Angulo observa un cine español «sin complejos» impulsado por las mujeres

Por Roberto Jiménez |


Valladolid, (EFE).- Las nuevas tecnologías han dado un vuelco a la industria del cine español desde el rodaje hasta la distribución, pero influido también en géneros y temáticas con el añadido de una «presencia imparable» de las mujeres, ha afirmado el director del festival de cine de Valladolid, Javier Angulo.


«Se han reforzado los géneros con directores y directoras que nacen sin recato, sin complejos y que se encuentran con productores que se la juegan por un cine más valiente, distinto y auténtico», ha explicado Angulo en una entrevista con la Agencia EFE, mientras última los preparativos de la edición que se inaugura este sábado.


Ese es el caldo de cultivo, «ahí empiezan las mujeres con una presencia imparable que ha sido el fenómeno más importante de estos quince años», los mismos que lleva Javier Angulo (Bilbao, 1949) al frente de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y que ahora repasa a guisa de recapitulación, como si cerrara ciclo.


Gracia Querejeta, Iciar Bollaín e Isabel Coixet son algunos nombres que le vienen a la cabeza como emblemas de una generación de mujeres cineastas que han consolidado trayectoria durante los tres últimos lustros, y señalado el camino a otras que al igual que ellas acusan «una mirada atrevida, realista, a ras de suelo», ha apostillado.

«Ha sido impresionante, siento que ha pasado una época revolucionaria, a una velocidad de vértigo: yo mismo he vivido el paso del celuloide y del disco DCP hasta internet».

Javier Angulo, sobre la evolución del cine

Las nuevas tecnologías


A todo ello ha añadido el teléfono móvil de última generación para influir de una manera determinante en la creatividad: «cualquier persona se atreve a grabar, ya no hace falta tener dinero para rodar sino demostrar talento, ha democratizado la realización de cine», ha reflexionado.


Periodista, crítico, fundador y director de revistas cinematográficas (Cinemanía) y colaborador de festivales (Málaga y Tánger), toda la ejecutoria de Javier Angulo ha estado vinculada al cine español, una apuesta que redobló sin complejo en 2008 cuando, tras una mínima vacilación (colgó el teléfono para rechazar la oferta y al minuto siguiente lo descolgó para aceptar la propuesta), se hizo cargo de la Seminci en sustitución de Fernando Lara.

El director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), Javier Angulo, posa durante la entrevista mantenida con la Agencia EFE en Valladolid. EFE/Nacho Gallego


«Llegué con una idea muy clara que tenía desde 1995 cuando fundé Cinemanía y entonces el cine español no tenía visibilidad: la de acabar con el miedo que tenían los productores», y para ello se sirvió de Seminci, un festival que desde hace diez años levanta el telón una película española, pasado mañana «No mires a los ojos», de Félix Viscarret.


Contó con el apoyo del sector, pero también de las instituciones que mantienen la Seminci «y de forma especial la simpatía y el cariño que he visto en las calles hacia un festival que viven como algo suyo, que tienen patrimonializado igual que la Semana Santa: es otra semana, la no religiosa», ha comparado.


Entre 2008 y 2022, jalones de su gestión hasta la fecha, abrió el festival a nuevos públicos (Seminci Joven y Miniminci), creó otras secciones (Cine y Cambio Climático y Doc España) al compás de los tiempos, reorientó otros apartados para dar oportunidades a los nuevos creadores, añadió contenidos y retocó la estructura.


«No existía una estructura con mentalidad de un festival para todo el año, lo hemos profesionalizado sin detraer la esencia y la personalidad que imprimió Fernando Lara» sobre una Seminci etiquetada como de cine de autor, ha argumentado.


La Seminci «estaba ahí como algo reservado para cinéfilos y entendidos… había que abrirla: se siguió haciendo el cine de autor pero ampliamos un poco el foco», ahora con la ayuda de las nuevas tecnologías que permite la asistencia en remoto a determinadas secciones (Ventana Cinéfila) y actividades complementarias, ha concluido. EFE

Edición web: Adrián Arias