Un banco del tiempo para compartir habilidades

Javier G. Paradelo
Torrelavega, (EFE).- La asociación Amica, que trabaja por la discapacidad desde 1984 en Torrelavega, está poniendo en marcha un banco del tiempo con el que intercambiar servicios y habilidades en beneficio del colectivo.


Este banco es un espacio de entrenamiento para el casi medio centenar de usuarios de Amica que participan, ya que pueden poner en practica las competencias adquiridas durante su formación e incrementar sus habilidades digitales.

Un proyecto en cinco países


La iniciativa es la última fase del proyecto formativo CAPABILITY-TB, en el que participan de manera conjunta siete entidades similares a Amica en Portugal, Grecia, Austria, Italia y España, que incluyen personas con discapacidad, familias, profesionales, voluntarios y expertos en economía colaborativa y bancos del tiempo.


La coordinadora del proyecto en Amica, Irene de los Ríos, explica a EFE que el objetivo de CAPABILITY-TB es mejorar la participación y la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad, además de poner en valor sus capacidades y también paliar la soledad no deseada.


Asegura que este banco del tiempo como herramienta de participación social es la culminación de casi dos años de intenso trabajo, a través de cinco bloques formativos encaminados a que las personas discapacitadas adquieran mayor conocimiento del funcionamiento de esta iniciativa.


Por eso, en este tiempo, cada entidad ha trabajado en la elaboración de su propio plan de acción social, descubriendo aquello que pueden ofrecer a otras personas y también qué pueden necesitar; además de practicar y experimentar las reglas de un banco del tiempo, y realizar los primeros intercambios de tiempo por capacidades.

«Guarda tu cartera y saca tu tiempo»


En este sentido, recuerda que la filosofía es intercambiar servicios por tiempo y no por dinero, algo que está en la base del intercambio comunitario y no bilateral, de ahí el lema del proyecto: «Guarda tu cartera y saca tu tiempo».


La trabajadora de Amica y voluntaria del proyecto, Patricia Rosellón, también ha detallado a EFE que para participar en el banco de tiempo sólo es necesario darse de alta en la plataforma creada al efecto, y cumplimentar un formulario donde quedan registradas las cosas que una persona ofrece a los demás y aquellas que necesita.


Allí quedarán reflejados los conocimientos, servicios o actividades que puede aportar este usuario, tales como hacer la compra a una persona que no puede ir, acompañar un anciano a pasear o enseñar idiomas, y serán los responsables del banco los que unan esta oferta con una demanda, poniendo a ambas en contacto para acordar el momento que convenga para la prestación.

Una herramienta para todos


Rosellón resalta que se trata de un programa inclusivo, abierto a todas los ciudadanos y no sólo a usuarios de Amica, y también flexible, porque se adapta a las necesidades de todas las personas, además de constituir «una potente herramienta» para compartir experiencias y habilidades.


Además, asegura que los bancos del tiempo son una forma para crear comunidades saludables y solidarias, así como contribuir de este modo a paliar las situaciones de soledad no deseada y las desigualdades sociales, de ahí que anime a todo tipo de personas a inscribirse en la iniciativa.

Javier G.Paradelo


Este mismo llamamiento es que el realizan Roberto y Marta, dos usuarios de Amica e integrantes del grupo que está poniendo en marcha el proyecto del banco del tiempo, quienes reconocen, en declaraciones a EFE, su «positiva experiencia» al participar en esta iniciativa en la que llevan formándose las últimos dos años.