Valladolid (EFE).- La primera comunión y el paso a secundaria son los momentos en los que el móvil llega a los escolares de Castilla y León, que a los 10,85 años de media acceden a su primer teléfono y ya un 91,8% lo tiene en la ESO; con un 78,4% de estudiantes de Primaria que cuentan con algún perfil en redes sociales y un acceso a contenidos pornográficos a los 11,63 años, según un informe de UNICEF.
Son datos que recoge el informe Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital realizado por UNICEF España, basado en las respuestas de 4.788 escolares de entre 10 y 20 años de 26 centros educativos de la comunidad autónoma, que se ha presentado este viernes en rueda de prensa en Valladolid, que dejan que la edad de inicio no ha bajado y se mantiene desde el 2021.

El estudio ha escuchado la voz de los que están implicados, en especial los niños y niñas, y deja que una «evidencia suficiente para saber que un uso temprano, intensivo y sin acompañamiento tiene un impacto muy grande en sus vidas», ha analizado el responsable de Educación UNICEF España, Nacho Guadix.
El 92,2 de los escolares en una red social
Y es que la recepción del primer dispositivo móvil está entre los 10 y los 11 años, una edad en la que hay que «preguntarse si están suficientemente preparados» y si «los productos a los que a los que acceden han sido diseñados considerando estas vulnerabilidades o estas necesidades de personas en desarrollo, el impacto que tiene en su bienestar emocional», ha reflexionado Guadix.
El estudio recoge que la presencia de los dispositivos digitales es generalizada, con un 81,9% del alumnado de Castilla y León que dispone de teléfono móvil propio y accede a él por término medio a esos 10,85 años.
En cuanto a las redes sociales forman parte de la vida cotidiana desde edades tempranas en la comunidad, con 92,2% que está registrado en al menos una red social y el 73,7% en tres o más.
En Primaria, el 78,4% ya cuenta con algún perfil y el 40,7% está presente en tres o más plataformas.
Tener ubicados a los hijos
Tener ubicado al hijo, una seguridad cuando está solo en casa a la hora de comer, o cuando estamos trabajando pueden ser algunos de los motivos que están detrás de ese acceso temprano a los móviles y otros dispositivos, en una variedad de «familias con necesidades diferentes»; y una industria que genera que hay que sumarse a la sociedad digital y aspirar al último modelo de la marca más cara, ha analizado el responsable de educación de UNICEF.
Y ha planteado que ahora «con todo lo que sabemos y con todo lo que estemos evidenciando, estamos más fuertes para tomar a tener algunas conversaciones difíciles y decir, pues mira, todavía no te lo voy a dar, todavía no te vas a descargar esta aplicación, todavía no vas a subir estos contenidos», lo que aún sucede en pocas ocasiones, ya que la mediación parental es baja.
El 2,8 de adolescentes con problemas de juego y apuestas
En cuanto a la prevalencia del uso problemático de redes sociales se sitúa en el 5,1% entre los escolares de la comunidad, mientras que la de un posible trastorno por uso de videojuegos (gaming disorder) es del 1,3%; con una tasa de adolescentes con comportamientos problemáticos relacionados con el juego y las apuestas que alcanza el 2,8%.
Otros datos que deja el estudio en la comunidad es que el 54,4% juega a videojuegos al menos una vez por semana y un 19,2% lo hace todos o casi todos los días.
Y, aunque se trata de una práctica ilegal para menores, el 10,6% de los menores de 18 años afirma haber jugado o apostado dinero alguna vez, de forma presencial u online.
El acceso a contenidos pornográficos a los 11,6 años de media
Los datos indican además que, aunque solo el 7,6% consume pornografía semanalmente, el acceso a este tipo de contenidos se produce a edades muy tempranas (11,63 años de media) y la prevalencia de un posible consumo problemático alcanza el 6,5%.
En materia de convivencia digital, el 1,4% del alumnado afirma estar sufriendo ciberacoso en la actualidad y el 9,4% haberlo sufrido en algún momento de su vida.
Utilizando una herramienta específica de medición, la prevalencia de cibervictimización alcanza el 8,5%.
Salud mental y riesgos digitales
El estudio también detalla que en Castilla y León el 13% del alumnado presenta síntomas claros de malestar emocional; el 12,4% muestra síntomas de ansiedad; el 12,1% de depresión; y el 7,3% presenta un riesgo suicida elevado.
Los datos muestran además que quienes presentan usos problemáticos de redes sociales, videojuegos o apuestas registran peores indicadores de calidad de vida y mayores niveles de ansiedad, depresión e ideación suicida.
La mediación parental digital continúa siendo uno de los ámbitos con mayor recorrido de mejora, ya que aunque el 53,4% de los progenitores habla habitualmente con sus hijas e hijos sobre los riesgos de Internet, únicamente el 34,6% establece normas o límites sobre los contenidos que publican y el 41,1% sobre los contenidos a los que acceden.
El estudio incide en que la exposición digital temprana y sin el acompañamiento adecuado conlleva riesgos que pueden traducirse en usos problemáticos, situaciones de violencia digital o deterioro del bienestar emocional.
Una infancia que tiene derecho a estar protegida
Y evidencia que muchos de estos fenómenos están estrechamente relacionados con una peor salud mental y una menor calidad de vida, con unas nuevas violencias digitales que a veces no se identifican suficientemente.
La presidenta de UNICEF en la comunidad, Mª Eugenia Rincón, ha sostenido que la infancia tiene derecho a acceder a las oportunidades que ofrece el mundo digital, pero también tiene derecho a estar protegida frente a sus riesgos, ambos derechos son inseparables, y detrás de cada porcentaje del informe hoy hay una niña, un niño o un adolescente con sueños, inquietudes, capacidades y derechos.
Educación digital y responsabilidad empresarial
El estudio, en el que han colaborado Red.es, UNICEF España, la Universidad de Santiago de Compostela (USC), el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática (CCII), con la colaboración de la Consejería de Educación de la Región de Castilla y León, con datos recogidos entre noviembre de 2024 y junio de 2025 también plantea algunas propuestas.
Entre ellas, las equiparar la violencia digital a la violencia física en los protocolos de protección; reforzar la higiene digital en las familias y avanzar en la regulación del uso de dispositivos digitales en los centros educativos; o abordar el malestar emocional y los usos problemáticos de la tecnología como una prioridad comunitaria, implicando a los sistemas sanitario y educativo.
También, exigir a las compañías tecnológicas rendición de cuentas sobre el impacto de sus productos en los derechos y el bienestar de la infancia. EFE






