Un SOS llamado «Ángela» y formación a dj: las discos ante la violencia sexual

Barcelona (EFE).- La rápida reacción de la seguridad de Sutton ante la violación que se imputa a Dani Alves revela el papel crucial de los protocolos contra violencia sexual en discotecas, que incluyen desde formación a vigilantes, camareros o «dj» al uso de la contraseña «Ángela» para pedir ayuda en la barra en caso de agresión.
Tras la presunta violación cometida por el exjugador del Barça, quien está en prisión desde el pasado viernes, fueron los vigilantes de seguridad los que se dirigieron a la víctima cuando esta, visiblemente compungida, se disponía a salir de Sutton junto a sus amigas.
El llanto de la víctima llamó la atención de los vigilantes, que tras hablar con ella se la llevaron a una oficina desde la que alertaron a los Mossos d’Esquadra y lograron que el protocolo de agresión sexual se activara en instantes: la joven presentó su denuncia, se la condujo al Hospital Clínic para ser examinada y los agentes abrieron la investigación.
Las pruebas forenses practicadas a la víctima, las cámaras de seguridad de Sutton que grabaron su entrada y salida en el baño donde presuntamente la violó Alves y la declaración de los propios vigilantes de seguridad han resultado claves para que la jueza enviara a prisión preventiva al futbolista, ante los indicios de su culpabilidad.

«Ask for Angela»


Precisamente, Sutton estaba en trámites para incorporarse al protocolo internacional Nighlife sobre prevención de agresiones sexuales en el sector del ocio nocturno, al que ya se han sumado una treintena de locales en Cataluña y se espera que el año 2023 se cierre con una veintena de adhesiones más, según fuentes de la patronal del ocio nocturno Fecasarm.
Una de las principales medidas del plan, conocido como «Ask for Angela», se basa en la colocación de carteles en los baños femeninos con el aviso: «¿Estás siendo acosada sexualmente o te sientes incómoda?. Dirígete a la barra y pregunta por Ángela».
Con esta contraseña, que impulsaron locales de ocio de Gran Bretaña, las mujeres que se sientan agredidas pueden alertar de la situación en la barra o dirigiéndose al personal de la discoteca, para que se active el protocolo de seguridad, sin que su acosador lo perciba.

Formación para vigilantes, camareros y hasta Dj


El protocolo Nightlife, de la misma forma que los impulsados por la Generalitat o el Ayuntamiento de Barcelona, considera la formación una cuestión clave en la prevención de las agresiones sexuales, por lo que se dirige a todo el personal de los locales de ocio, no solo a los de seguridad.
Según el secretario general de Fecasarm, Joaquim Boada, es importante formar a los camareros porque tienen un papel importante en caso de que haya podido producirse una sumisión química, dado que son los primeros que pueden detectarlo.
El personal de guardarropía, que son los penúltimos que ven irse a la posible víctima, pueden apreciar si se va en condiciones, o drogada, o contra su voluntad.

Una mujer levanta una pancarta en una manifestación contra la voilencia machista. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda/Archivo


Los de seguridad, que controlan entradas y salidas del local, pueden detectar con un par de «preguntas técnicas» si una persona está bien o si se marcha de la discoteca contra su voluntad, mientras que la formación a los dj también es clave para que puedan detectar un posible caso de violencia sexual, puesto que «tienen una visión panorámica de la pista».

Separar a la víctima, atenderla y llamar a la Policía


Los protocolos prevén que, en el caso de que el personal del local haya detectado o haya sido avisado de una posible agresión, los responsables de seguridad procedan de forma discreta a separar a la víctima del acosador y llevarla a un lugar seguro mientras se avisa a la policía.
«Cuando esa persona manifiesta que ha sido agredido sexualmente, se la debe aislar del resto del público, si ha perdido piezas de ropa se la tiene que poner en un lugar totalmente aislado para que no esté a la vista, se debe llamar inmediatamente a la policía, que se hace cargo de la investigación», ha señalado Boada.
Otra de las indicaciones del protocolo es que la víctima sea trasladada a una zona privada, separada del resto de clientes y del supuesto agresor, y los responsables del establecimiento le deberán preguntar si quiere estar acompañada de alguien conocido, en caso de haber acudido al local con otras personas.
La guía prevé que a la persona se le ofrezca abrigo o ropa, en caso de que lo necesite, que siempre que sea posible la víctima sea atendida por alguien de su mismo sexo, y que se le comunique que se ha avisado a la policía.
Asimismo, el protocolo señala que es importante que la agredida no vaya al baño a lavarse hasta que se los cuerpos de seguridad se hagan cargo de la situación.