Page, sobre la sedición: Se va a abaratar el ataque a la Constitución

Ciudad Real/Toledo (EFE).- El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y secretario general de los socialistas en la región, Emiliano García-Page, ha afirmado que no comparte la propuesta de reformar el delito de sedición, porque «se va a abaratar el ataque a la Constitución».

En declaraciones a los medios de comunicación en Ciudad Real, el presidente castellanomanchego ha admitido que el anuncio que hizo este jueves el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre la reforma del delito de sedición le sorprendió y ha considerado que a su entender sería «legítimo» plantear ese debate a medio plazo, «dentro de uno o dos años».

Porque ha argumentado que, en la actualidad, lo que tendría que ocurrir es que el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont, viniera a España para que fuera juzgado con las mismas leyes a las que se sometieron el resto de condenados por el procés.

«No se pueden cambiar las normas del juego a mitad del partido», ha considerado García-Page, que ha señalado que lo ocurrido en Cataluña en otoño de 2017 fue «muy grave» pero ha denunciado que, en la actualidad, «en plena escalada de precios, lo único que se va a abaratar es el ataque a la Constitución».

A su juicio, en términos de homologaciones legales -uno de los argumentos esgrimidos por Sánchez para modificar el delito de sedición- «hay muchas cosas que se pueden discutir», pero ha advertido de que en Europa no ha habido ningún episodio que sea homologable a la «actitud de los independentistas» en aquellas fechas.

«No fue una algarada», ha denunciado García-Page, que ha señalado que «lo que han dejado claro los fiscales y jueces» es que fue «toda una operación planificada» en Cataluña y «un intento de quebranto constitucional», por ello ha insistido en que «todo sistema democrático tiene la obligación de tener un sistema de defensa, democrático y constitucional».

García-Page ha asegurado que puede «entender la buena voluntad del Gobierno de España» a la hora de presentar esta iniciativa, pero ha opinado que «dejar el camino de la solución a quien tiene el propósito de romper la convivencia no es el camino».

«Ojalá no hubiera tenido que llegarse a la cárcel, a un referéndum como el que se produjo», ha expresado García-Page, que ha opinado que «hubo diletancia» por parte del Gobierno central del PP, con «brazos cruzados, errores de bulto y se les fue de las manos», pero ha apostado por «trabajar por un escenario en el que quien quiera volver a intentar algo así, tiene que entender que las consecuencias no son solo políticas, retóricas o titulares de prensa, sino que son penales».

Pues ha advertido de que si incumplir las leyes civiles o penales tiene consecuencias, «incumplir la ley de leyes, que es la Constitución, lo tiene que tener».

Asimismo, ha señalado que el debate no puede ser sereno si se producen «interferencias en procesos en marcha», ya que ha recordado que los ya condenados por sedición han apelado las sentencias a tribunales europeos.

También ha reprochado que el expresident de la Generalitat, Quim Torra, quiera convertirse en «juez y parte, decidir él mismo qué tipo de delito pueden o no cometer y qué pena tendría», y ha añadido: «Me resulta incomprensible».

En este sentido, se ha mostrado partidario de que la reforma del delito de sedición se «acordara con los partidos que defienden la Constitución»,porque si se hace con quienes «quieren acabar con la Constitución, es harto difícil y nunca será un debate sereno y objetivo».

Además, el presidente castellanomanchego se ha mostrado partidario de buscar «entre todos la mayor convivencia en Cataluña y de la parte más independentista con el resto de España», pues ha subrayado que «el objetivo es conseguir la convivencia».

Con todo, ha opinado que «lo de menos» es qué le parece a él la reforma propuesta por el Gobierno, porque «lo más importante es si los ciudadanos creen que es lo que parece o si es lo que parece», y ha añadido: «Creo que es lo que van a opinar la mayoría de los españoles, que es lo que parece».

Y ha afirmado que no tiene «preocupación electoral» y ha asegurado que diría lo mismo si en vez de plantearse «unos meses antes» de las elecciones autonómicas, se pusiera sobre la mesa «unas semanas antes de las generales». EFE