Asens pide ahora reformar el delito de malversación para facilitar el regreso de Puigdemont

Barcelona/Madrid (EFE).- El presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos, Jaume Asens, ha pedido este viernes que, en el marco de la reforma del delito de sedición, se aproveche para modificar el de malversación para construir una «pista de aterrizaje» que facilite el regreso a España del expresident Carles Puigdemont.

En declaraciones a Rac1, Asens ha criticado el redactado del delito de malversación, que ha definido como un «cajón de sastre que permite interpretaciones torpes como la que hizo el Supremo», y entiende que a los líderes el «procés» «se les aplicó de forma sesgada, con una aplicación voluntarista y artificiosa».

Por este motivo cree que «habrá que abrir este debate», pero «sin prisas» porque hay que «ir paso a paso». Ahora bien, Asens está convencido de que «los fiscales tendrán muy difícil acusar a Puigdemont de sedición porque ahora desaparece, y también de malversación si se reforma». «Todo esto podría ser una pista de aterrizaje evidente para el regreso», ha concluido.

Asens ha aplaudido, en declaraciones en el Congreso, que su socio socialista se haya avenido a derogar el delito de sedición, que reclamaban desde hace tres años porque se trata de un delito «predemocrático» y con su eliminación «se gana en calidad democrática y prestigio internacional».

PSOE y Unidas Podemos han registrado este viernes en la Cámara Baja una proposición de ley que rebaja de 15 a 5 años la pena máxima de prisión del delito de sedición, que desaparece y pasa a denominarse «desórdenes públicos agravados», con un máximo de ocho años de inhabilitación.

El dirigente de los comunes ha asegurado que hay mayoría suficiente para borrar del Código Penal este delito «arcaico», una iniciativa que ha desvinculado de la negociación de los presupuestos de 2023, y ha aventurado que antes de final de año podría estar lista. «No quiero pecar de optimismo pero no se puede descartar esa opción», ha dicho.

Ha insistido en que era un paso inevitable para abordar en Cataluña el conflicto abierto desde que «la derecha política y judicial» se posicionaron en contra del Estatut, subrayando que no se trata de «una traición ni una humillación a España como dice la derecha, esto es democracia y equipararnos con Europa».