Imagen de archivo del actor y director Ernesto Arias (C). EFE/Mariscal

Ernesto Arias redescubre el punto “innovador y experimentador” del teatro cervantino

Inés Morencia|Valladolid, jul (EFE).- El actor y director Ernesto Arias mostrará este próximo jueves en el festival Olmedo Clásico el afán “innovador y experimentador” Cervantes con una obra (“La casa de los celos y selvas de Ardenia”, que muchos consideran “un galimatías sin pies ni cabeza”, pero que cuenta “con una coherencia que se hace visible en el escenario”.


“Es una obra distinta porque Cervantes se separa de los preceptos profesionales marcados por Lope de Vega, ya que abre muchas líneas argumentales a través de universos diferentes, de personajes diferentes y de ficciones diferentes”, ha explicado este miércoles en una entrevista con la Agencia EFE.

Imagen de archivo del actor y director Ernesto Arias. EFE/Jesús Monroy


Cervantes en clave de humor, magia e ironía


Se trata de una pieza “muy ágil y entretenida, que mezcla humor, ironía y magia”, ha añadido un Ernesto Arias “muy contento” de participar en el certamen olmedano no como actor, lo que ha hecho ya en varias ocasiones, sino detrás del escenario.


Y lo hace con una obra “muy poco representada”, que “requiere tener detrás el apoyo institucional, en este caso de un festival que lo ha incluido en su programación porque es un proyecto que nace a iniciativa de la Fundación Juan March pero que ha podido llevarse a cabo gracias al respaldo de diferentes entidades”.


La versión de Brenda Escobedo propone una “ficción de ficciones” enmarcada en una selva, en un laberinto emocional en el que conviven todo tipo de personajes que se entremezclan con figuras mitológicas de forma ágil y delirante, y que permite al espectador acceder a una pieza desconocida de uno de los autores más destacados de la literatura española.


Un peldaño más


El hecho de estar en Olmedo, supone “una conquista” para Ernesto Arias, quien no solo acumula experiencia como actor, faceta que compagina con la de director o docente, sino que ha ido sumando un bagaje como director desde que abordara “En la calle”, “un pequeño espectáculo entre amigos”, según sus palabras.


Encima o detrás del escenario, o como formador, lo que Arias persigue siempre es “desatar algo en el alma del espectador, y mostrar la forma de ver el teatro o de afrontar un texto clásico” que le caracteriza, y que está imbuida de una pasión que ya pudo reconocer con 7 años de edad, y que potenció Jesús Pérez-Llana en la Casa de Cultura de Lugones (Asturias).


“Me considero actor y siempre he querido serlo. Y fui afortunado de encontrarme con personas como Jesús, que dedicaban su tiempo a los jóvenes para que desarrollasen su faceta artística, y que también eran una gran influencia para construirles como personas”, ha destacado.


Educación teatral


Por eso, aboga por una educación teatral desde la infancia “porque contribuye a formarse como personas y ciudadanos, ya que implica una labor colectiva que se fundamenta en la comprensión del otro, en saber conciliarse con el resto de compañeros y aparcar el ego”.


En su opinión, el teatro clásico “está en un momento de esplendor porque son muchas las compañías que apuestan por el verso, y manejar bien la palabra propicia una transmisión natural de generación a generación, que estuvo truncada en España durante muchos años”.


Gracias a las jornadas que acogen festivales de teatro como el de Olmedo, los clásicos “siguen más vivos que nunca, se recuperan obras inéditas o escasamente representadas, se investiga el rico patrimonio del Siglo de Oro español, aunque paradójicamente la producción teatral es cada vez más reducida”, ha advertido Arias.


Espectador interpelado


En el caso de esta obra de Cervantes, en versión de Brenda Escobedo e interpretada por diez personajes, “se consideraría una gran producción, ya que no es habitual contar con tantos actores sobre el escenario, pero antes era algo habitual” y en ella se busca “interpelar al espectador” dejando que “el autor y la obra hablen por sí mismas”.


Asturiano reconocido, Ernesto Arias confiesa que visita su lugar natal menos de lo que le gustaría, pero ahora podrá estar varios meses en la “tierruca”, ya que empieza a ensayar el 7 de agosto con una compañía asturiana, “La Westia producciones”, para dirigir una obra que gira en torno a la figura de Ada Byron.


“Es una matemática que ha quedado apartada, se la considera pionera en internet y era hija de Lord Byron. César Alonso, catedrático de matemáticas en la Universidad de Oviedo y también actor, escribió el texto, me propusieron dirigirlo y se estrenará en el Teatro Jovellanos el 23 de septiembre”, ha adelantado un ilusionado Arias.


Podrá así recargar pilas cerca de su familia, de esos lugares en los que empezó a coquetear con el teatro, para seguir añadiendo más experiencia a su currículo, que incluye su formación como electricista, “un plan B” que le recomendó su padre por si aquello del “artisteo” no le salía bien, pero al que no ha tenido que recurrir puesto que nunca le ha faltado trabajo. EFE