Pinturas de Altamira, delicadas pero estables, seguirán con visitas limitadas

Javier G.Paradelo

Altamira, (EFE).- La cueva de Altamira mantendrá el actual régimen de visitas limitadas a las pinturas rupestres, que se encuentran en un estado «delicado» pero «estable» gracias al plan de conservación que se aplica para retrasar el deterioro de estos polícromos de más de 12.000 años.


Este acceso controlado y limitado consiste en una visita a la semana para cinco personas de 37 minutos de duración, de ellos ocho frente a los polícromos, visita que se realiza bajo un «estricto protocolo» de indumentaria e iluminación, y con un recorrido y tiempos de permanencia definidos para cada zona de la cueva.

Variaciones no significativas en las pinturas



El monitoreo permanente que se lleva a cabo sobre las condiciones del interior de la cueva ha permitido constatar que no se hayan producido variaciones significativas en las mismas que perjudiquen a las pinturas, ya que los distintos parámetros se mantienen por debajo de los niveles de peligrosidad.

Pedro Puente Hoyos



El director general de Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, Isaac Sastre, hizo este miércoles ese anuncio tras la reunión del Patronato de Altamira, que contó con la presencia por primera vez del ministro de Cultura, Miquel Iceta, y que ha sido la primera que se celebra desde hace cinco años y en la que se ha analizado la situación actual de las pinturas y los proyectos de conservación de cara al futuro.

Pedro Puente Hoyos



La directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás, aseguró que la cueva «es un enfermo crónico que tiene los mejores cuidados», lo que permite conjugar la protección de este patrimonio prehistórico con su difusión a través de un programa cultural que incluye las visitas restringidas.

Visitas con la lista creada en 1999



Para ello, se utiliza el listado de personas que lo solicitaron a partir de 1999, de donde se van llamando a los interesados para cubrir las plazas disponibles, un sistema que, según Sastre, se mantendrá hasta que el Patronato no decida otra cosa, como forma de dar salida a los más de 3.000 aún inscritos en ese listado.



Para Sastre, este sistema «se ha demostrado exitoso» para asegurar la conservación de la cueva y sus pinturas, ya que además permite mantener el monitoreo de las distintas variables climáticas en el interior de la cavidad y los distintos estudios científicos asociados.

Foto de archivo de la entrada a la cueva original

El segundo museo más visitado



Respecto a las visitas al Museo y la Neocueva, el director general ha destacado que Altamira ha recuperado los niveles de visitantes de 2017, ya que el pasado año recibió a cerca de 300.000 personas en sus instalaciones, lo que confirma «su poder de atracción» y lo convierte en el segundo museo estatal más visitado de España.



Por otra parte, Fatás ha avanzado que el Patronato ha desechado la idea de abrir al público la cueva de las estalactitas muy próxima a la cavidad rupestre, que no tiene arte rupestre ni yacimiento arqueológico, y que fue utilizada como cámara sepulcral en la Edad del Bronce.



Según ha indicado, está decisión en consecuencia del consejo de los técnicos tras realizar un estudio geológico de la cueva, que desaconsejó su apertura la público, aunque se mantendrá como «lugar de prueba y ensayo» de las decisiones que luego se aplicarán en la cueva de Altamira, lo que permite una mejor conservación de la misma.