Indemnización de 180.000 euros tras meses de calvario y la amputación de un brazo

Valladolid (EFE).- La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ha asumido pagar una indemnización de 180.000 euros a una paciente del Hospital Río Hortega de Valladolid que resultó afectada por una mala praxis en el tratamiento de la fractura de un brazo que terminó amputado tras meses de intentos fallidos de solución.

Así figura en la resolución de la Administración autonómica que ha sido aportada por la asociación Defensor del Paciente, cuyo letrado Santiago Díez representó a la paciente en esta reclamación, con origen en noviembre de 2019 y que acaba de ser resuelta.

Imagen de archivo de una ambulancia del Servicio de Emergencias 1-1-2. EFE/Nacho Gallego

Esta mujer, que en el momento de los hechos tenía 53 años y sufrió una caída el 4 de enero de 2018, estaba incapacitada legalmente por un trastorno psicótico y un nivel intelectual límite.

Como consecuencia de la caída, fue trasladada al Servicio de Urgencias del Hospital Río Hortega de Valladolid, donde se le diagnosticó de una fractura de húmero derecho con angulación de fragmentos, por lo que el personal sanitario le inmovilizó el brazo y le pautó antinflamatorios y analgésicos para la recuperación.

Demora en la intervención quirúrgica

En las revisiones posteriores los facultativos constataron que no había consolidación de la fractura y pasados tres meses, el Servicio de Traumatología planteó la posibilidad de una futura cirugía, pero no se concretó.

El Defensor del Paciente explica que el 20 de abril de ese año, pendiente aún de esa intervención quirúrgica, la mujer acudió a Urgencias por mal olor en el brazo y supuración, fruto de la infección que fue constatada mediante una radiografía.

Al día siguiente fue intervenida para limpiar la infección y se le colocó un fijador externo para resolver la fractura, pero pasado un mes persistió la fractura, por lo que finalmente se realizó la intervención quirúrgica el 11 de junio, pero en la revisión se constató que se mantenía una fractura desplazada y sin solución de continuidad en sus fragmentos.

Imagen de archivo de una sala de rayos X del Hospital Pío del Río Hortega de Valladolid.EFE/Nacho Gallego.

Ante esta situación, los médicos optaron por realizar una nueva intervención el 18 de junio, cuando retiraron material de osteosíntesis, realizaron una limpieza de foco de infección persistente, y se implantó una nueva osteosíntesis, con injerto.

Desde el mes de junio hasta octubre de 2018, la paciente realizó tratamiento de rehabilitación y en noviembre, Traumatología confirmó que existía movilización del material de osteosíntesis de la última cirugía, secundaria a infección del material.

Con el diagnóstico de pseudoartrosis infectada, los especialistas decidieron nuevamente retirar el material, tratar el foco de infección y, según evolución, intentar una cirugía de reconstrucción, ha añadido la asociación.

Tras retirar la escayola en el mes de enero de 2019 persistió pseudoartrosis y ausencia de unión de los huesos, por lo que los médicos propusieron una nueva cirugía de alargamiento con clavo intramedular y fijador externo.

La paciente fue incluida en la lista de espera quirúrgica, pero el 14 de marzo de 2019 acudió a urgencias por supuración de la herida del hombro, consecuencia de una fístula en la cara anterior del húmero, importante desplazamiento y angulación de fragmentos de hueso, apreciados a través de una radiografía.

Se pautó tratamiento antibiótico e inmovilización, pero dos meses más tarde, volvió a aparecer supuración en hombro y ante el fracaso de los tratamientos aplicados, los médicos optaron por la amputación del brazo por infección persistente, lo que se materializó el 12 de junio de 2019.

Sanidad asume el informe de Inspección Médica

La Consejería de Sanidad ha asumido que, tal y como informó Inspección Médica, en las revisiones iniciales tras el primer diagnóstico ya se tenía que haber planteado el tratamiento quirúrgico, con la confirmación radiológica de angulación y separación de fragmentos óseos.

Ese informe recalca que, debido a su trastorno mental, la paciente no era idónea en absoluto para este tratamiento conservador, por lo que la intervención quirúrgica debió de plantearse al inicio del proceso.

A pesar de su estado mental, esta mujer vivía en un piso tutelado, atendiendo las labores diarias de la casa, precisando únicamente supervisión para algunas tareas.

Actualmente está interna en una residencia al ser totalmente dependiente incluso para actividades básicas de la vida diaria, ya que necesita gran ayuda para su aseo, vestirse y realizar tareas domésticas.EFE

Por Óscar R. Ventana