Los regantes protestan en León por el desembalse de agua del Duero hacia Portugal

Por Luis Martínez.


León, 19 sep (EFE).- Alrededor de tres mil agricultores de regadío de las provincias de León, Zamora y Salamanca se han manifestado este lunes por el centro de la capital leonesa para exigir que cese el «despropósito» que representa el desembalse de agua a Portugal para cumplir con el acuerdo de Albufeira.

LEÓN, 19/09/2022.- Un agricultor muestra un cartel en su tractor que dice «Agua + jóvenes = futuro» durante la manifestación de este lunes por el centro de la capital leonesa para exigir que cese el «despropósito» que representa el desembalse de agua a Portugal para cumplir con el acuerdo de Albufeira. EFE/J.Casares


Se trata de un convenio sobre cooperación para la protección y el aprovechamiento sostenible de las aguas de las cuencas hidrográficas hispano-portuguesas, firmado por ambos países el 30 de noviembre de 1998 para la administración y uso hídrico de las cinco cuencas hidrográficas que comparten, entre ellas la del Duero, al que ahora han mostrado su oposición.

Así lo ha denunciado el presidente de la Asociación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Duero (Ferduero), Ángel González Quintanilla, que ha precisado que los primeros perjudicados fueron los regantes de Salamanca, con los desembalses extraordinarios de Santa Teresa, Águeda e Irueña.

«Ahora les ha tocado sufrir las consecuencias a las comunidades de regantes de León, con las sueltas de agua que desde el pasado 9 de septiembre se están produciendo en los embalses de Riaño y Porma, en el sistema Esla-Valderaduey», ha agregado.

Ferduero denuncia que se trata de un «expolio» que se está produciendo de manera unilateral y sin ningún tipo de diálogo, y acusan al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico de dar continuamente la espalda al regadío y al mundo rural.

Y advierte de que toda esa agua va a ser turbinada en los diferentes saltos hidroeléctricos existentes en la cola de la parte española de la demarcación, cuya explotación está compartida por España y Portugal en los más de 100 kilómetros del Duero internacional.

«Aunque embalses como Ricobayo o la Almendra también suelten agua para este fin, a esos caudales les van a sacar la producción oportuna, mientras que la nuestra la perdemos sin ningún provecho», ha subrayado González Quintanilla.

Ha recordado además que con el fin de dejar todo el agua posible en los embalses para ayudar a garantizar la siguiente campaña, llevan muchos años funcionando con dotaciones máximas y cupos por comunidades que se respetan escrupulosamente.

Ha destacado que la prueba palpable es que se han podido satisfacer las demandas de los cultivos en la mayoría de los sistemas de explotación a pesar de la grave sequía padecida, gracias a los ahorros producidos en la campaña anterior.

«Y ahora tenemos que contemplar con impotencia como los ahorros de la campaña actual son saqueados por una decisión unilateral del Gobierno», ha concluido.

REUNIÓN CON SUBDELEGACIÓN


Tras reunirse con los regantes la pasada semana, el subdelegado del Gobierno en León, Faustino Sánchez, puntualizó que el desembalse de agua hacia Portugal «es de obligado cumplimiento» en virtud del acuerdo suscrito entre los dos países.

En virtud este acuerdo, los dos mayores embalses de la Cuenca Hidrográfica del Duero, el de Almendra, en el río Tormes, entre Salamanca y Zamora, y el de Ricobayo, en el río Esla, en Zamora, ambos destinados a la producción hidroeléctrica principalmente, deberán ceder más de la mitad del agua que tienen embalsada actualmente a Portugal.

El acuerdo obliga al envío a Portugal de unos 870 hectómetros cúbicos del agua embalsada en los pantanos españoles de la cuenca del Duero, de los que unos 650 proceden de esos dos grandes embalses.

Así a lo largo de las dos próximas semanas, antes de que el 30 de septiembre concluya el actual año hidrológico, España deberá haber cumplido con ese convenio y para ello tendrá que ceder a la cuenca portuguesa del Duero la cantidad de agua embalsada estipulada como mínimo anual en el acuerdo rubricado en noviembre de 1998.

Editado por María Rosado.