«La Sagrada Familia»: Trueba indaga las luces y las sombras de Pujol y su familia

Barcelona, 21 nov (EFE).- El director de cine y escritor David Trueba indaga las luces y sombras del expresidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol y su entorno familiar, en una docuserie de cuatro capítulos, titulada «La Sagrada Familia», que ofrecerá la plataforma HBO Max a partir del jueves 24 de noviembre.

La serie, codirigida por el periodista y productor Jordi Ferrerons y a cuyo contenido ha podido tener acceso ya EFE, explora los contrastes de una figura clave en la historia contemporánea de Cataluña, desde sus años de protesta antifranquista hasta la quiebra de su prestigio tras la confesión sobre la herencia familiar en el extranjero, pasando por sus 23 años en el poder.

LOS TESTIMONIOS

A lo largo de los cuatro capítulos de la docuserie, de cerca de una hora cada uno, van desfilando testimonios de diversa tipología, que describen al personaje y su círculo familiar a partir de su experiencia directa o sus conocimientos periodísticos.

No hay una voz en off que narre la historia, sino que son los propios testimonios quienes van construyendo el hilo argumental al repasar las distintas facetas de Pujol, desde los orígenes de su compromiso nacionalista, en los oscuros años de la dictadura, hasta su etapa al frente de la Generalitat y su posterior declive, tras los casos de corrupción que salpicaron a CDC y a su familia.

Los narradores son principalmente periodistas que han investigado y escrito sobre Pujol y su entorno o han vivido de cerca alguna de sus etapas, como Maiol Roger, José Antich, Pilar Eyre, Rossi García, Maribel Juan, Enric González, Pere Ríos, Jordi Évole, Francesc-Marc Álvaro, Lluís Bassets, Susanna Griso, Iñaki Gabilondo, Albert Om, Elianne Ros, José Antonio Zarzalejos, Santiago Tarín o Pilar Rahola.

Hablan asimismo políticos que compartieron focos con Pujol en primera línea, como los expresidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar, el exportavoz de CDC en el Congreso Miquel Roca y la exconsellera Núria de Gispert, fundadores de CDC como Miquel Esquirol o Miquel Sellarès, así como el abogado Xavier Melero o Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola.

También aportan su testimonio dos perfiles del círculo más íntimo de Pujol: Josep Pujol Ferrusola, uno de sus siete hijos, y Lluís Prenafeta, quizás el hombre más influyente del pujolismo desde un sombrío segundo plano.

LAS LUCES

El documental, dividido en cuatro actos, arranca explicando las raíces familiares y políticas de Pujol, su despertar nacionalista, la acciones de protesta contra Franco que lo llevaron a la cárcel, además del papel decisivo de su padre Florenci en diversos momentos de su incipiente iniciativa empresarial y bancaria.

En el Pujol emergente -con su activismo antifranquista y su posterior papel victorioso en la restauración de las instituciones catalanas y su inesperada victoria electoral en 1980-, pesan sobre todo los aspectos positivos: carisma, empatía, capacidad para recorrer cada centímetro de Cataluña y conectar con la gente, construcción de la Cataluña autonómica, defensa del catalán, TV3…

LAS SOMBRAS

Pero al lado de todas esas luces, se ciernen sobre Pujol multitud de sombras, casi siempre relacionadas con los excesos de su familia, a la que, volcado en su faceta presidencial, apenas dedicaba tiempo.

Hay capítulos oscuros solo atribuibles a él, como el caso Banca Catalana, en el que «se envuelve» interesadamente en la ‘senyera’, como le reprocha la actual ministra Margarita Robles, entonces una de las juezas en Barcelona que se encargó del caso; pero es sobre todo el dinero en el extranjero que acumulan sus hijos y el papel controvertido de su esposa, Marta Ferrusola, lo que finalmente arrastra a Pujol hacia su hundimiento político y civil.

La confesión, en 2014, de una fortuna familiar oculta en el exterior -tras años de desgaste de su partido, Convergència, por las acusaciones de cobro de comisiones ilegales por adjudicaciones de obra pública- acaba dinamitando su biografía, que es prisionera de una paradoja: aquel líder carismático que en sus comienzos se proyectaba como modelo de rectitud y moralidad, en realidad, no tomaba precauciones para aplicar a su clan esa receta.

LA CAJA B

Las frases más ilustrativas de esas sombras en las que profundiza la serie de Trueba y Ferrerons las pronuncian, curiosamente, los testimonios más cercanos a Pujol.

Su hijo Josep Pujol Ferrusola, al referirse a las fundaciones creadas en el extranjero para encubrir la salida de fondos hacia paraísos fiscales, reconoce que, aunque pueda sonar «feo», en los años 80 «no era posible progresar en el mundo inmobiliario español» si uno no estaba «dispuesto a gestionar una parte de su dinero en B», ya que las transacciones «se hacían una parte en blanco y otra parte en negro», y ese dinero «¿dónde lo metes?», se pregunta.

Prenafeta, a su vez, argumenta que incluso «en la Grecia antigua» había prácticas corruptas en la administración y, refiriéndose a los tiempos de la Cataluña autonómica, concluye: «Si hay algo de corrupción, no digo que no, pero es algo consustancial».

Además de Trueba y Ferrerons, el equipo de la docuserie cuenta con Alan Fàbregas como director de fotografía, los periodistas Àlex Cubero y Joan Domingo en redacción y Marta Torras en documentación; Roger Llorens como jefe de edición y Annie Montero, Alba Ariza y Ariadna Ruiz en la producción; y Rubén Mayoral y Ana Giménez (Lavinia Audiovisual), Zaida Serrano-Piedecasas, Javier Lopo y María Rubio (Discovery Networks) como productores ejecutivos, entre otros.