Siete claves ante el síndrome de la silla vacía en Nochebuena y Navidad

Zamora (EFE).- En fechas señaladas como la Nochebuena y la Navidad, que son momentos de júbilo y tiempo en familia, se puede hacer muy cuesta arriba sobrellevar el fallecimiento de un ser querido que ya no está en esos momentos entrañables, lo que se conoce como el síndrome de la silla vacía, un malestar al que los psicólogos de la AECC de Zamora han comenzado a plantar cara.


La Asociación Española de Lucha Contra el Cáncer ha promovido en su sede zamorana un taller para ayudar a pasar el duelo en épocas en las que puede costar más hacerlo, como la Navidad, y una de las integrantes del equipo psicológico, María Jorge, ha expuesto a la Agencia EFE algunas claves que pueden resultar útiles para sobrellevar esas situaciones.

Bajo el nombre ‘Es Navidad y…hay una silla vacía», el taller congrega a una decena de personas a las que ofrece unas pautas relacionadas con el duelo en la época navideña, un tipo de taller que está abierto a la participación de la población general y no está dirigido de forma exclusiva a enfermos oncológicos o familiares de fallecidos por esa causa.

Pautas para relacionarse


«Se trata de ver qué podemos hacer para pasar las festividades de una manera lo más positiva posible y qué pautas podemos utilizar para relacionarnos con nuestros familiares», ha detallado María Jorge.


Para ello hay que partir de que la pérdida de ese ser querido no se va a superar por completo ni se va a tener una normalidad en las celebraciones navideñas tras esa simbólica silla vacía, pero sí se puede ajustar la forma de celebrarlo a lo que cada uno puede soportar en esa situación.

No hay fórmulas mágicas

Al respecto, la psicóloga de la AECC ha puesto de relieve que algunas pautas pueden servir a algunos y no a otros, ya que no hay fórmulas mágicas universales porque cada persona vive su duelo de una manera diferente e individualizada, aunque existen una serie de herramientas para afrontar esas situaciones lo mejor posible.


«La problemática de estas fechas es que es algo social que nos están bombardeando constantemente con ello», ha explicado la coordinadora del taller, que ha reconocido que el proceso de duelo o el duelo cronificado, que es más doloroso de lo habitual, resultan más difíciles de gestionar en las navidades.

Aislarse no es la solución

En cualquier caso, aislarse como si no existiera la Navidad no parece una buena solución ya que es muy difícil evitarla cuando audiovisualmente hay alusiones constantes a la celebración, por lo que «la sociedad no nos va a dejar dar la espalda» y los propios afectados por el duelo tienen costumbres y recuerdos de esas personas que ya no están y los momentos que compartieron con ellas en las fiestas.

Además, intentar no tener ninguna relación con la Navidad no solo no va a ayudar a superarlo sino que cuando con el paso de los años la persona ya se sienta preparada para «reengancharse» a la celebración la va a ver de una manera muy negativa, por lo que es mejor «ajustarnos a lo que podemos soportar en esa situación».

La respuesta tampoco pasa por hacer «un muro de silencio a cerca de la persona que falta», ya que intentar retraer esa parte de dolor no va a eliminarlo y antes o después habrá que asumirlo.


En este sentido, talleres como el que ofrece la AECC puede ayudar no sólo por las pautas que ofrece sino porque se comparten con otras personas que están pasando por una situación parecida y eso también reconforta.

Preparar la cena y cómo afrontar la pérdida

De cara a la cena de Nochebuena y la comida de Navidad puede ser bueno tener un plan A y un plan B para actuar dependiendo de cómo vaya transcurriendo el banquete.

También se puede optar por mantener una reunión antes de la cena para ver cómo enfocar esa pérdida y puede resultar positivo tener una persona de apoyo a la que tomar como recurso en los momentos en los que uno necesite salir del comedor y darse un respiro para procesar el dolor.

En los banquetes se puede optar por modificar algo los rituales para que a quienes sufren más la pérdida del ser querido se sientan más cómodos o les permitan afrontarlo con más positividad.

No se trata de dejar literalmente una silla vacía por el ser querido que ya no está, pero sí se puede, por ejemplo, tenerlo presente con una foto o, indirectamente, encendiendo una vela en su memoria, «algo con lo que ritualmente podamos sentir que está cerca de nosotros y está presente aunque no vayamos a hablar de él», ha apuntado la psicóloga de la AECC de Zamora.

El error de obviar a los niños y a los ancianos


Un error habitual es no tener en cuenta a los niños y ancianos en el abordaje del dolor que supone que un familiar ya no esté presente en Navidad. «Son dos figuras que intentamos apartar para que no sientan dolor pero lo que hacemos es confundirlos y al no tenerlos en cuenta produce un efecto contrario al que queremos», ha explicado María Jorge.

Por ello, en el taller de la AECC se ofrecen unas pautas para poder comunicarse con los niños y tener en cuenta cómo se sienten ellos en la celebración navideña en la que un ser querido ya no se sienta a la mesa. EFE