Malestar del Govern con Moreno por sus declaraciones

Barcelona, 20 sep (EFE).- El Govern ha encajado este martes con malestar unas declaraciones del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en las que alentaba a los empresarios catalanes a ubicar su sede en Andalucía, tras la rebaja fiscal aprobada por su ejecutivo autonómico, que ha suprimido el impuesto de patrimonio.

«Yo desde aquí les digo a los empresarios catalanes que aquí está su tierra. En Cataluña, hay impuesto de sucesiones y donaciones; aquí, no. En Cataluña, hay impuesto de patrimonio; aquí, no. Y además aquí no nos vamos a independizar nunca», ha afirmado Moreno.

Las palabras de Moreno han sido analizadas en la reunión semanal del Govern, una sesión atípica, encabezada por el vicepresidente, Jordi Puigneró, ya que el presidente catalán, Pere Aragonès, se encuentra aún en Nueva York, donde se celebra una cumbre climática.

Al término de la reunión, en rueda de prensa, la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, ha rechazado entrar en una «subasta populista» de rebaja de impuestos y ha pedido al presidente andaluz que «deje a Cataluña en paz».

Plaja ha asegurado que Moreno «haría bien en orientar sus políticas poniendo a los ciudadanos andaluces en el centro», en lugar de hablar de Cataluña como «hizo Vox» durante la pasada campaña electoral en Andalucía.

«Que dejen a los catalanes en paz. En todo caso, será Cataluña quien decidirá qué impuestos necesita, teniendo siempre en cuenta las necesidades de sus ciudadanos y con el objetivo de garantizar los mejores servicios públicos», ha recalcado.

Plaja también ha contestado al ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, que se ha mostrado partidario de una mayor centralización fiscal del Estado para evitar el «despropósito» de la competencia tributaria entre comunidades.

Escrivá ha propuesto -a título «personal», según ha precisado- la aplicación de un «modelo australiano» hasta ahora desconocido para la mayoría, que primero determina el volumen de gasto por habitante necesario para prestar los servicios, para que a continuación el Estado transfiera los recursos correspondientes a las regiones.

Como réplica, la portavoz del gobierno catalán ha advertido de que «la centralización nunca es la mejor de las opciones», por lo que la Generalitat aspira a «administrar el cien por cien» de los impuestos que pagan los catalanes.

Tampoco los comunes, cuyos votos pueden resultar fundamentales para aprobar los próximos presupuestos de la Generalitat, avalan la supresión del impuesto de patrimonio: el portavoz de En Comú Podem en el Parlament, David Cid, ha pedido no seguir el «modelo» de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, para no convertir Cataluña «ni en la Andorra del sur, ni en la playa de Madrid».

Por su parte, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, ha criticado que el gobierno andaluz inste a las empresas catalanas a «deslocalizarse», aunque tampoco ha suscrito la respuesta recentralizadora de Escrivá.

«Desde ninguna comunidad autónoma hay que hacer llamamientos a las empresas de otros territorios para que se deslocalicen», ha destacado el dirigente de la principal patronal catalana.

LOS CONSELLERS INTENTAN «AISLARSE» DE LA PUGNA ERC-JXCAT

Por otra parte, a una semana de que empiece el debate de política general en el Parlament, ERC y JxCat siguen sin alcanzar un acuerdo que les permita presentarse a esa cita parlamentaria con un posicionamiento unitario que aleje la posibilidad de una ruptura.

No obstante, Plaja ha asegurado que el Govern es «el último de los espacios donde repercuten las diferencias entre los dos partidos» de la coalición, ya que los consellers «se esfuerzan en que el día a día de sus departamentos esté aislado de las dinámicas de partido».

No ha negado las «discrepancias evidentes, conocidas», entre los dos socios independentistas, pero ha remarcado que en estos momentos la «prioridad inmediata» de todos los consellers es la «elaboración y aprobación» de los presupuestos catalanes para 2023.