Las reliquias por las que en Zamora dan la vida

Zamora (EFE).- Zamora y Toledo volverán a compartir vínculos este lunes con la celebración de San Ildefonso, patrón de ambas ciudades, cuyos restos se trasladaron desde la capital castellanomachega a la zamorana y motivaron la creación en el bajo medievo de una cofradía nobiliaria aún activa, cuyos cofrades estaban dispuestos a dar la vida para evitar que las reliquias del santo regresaran a Toledo.

La festividad de San Ildefonso, que fue un gran erudito del siglo VII, saca a la luz la historia de una de las cofradías más antiguas y singulares de Europa, que tiene las llaves de la zona enrejada donde descansan los restos del patrón, según ha explicado a Efe el consiliario de la cofradía de caballeros cubicularios y delegado diocesano de Patrimonio de Zamora, Miguel Ángel Hernández.

El delegado episcopal de Patrimonio de la Diócesis de Zamora, Miguel Ángel Hernández. EFE/Mariam A. Montesinos

Mientras en Toledo este lunes es fiesta local en Zamora los caballeros y damas de la «Real, Muy Antigua e Ilustre Cofradía de Caballeros Cubicularios de San Ildefonso y San Atilano» conmemorarán la festividad junto a los restos del patrón en la iglesia románica zamorana de San Pedro y San Ildefonso.

Los restos óseos y reliquias del que fuera arzobispo de Toledo entre los años 657 y 667 viajaron a Zamora en tiempos de la invasión musulmana, según la tradición para evitar su profanación, pero también pudo deberse a la repoblación de la ciudad castellanoleonesa con mozárabes toledanos, ha apuntado Miguel Ángel Hernández.


A los restos se les perdió la pista durante siglos hasta que en el año 1260, durante una reforma de la iglesia en la que se guardan actualmente, fueron descubiertos según narró entonces el escritor Fray Juan Gil de Zamora.

Petición al rey y al papa

«A partir de ahí viene la reclamación de Toledo para que devolvieran los restos a su diócesis», para lo que apeló en varias ocasiones a la monarquía española e incluso al Papa para que se hiciese efectivo el retorno, ha explicado el responsable de Patrimonio del Obispado de Zamora.

Como respuesta, en Zamora se fundó la cofradía de caballeros cubicularios para defender los restos del que está considerado uno de los padres de la iglesia, darles culto y custodiarlos hasta la muerte si fuera necesario para evitar que salieran de esa ciudad.

«Para entrar en la cofradía tenían que hacer un juramento en el que se comprometían con su propia vida para que se veneraran y conservaran en la ciudad de Zamora los restos de San Ildefonso», ha recordado Hernández.

Relicario de San Ildefonso, en Toledo. EFE/Ismael Herrero

Del origen de la cofradía no hay documentación escrita, aunque se baraja la posibilidad de que se creara a finales del siglo XIII o principios del XIV y un documento corrobora que en el año 1419 estaba ya consolidada al regentar entonces junto a la iglesia zamorana de San Pedro y San Ildefonso un hospital para pobres.

Limpieza de sangre y pruebas de nobleza

Para pertenecer a ella era necesario ser hidalgo o caballero y ese origen nobiliario llevó casi a su extinción ya que en los siglos XVII y XVIII fue cada vez más habitual exigir expedientes de limpieza de sangre y pruebas de nobleza.

En el año 1815 la situación era crítica y únicamente quedaban tres cofrades, aunque el último de ellos, vizconde de Garci-Grande, y sus descendientes se encargaron de custodiar la llave de la reja del templo en la que se guardan los restos de San Ildefonso durante cerca de un siglo hasta que en 1967 se refundó la cofradía.

En su nueva etapa es una cofradía mixta, de «caballeros y damas», y ha introducido un matiz importante: ya se permite que sus miembros tengan «nobleza de espíritu» si no la tienen de sangre.

Por puro orgullo

Ahora bien, ¿continúa actualmente Toledo pidiendo la vuelta de los restos del santo, fin por el que se creó la cofradía?

«Toledo ha reclamado históricamente esos restos durante muchos siglos, nunca se le había entregado nada, casi por puro orgullo, hasta que cuando concluyó la restauración de la iglesia de San Pedro y San Ildefonso (año 1990) se le entregó una reliquia, unos restos óseos, y yo creo que ahora mismo no hay reclamación fuerte, está como asumido que están aquí», ha zanjado el consiliario de la cofradía zamorana. EFE