CaixaForum se convierte en el país de los sueños con la exposición «Cómic»

Barcelona, 28 sep. (EFE).- El pequeño Nemo, apoyado en la barandilla de su alta cama, recibirá a partir de este miércoles al visitante que se adentre por la exposición «Cómic. Sueños e historia», que se inaugura en CaixaForum Barcelona, ofreciendo una selección de 350 piezas, algunas de ellas no mostradas en Madrid.

Unos visitantes recorren la exposición "Cómic. Sueños e historia", que reúne en CaixaForum Barcelona una selección de viñetas de maestros como Hergé, Will Eisner, Frank Miller, Alan Moore, Moebius, Hugo Pratt, Quino, Ibáñez , Uderzo o Claire Bretécher, que muestran a la historieta como herramienta de reflexión sobre la evolución histórica. EFE/Alejandro García

Tras su paso por la capital española, recala ahora en la Ciudad Condal hasta el 15 de enero esta exhibición de viñetas de maestros como Hergé, Will Eisner, Frank Miller, Alan Moore, Moebius, Hugo Pratt, Quino, Ibáñez, Uderzo o Claire Bretécher, junto a montajes escenográficos, a cargo de Ignasi Cristià, tanto de «Little Nemo in Slumberland», como de «13, Rue del Percebe», o de «Astérix», con sus dos principales protagonistas en 3D.

Unos visitantes recorren la exposición "Cómic. Sueños e historia", que reúne en CaixaForum Barcelona una selección de viñetas de maestros como Hergé, Will Eisner, Frank Miller, Alan Moore, Moebius, Hugo Pratt, Quino, Ibáñez, Uderzo o Claire Bretécher, Milo Manara (en la imagen) que muestran a la historieta como herramienta de reflexión sobre la evolución histórica. EFE/Alejandro García

Comisariada por el francés Bernard Mahé, uno de los coleccionistas de cómic más importantes del mundo, y con el asesoramiento de Vicent Sanchis e Ivan Pintor, la exposición se despliega ante los ojos del público desde los inicios del cómic, con Reichar Felton Outcault, considerado el autor del primer cómic moderno, «The Yellow Kid», de 1896, hasta la actualidad, con la obra en línea «Joselito», de Marta Altieri.

Como ha afirmado este miércoles la directora general adjunta de la Fundación «la Caixa», Elisa Durán, ha tardado en llegar el reconocimiento a esta manifestación cultural que se veía como «efímera y poco trascendente», pero que ahora ya está a la misma altura que «otras formas culturales», desde la literatura y el cine a los videojuegos.

La exposición no esconde que el cómic es una herramienta de reflexión sobre el presente y el futuro, a la vez que sirve para crear «realidades paralelas y universos imaginarios».

En Barcelona, con respecto a Madrid, se podrá ver el dibujo original sobre el que se ha reproducido la cama de Little Nemo, además de otra pieza más de George Herriman, uno de los pioneros con «Krazy Kat», así como la primera portada que realizó Nazario para la revista «El Víbora» y en el último ámbito se incluye un trabajo de Ricardo Martínez.

En su intervención, Bernard Mahé ha subrayado que este inmersivo proyecto está pensado para todos los públicos «porque estamos hablando de los iconos del cómico, de piezas auténticas y muy importantes, hasta el punto de que me siento celoso de que algunas de las que se exhiben no estén en mi colección», ha bromeado.

También ha comentado que muchos de los autores de las tiras cómicas, al principio, no le daban ninguna importancia a guardarlas porque para ellos «lo importante era ser publicados, contar con uno, dos o tres millones de lectores» y, a la vez, pensaban que pertenecían a las diferentes casas editoriales que les contrataban.

Muchos de los originales, por otra parte, se perdieron quemados durante las diferentes guerras que ha habido en el último siglo.

Tampoco ha dejado pasar que actualmente se han incrementado los precios en las subastas, después de aumentar el interés por el cómic, y no es difícil que una pieza que hace un tiempo costaba 100 dólares hoy se pague por ella 1.000, y otras que fueron adquiridas por 5.500 hoy cuesten más de 10.000, revalorizándose también en función de si son adquiridas por plataformas como Netflix, que tiene previsto lanzar a finales de año una película sobre «Little Nemo».

Entre los destacados se encuentran desde originales de «Terry y los piratas», de Milton Caniff, una crónica de la Segunda Guerra Mundial, que llegó a tener más de 200 millones de lectores; a otros de «Tintin», de Hergé, todavía sin texto; a «Flash Gordon», de Alex Raymond, o «The Spirit», de Will Eisner.

También los hay de «Sin City», de Frank Miller; «The Amazing Spider-man», de John Romita; «Watchmen», de Dave Gibbons y Alan Moore; «Arzach», de Moebius; «Corto Maltés», de Hugo Pratt, o tres originales de «Mafalda», de Quino, que se pueden ver por primera vez en España gracias a la cesión de la familia.

Llama, asimismo, la atención un diorama a cargo de Paco Roca, creado expresamente para la muestra, un homenaje a la historia del cómic español con algunos de sus grandes creadores como María Medem, Ana Galvañ o el recientemente fallecido Miguel Gallardo.

La exposición se divide en ocho ámbitos, desde los inicios del género, a su eclosión con los medios de impresión masivos, sin obviar el nacimiento y mito de los superhéroes (cuyas viñetas no podrán fotografiarse porque así lo decide Marvel), a la edad de oro del cómic francobelga o la llegada de la modernidad en torno al eje Italia-Argentina.

Al final del recorrido, se trata sobre la explosión del género fantástico y la nueva vanguardia surgida en las últimas décadas, con una atención especial a la evolución del cómic en España.