Sociedad Civil y varios partidos recuerdan el «atropello» del pleno del 6 y 7

Barcelona, 7 sep (EFE).- A los cinco años del pleno del 6 y 7 de septiembre de 2017, cuando el independentismo aprobó las «leyes de desconexión», Societat Civil Catalana ha reunido a representantes del PSC, PP, Cs y Catalunya Sí Que Es Pot, que han coincidido en denunciar aquel «atropello democrático», pero han acabado cruzándose reproches sobre la mesa de diálogo y la falta de unidad.

Moderado por el periodista Iñaki Ellakuría y ante más de un centenar de asistentes, el acto ha reunido al líder parlamentario de Cs, Carlos Carrizosa; al presidente del PPC, Alejandro Fernández; al diputado del PSC David Pérez, entonces secretario segundo de la Mesa; y al entonces presidente del grupo parlamentario de Catalunya Sí Que Es Pot, Lluís Rabell.

Los cuatro ponentes han analizado aquel pleno en el que, tras dos jornadas maratonianas y un debate en el hemiciclo repleto de tensión, el independentismo aprobó las leyes que debían dar cobertura al referéndum unilateral del 1 de octubre.

Si bien todos han coincidido en denunciar aquel «atropello democrático» y han celebrado la unidad que exhibieron los partidos no independentistas, las diferencias han aflorado al final, al valorar si se debería haber aplicado antes el artículo 155 o sobre el diálogo actual entre Estado y Generalitat, respecto a lo que incluso se han producido algunos abucheos de unos pocos asistentes del público hacia el socialista David Pérez.

Sobre aquel pleno y en su visión como miembro entonces de la Mesa, Pérez ha considerado que el independentismo «vulneró» todos los pasos legales y reglamentarios para aprobar las leyes, y ha recordado el «daño» generado en muchos ciudadanos y el «miedo» que él sintió.

Para el popular Alejandro Fernández, que ha lamentado la «locura» que se desató entre los dirigentes del «Procés», aquel pleno «no iba de democracia, sino que se vio la verdadera naturaleza del separatismo como movimiento nacionalsocialista de tintes autoritarios», y ha advertido de que las leyes de transitoriedad iban a «convertir a Puigdemont en un caudillo en la Europa del siglo XXI».

Para Lluís Rabell, «no solo se produjo un atropello, sino que el independentismo esbozó una protoconstitución, un diseño de Estado, que quizás era nuevo, pero no era mejor. Era de rasgos autoritarios».

Y Carlos Carrizosa ha coincidido en el «miedo» que tuvieron durante ese «estropicio democrático» y «acto de totalitarismo»: «El independentismo nunca celebra ese día, porque ahí se les cayó la careta y se vio que eran separatistas antes que demócratas».

Pero a partir de ahí han aparecido las diferencias entre los dirigentes: Carrizosa ha lamentado que el PP no aplicara el 155 ya desde aquel pleno y ha criticado la «descoordinación» que, ha dicho, imperaba en el Gobierno de Mariano Rajoy, a lo que Fernández ha reconocido que él defendió una aplicación más temprana de ese artículo constitucional, pero ha matizado que «era importante sumar al PSOE y Cs, porque estaba en juego el pacto constitucional».

También Carrizosa ha afeado al PSC que «valide» al independentismo a través de la mesa de diálogo o pactando la ley sobre el catalán en la escuela, algo en lo que ha coincidido el líder del PPC, que ha considerado que el diálogo «debe tener condiciones» y «no se puede dialogar con quien te niega la catalanidad o te llama fascista».

Unos reproches ante los que el socialista David Pérez ha defendido «el diálogo entre bloques, precisamente para que no vuelva a pasar lo que pasó», y ha lamentado que «no es normal» que el Constitucional recortara el Estatut en 2010, unas palabras que han provocado abucheos y gritos de «manipulador» entre unos pocos asistentes, que han sido acallados por el resto del público y los otros ponentes.

En lo que sí han estado de acuerdo Fernández, Rabell y Carrizosa es que la «toxicidad» de aquel pleno aún persiste y que el independentismo «lo volverá a intentar»; en cambio, desde el PSC se cree que sí se ha producido un «arrepentimiento» de aquellos hechos.

Precisamente en su intervención de clausura, la presidenta de SCC, Elda Mata, ha advertido de que los hechos de hace cinco años «no pueden caer en el olvido porque son una lección de presente y de futuro. Cuando el enemigo avisa que lo volverán a hacer, es de insensatos taparse los ojos y los oídos».

Tras hacer un llamamiento a que «solo desde la unión del constitucionalismo se podrá desalojar a los nacionalistas de las instituciones», Mata ha reclamado que «la estrategia que siguen los desleales, los que mintieron, no vuelva a pillar con la guardia baja a ningún partido constitucionalista ni institución del Estado». EFE

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