Una enigmática encina cántabra de 400 años aspira a mejor árbol de España

Colindres (EFE).- Una frondosa encina de unos 400 años de edad, ubicada en el barrio de San Roque de Colindres (Cantabria), aspira a convertirse en el mejor árbol de España por su enigmática historia cargada de simbología, al erigirse a los pies de un antiguo Camino Real y sobrevivir, en el tiempo, a masivas deforestaciones.

Una frondosa encina de unos 400 años de edad, ubicada en el barrio de San Roque de Colindres, aspira a convertirse en el mejor árbol de España por su enigmática historia cargada de simbología, al erigirse a los pies de un antiguo Camino Real y sobrevivir, en el tiempo, a masivas deforestaciones. Un retrato de 1778, recuperado de un documento del Archivo Histórico Nacional en el que se nombra a la singular encina y a la ermita que le acompaña, fue el punto de partida para catalogar un árbol que ha visto pasar reyes, enfermedades o festejos y atesora en sus raíces los secretos de toda una comarca.-EFE/Miguel Ramos
Una frondosa encina de unos 400 años de edad, ubicada en el barrio de San Roque de Colindres, aspira a convertirse en el mejor árbol de España por su enigmática historia cargada de simbología, al erigirse a los pies de un antiguo Camino Real y sobrevivir, en el tiempo, a masivas deforestaciones. Un retrato de 1778, recuperado de un documento del Archivo Histórico Nacional en el que se nombra a la singular encina y a la ermita que le acompaña, fue el punto de partida para catalogar un árbol que ha visto pasar reyes, enfermedades o festejos y atesora en sus raíces los secretos de toda una comarca.-EFE/Miguel Ramos

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Una frondosa encina de unos 400 años de edad, ubicada en el barrio de San Roque de Colindres, aspira a convertirse en el mejor árbol de España por su enigmática historia cargada de simbología, al erigirse a los pies de un antiguo Camino Real y sobrevivir, en el tiempo, a masivas deforestaciones. Un retrato de 1778, recuperado de un documento del Archivo Histórico Nacional en el que se nombra a la singular encina y a la ermita que le acompaña, fue el punto de partida para catalogar un árbol que ha visto pasar reyes, enfermedades o festejos y atesora en sus raíces los secretos de toda una comarca.-EFE/Miguel Ramos

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Un retrato de 1778, recuperado de un documento del Archivo Histórico Nacional en el que se nombra a la singular encina y a la ermita que le acompaña, fue el punto de partida para catalogar un árbol que ha visto pasar reyes, enfermedades o festejos y atesora en sus raíces los secretos de toda una comarca.

Una frondosa encina de unos 400 años de edad, ubicada en el barrio de San Roque de Colindres, aspira a convertirse en el mejor árbol de España por su enigmática historia cargada de simbología, al erigirse a los pies de un antiguo Camino Real y sobrevivir, en el tiempo, a masivas deforestaciones. Un retrato de 1778, recuperado de un documento del Archivo Histórico Nacional en el que se nombra a la singular encina y a la ermita que le acompaña, fue el punto de partida para catalogar un árbol que ha visto pasar reyes, enfermedades o festejos y atesora en sus raíces los secretos de toda una comarca.-EFE/Miguel Ramos
Una frondosa encina de unos 400 años de edad, ubicada en el barrio de San Roque de Colindres, aspira a convertirse en el mejor árbol de España por su enigmática historia cargada de simbología, al erigirse a los pies de un antiguo Camino Real y sobrevivir, en el tiempo, a masivas deforestaciones. Un retrato de 1778, recuperado de un documento del Archivo Histórico Nacional en el que se nombra a la singular encina y a la ermita que le acompaña, fue el punto de partida para catalogar un árbol que ha visto pasar reyes, enfermedades o festejos y atesora en sus raíces los secretos de toda una comarca.-EFE/Miguel Ramos

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Una frondosa encina de unos 400 años de edad, ubicada en el barrio de San Roque de Colindres, aspira a convertirse en el mejor árbol de España por su enigmática historia cargada de simbología, al erigirse a los pies de un antiguo Camino Real y sobrevivir, en el tiempo, a masivas deforestaciones. Un retrato de 1778, recuperado de un documento del Archivo Histórico Nacional en el que se nombra a la singular encina y a la ermita que le acompaña, fue el punto de partida para catalogar un árbol que ha visto pasar reyes, enfermedades o festejos y atesora en sus raíces los secretos de toda una comarca.-EFE/Miguel Ramos

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«Nos llamó la atención la representación de su tamaño en el plano porque, por algún motivo que desconocemos, era superior al conjunto de las casas y al resto del arbolado», ha explicado a EFE la concejala de Educación y Medio Ambiente de Colindres, Yolanda Arce.

El monte de La Redonda, donde se ubica este árbol de la familia de las fagáceas, fue antaño un denso bosque atravesado por uno de los caminos más importantes en la Edad Media al ser transitado por los mercaderes que, desde Castilla, trasladaban sus productos hasta el Cantábrico para embarcarlos rumbo a países del norte de Europa.

Según las crónicas, reyes y reinas también lo recorrieron en sus viajes de Estado, como Juana de Castilla que, acompañada de su madre, la reina Isabel La Católica, tomó este camino destino a Flandes para desposarse con Felipe de Habsburgo, así como Carlos V a la inversa en busca de su retiro hasta el monasterio de Yuste.

Ya en el siglo XVIII, en pleno apogeo de los Reales Astilleros de Falgote, se arrasaron los bosques de Colindres y sus alrededores para emplear la madera en la construcción de los galeones destinados a la Armada Real y a la Carrera de Indias, si bien ese árbol, por el azar o por superstición, fue el único que se mantuvo en pie.

Ahora, desde la soledad y a la espera de que los proyectos de recuperación paisajística de la sierra desplieguen de nuevo el manto verde del pasado, la encina de San Roque da la bienvenida a todos los caminantes desde sus 16 metros de altura.

También es objeto de homenajes en el Día Mundial del Medio Ambiente y las leyendas de cómo ha sobrevivido a las adversidades se relatan a los niños para que su memoria siga viva entre los oriundos.

Por esa vinculación a una comunidad y a un territorio, ha sido elegido candidato al concurso del mejor árbol de España en 2023 que impulsa la ONG Bosques sin fronteras, al considerar que se trata de un activo importante del patrimonio natural y cultural que se debe apreciar y proteger.

Además de la encina de Colindres, el público podrá votar a través de internet a otros ocho ejemplares seleccionados procedentes de Biar (Comunidad Valenciana), Boqueixón (La Coruña), Vilaflor de Chasna (Santa Cruz de Tenerife), Pontevedra, Villoviado (Burgos), El Rasillo (La Rioja), Los Santos (Salamanca) y Cornellana (Asturias).

El ganador del concurso, que no premia la belleza, el tamaño o la edad de los árboles, sino la historia y su relación con las personas, representará a España en el certamen europeo «Tree of year» del próximo año.

Miguel Ramos