose, su marcha a París en 1961 donde descubrió la abstracción que le marcaría una primera etapa hasta 1968, su posterior regreso a España en tiempos de la movida, y así una tras otra hasta la actual «vivir el momento».