Un premio a los 78 años del bar Chema

Javier G. Paradelo

Torrelavega (EFE).- El Bar Chema de Torrelavega no ha dejado de abrir en los últimos 78 años su barra, tras la que ha estado casi medio siglo José María Gutiérrez Pérez ‘Chemaro’, un trabajo como lugar de encuentro en la ciudad que será reconocido con un premio a su trayectoria.

Ubicado en la calle Julián Ceballos, poco o casi nada ha cambiado en el Chema desde que en agosto de 1944 el hombre que dio nombre al establecimiento y padre de ‘Chemaro’, abrió este bar tras reformar una antigua bodega llamada “14 de Abril” (en conmemoración a la República), que cerró al iniciarse la Guerra Civil.

En una entrevista con EFE, José María Gutiérrez asegura que recibir el galardón que le entregará la Cámara de Comercio el 1 de diciembre «es un orgullo y un honor» al reconocer su bar como ‘hogar’ de muchas generaciones de torrelaveguenses que de un modo u otro han compartido un pedazo de vida con su familia.

ESPACIO DE ARTE Y TERTULIA

Hoy como entonces las paredes del Chema lucen los murales del artista local Ángel López Padilla, famoso en su época por ganar concursos de carteles de la patrona de Torrelavega, y cuyas pinturas han sido restauradas en cuatro ocasiones en estos 78 años.

El tipismo de esos trazos pictóricos y los versos que incluye siempre han llamando la atención a cada cliente que ha entrado en el local.

El Chema fue, en su origen, uno más de los muchos bares de Torrelavega, pero con el paso del tiempo se fue convirtiendo en lugar de tertulia y encuentro de varias generaciones, y de cita obligada de muchos socios de la Gimnástica. No en vano ‘Chemaro’ comenzó en 1948 como miembro número 348 del club y desde 2007 es el 1.

Este establecimiento ha sido y es uno de los lugares más añejos y entrañables de Torrelavega, y su puerta ha sido testigo, como dice ‘Chemaro’, del paso «de las etapas más gloriosas y de las menos» de una urbe que en los años 50 vivió el esplendor de la «ciudad del dólar» y que «ahora parece que se está apagando».

RECLAMO DE FAMOSOS

De ese paso del tiempo da testimonio el gran archivo de fotografías y, de manera especial, los muchos personajes famosos que han pasado por este local en sus casi ocho décadas funcionando, desde políticos hasta deportistas, pintores o actores.

‘Chemaro’ recuerda con especial cariño a una buena clienta como la periodista Victoria Prego, «que vino un día a tomar anchoas y blanco y le encantó, dijo que volvería y lo cumplió porque suele venir todos los años», o el actor Antonio Resines, que nació justo enfrente del bar, y que no dejar pasar estancia en la ciudad sin darse una vuelta por el Chema.

En cuanto a deportistas, recuerda a un campeón del mundo de boxeo al que llamaban “Fifthteen Mac”, a Urtain, a futbolistas como Di Stefano, Gento, Marquitos, Santillana, Pachín, Ferrandiz, Gordillo, Gárate o Iván de la Peña.

Muy populares fueron también las tertulias que organizaban en el bar artistas como Pedro Lorenzo Molleda, que vivía en Barcelona y venía todos los años a las fiestas; Pisano, que por entonces residía en París; y Mauro Muriedas y Fermín Cianca. Unas tertulias siempre con un buen blanco de solera en la mano servido por algún miembro de la familia del Chema.

DEL BLANQUEO A LA CAÑA

Entonces el Chema era muy diferente, era un bar de vino blanco por las mañanas y tinto por la tarde, mientras que hoy en día «apenas se blanquea» y las nuevas generaciones de clientes se decantan por cervezas y combinados, lo que ‘Chemaro’ llama «cosas raras».

Lo que no ha cambiado en todos estos años son la afluencia como clientes de cuadrillas de amigos, que hoy ya son los hijos y nietos de los que él conoció cuando se hizo cargo del negocio, algo de lo que ‘Chemaro’ dice sentirse «muy orgulloso».