Una exposición de Doisneau refleja que su fotografía no se reduce al icónico beso

Barcelona, 25 ene (EFE).- El espacio Foto Nostrum de Barcelona reúne medio centenar de las fotografías más icónicas del francés Robert Doisneau en la exposición «Le temps retrouvé», que constatan que su obra fue más allá de su icónico beso ante el Ayuntamiento de París tras la liberación.

En la primera exposición monográfica dedicada a Doisneau en Barcelona, las fotografías expuestas fueron realizadas entre 1934 y 1971 y son todas copias de época, cedidas para la ocasión por el Atelier Robert Doisneau, gestionado por sus hijas, e ilustran las diferentes etapas de la carrera del fotógrafo.

El director de Foto Nostrum, Julio Hirsch-Hardy, ha explicado a EFE que «la exposición ilustra muchos de los temas que Doisneau trató en su carrera, entre ellos instantáneas de niños jugando en la calle, retratos de algunas de las mentes más brillantes de la época y también ‘Le Baiser de l’Hôtel de Ville’, el famoso beso de una pareja ante el ayuntamiento parisino».

Con la ciudad de París como protagonista, Doisneau retrata escenas con personajes anónimos en espacios públicos desde «una perspectiva romántica, que yuxtapone lo ordinario con humor e ingenio, y encuentra la belleza en la rutina de la vida cotidiana», resume Hirsch-Hardy.

Precisamente, en la selección de las obras expuestas «se priorizó el sentido del humor del fotógrafo y por esta razón no se incluyeron las fotografías que Doisneau hizo durante la liberación y el final de la ocupación nazi».

Hirsch-Hardy ha subrayado que Doisneau, que había nacido en las afueras de París en 1912, fue un fotógrafo autodidacta que comenzó a fotografiar su ciudad a los 16 años, y tras trabajar en la fotografía publicitaria e industrial (Renault) captó con su cámara la ocupación y la liberación de París, trabajando como miembro de la Resistencia.

«También falsificó documentos para la Resistencia, poniendo en práctica su titulación en grabado y litografía, y tras la guerra regresó a la publicidad y las revistas, como el Vogue francés entre 1948 y 1952».

El director de Foto Nostrum ha advertido de que «a menudo se olvida su trabajo como fotógrafo de guerra, con una obra que está a la altura de Cartier-Bresson o Robert Capa».

Aunque Doisneau, añade, trabajó como fotógrafo de moda, publicitario y de guerra, en la exposición aflora sus fotografías urbanas, en las que captura la vida cotidiana en las calles de París.

Son recurrentes los niños en esas instantáneas como en «Les pieds au mur» y «Les frères, rue du Docteur Lecène», ambas de París de 1934; en «La voiture fondue» (París, 1944); «Caniveau en cru» (París, 1943) o «L’enfant papillon» (Saint Denis, 1945).

En otras ocasiones fija su cámara sobre elementos del mobiliario urbano o arquitectónicos como en «La colonne Morris» (París, 1946), una gárgola de Nôtre-Dame de París.

El género del retrato de personajes conocidos también es abordado en la divertida «Le vélo de Tati» (París, 1949), en la que Doisneau capta al cineasta Jacques Tati ante los elementos de una bicicleta desmontada después de su película «Jour de fête»; el conocido de Picasso con dedos de pan (Vallauris, 1952) o un autorretrato captado en Villejuif en 1949.

La exposición de Doisneau convivirá desde mañana jueves hasta el 5 de marzo en Foto Nostrum con una retrospectiva dedicada al fotógrafo Joan Alsina, que atesora una larga carrera en el mundo de la moda y el espectáculo, que presenta en esta ocasión fotografías de gran formato que forman parte de su nuevo libro «Textures».

En declaraciones a EFE, Alsina ha resumido que «Textures» es «un homenaje a grandes referentes del arte contemporáneo catalán como Tàpies y Brossa, y también a los artistas del expresionismo abstracto como Jackson Pollock, de Lucien Freud o Francis Bacon, o de la fotografía de Herb Ritts.