La alta cocina rinde pleitesía al poder de seducción de la tapa en Valladolid



Valladolid (EFE).- El origen humilde de la tapa, de prosapia más que centenaria en cocinas de figones, mesones y posadas camineras, ha roto barreras e irrumpido en la alta cocina por su poder de seducción, ductilidad y variedad gastronómicas, hasta el punto de «nutrir en estos momentos a los grandes restaurantes».


La tapa une, identifica y define a la cultura y a la gastronomía de España de la que oficia como embajadora a través de una especie de «cocina en miniatura» que entronca «con la ‘street food’ o comida fuera de casa, a la hora que venga bien mediante degustaciones en bares de paso», ha explicado este lunes a Efe Luis Cepeda.


«Ha dado un salto impresionante hasta la alta cocina», ha subrayado este cronista gastronómico y director técnico de los concursos nacional en internacional de pinchos y tapas que se celebran en Valladolid desde hace dieciocho años, en el primer caso, y seis en su versión mundial.


Revolución y emblema popular

Más que hablar de una mayoría de edad de este concurso, «su consecuencia verdadera es que ha habido una generación o varias que se han incorporado a la gastronomía y percibido que la tapa no deja de ser el emblema popular de la cocina española», ha apuntado antes de asistir a la apertura de una nueva edición (del 7 al 9 de noviembre).


La actual cocina de degustación en los grandes restaurantes «son realmente tapas», ha proseguido Cepeda sobre la revolución culinaria protagonizada durante los últimos años por lo que ha denominado «un bocado en miniatura» que, por otra parte, casa a la perfección con los hábitos sociales y forma de vida actuales.


Sesenta y dos cocineros


Cuarenta y seis cocineros participan desde este lunes en el XVIII Concurso Nacional de Pinchos y Tapas «Ciudad de Valladolid» (7 y 8 de noviembre) y dieciséis chef en el VI Campeonato Mundial de Tapas (9 de noviembre), con sendos jurados que respectivamente presidirán Francis Paniego, del restaurante Echaurren, en Ezcaray (La Rioja), y Laura Espinosa, del Leo en Bogotá (Colombia).


«Por derecho propio, la tapa es el mejor elemento para representar a la cocina de España, es nuestro elemento más definitorio», ha explicado Francis Paniego durante la presentación de un certamen que reunirá a concursantes de todas las comunidades autónomas y de los cinco continentes.


Ucrania en el corazón


Portugal es el país invitado mientras que India, en el año que celebra el 75º aniversario de su independencia, lucirá la condición de país visitante, ha explicado el alcalde, Óscar Puente, antes de mandar un mensaje de solidaridad y aliento al pueblo ucraniano, sumido en una guerra de independencia frente a Rusia que dura ya más de ocho meses.


Puente ha desvelado las gestiones realizadas para traer hasta Valladolid al cocinero Greygori Zvirhzde, participante en 2021 y que este año no podrá concursar «porque ha cambiado la chaquetilla blanca por la del ejército de su país» para luchar contra el invasor ruso, ha señalado el alcalde.


El chef Alejandro San José, del restaurante Habano Taquería, en Valladolid, representará a España el 9 de noviembre en el VI Campeonato Mundial de Tapas que reunirá a profesionales de Europa (España, Eslovenia, Malta, Portugal y Reino Unido), de América (Canadá, Ecuador, Estados Unidos, Méjico y Panama), de África (Egipto), de Oceanía (Australia y Nueva Zelanda), y de Asia (Emiratos árabes, India y Singapur).


Cerca de un millar de cocineros ha reunido Valladolid durante estos dieciocho años, seleccionados entre unos 7.000 candidatos, ha resumido el director técnico, Luis Cepeda, acerca de una cita que «se ha convertido en un atractivo turístico que ha ido ganado, año a año, una repercusión nacional e internacional, ha apuntado por su parte el presidente de los hosteleros de Valladolid, Jaime Lafuente. EFE