50 años de las primeras mujeres policías locales en Castilla y León… y aún son sólo el 10 %


Zamora (EFE).- Hace cincuenta años en Castilla y León se marcó el paso de los nuevos tiempos con la incorporación de las primeras mujeres a un cuerpo de la policía local. Fue en Valladolid, donde fueron pioneros en la Comunidad meses después de que en Madrid y Córdoba también hubieran dado ese paso histórico hacia la igualdad.


Medio siglo después, ese techo de cristal roto todavía mantiene barreras invisibles como ponen de relieve los datos: en la actualidad las mujeres apenas representan el 10 por ciento de las plantillas de policías locales de Castilla y León (258 de 2.501) y entre los mandos apenas son el 5 por ciento (19 de 415).

El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones (2i), acompañado de la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco (2d), inaugura este martes en Zamora el II Congreso Autonómico de Coordinación de Policía Local en Castilla y León. EFE/Mariam A. Montesinos

Al principio, en la oficina…


«Nos separaron en distintos departamentos y apenas hicimos un servicio propiamente de calle», ha explicado una de las doce mujeres que en 1972 se incorporaron a la Policía Municipal de Valladolid, Agripina Marcos, que ha participado este martes en una mesa redonda del II Congreso de Coordinación de Policías Locales que se celebra en Zamora.


Ella fue a Servicios Sociales, otras a la ventanilla de cobrar multas, otras a información pero ninguna comenzó con labores de patrulla pese a que se había diseñado un uniforme femenino que incluía hasta un bolso como complemento.


Era una indumentaria que «de cómoda no tenía nada», según ha admitido la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de Castilla y León, Isabel Blanco, tras observarla en una exposición complementaria del congreso.

La minifalda en 1972


Entre la docena de pioneras también se encontraba la palentina Asunción Barbachano, que también accedió a la Policía Municipal de Valladolid en 1972 con 18 años y narra cómo en esos tiempos de juventud ella y otras compañeras no renunciaban a ponerse minifaldas, por lo que «ponían faldillas bajo las máquinas de escribir para que no se nos vieran las piernas», ha relatado.

El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, inaugura este martes en Zamora el II Congreso Autonómico de Coordinación de Policía Local en Castilla y León. EFE/Mariam A. Montesinos


También ha reconocido que algunos compañeros hombres las veían «como cierta competencia». y aunque algunos los acogieron muy bien otros les trataron «con bastante envidia» en aquellos primeros tiempos.


Otra de las participantes en la mesa redonda del congreso dedicada a los 50 años de las mujeres policía también es pionera al ser la primera mujer jefa de una policía local, cargo al que Julia González Calleja accedió hace ocho años en la Policía Municipal de Valladolid.


González Calleja, que acumulaba entonces tres décadas como agente local, diez de base y posteriormente con distintos ascensos, ha confesado que su espina clavada ha sido el de no haber podido ir en un coche patrulla del 092, ya que el mando de entonces se negó a ello simplemente porque era mujer.


«Si en la sociedad el 51 por ciento de las personas son mujeres y en la plantilla hay un 10 por ciento, está claro que hay una infrarrepresentación y la policía tiene que ser reflejo de la sociedad», ha reflexionado.


Por ello, ha planteado adaptar los requisitos a la población porque al ritmo actual puede tardarse 150 años en alcanzar un porcentaje de un 40 por ciento de mujeres policía, y adecuar las oposiciones a la realidad, ya que en sus diez años de policía de base nunca le tocó subir por una cuerda como debía hacer en una de las pruebas físicas eliminatorias.


Además, las participantes en la mesa redonda han ofrecido un argumento más: la sensibilidad femenina para determinadas tareas de la policía local más allá de dirigir el tráfico o poner multas y, especialmente, a la hora de atender a víctimas de la violencia machista. EFE