El neurobiólogo Rafael Yuste, investido doctor honoris causa por la UC3M

Madrid, 6 sep (EFE).- El neurobiólogo Rafael Yuste, madrileño afincado en Estados Unidos, ha sido investido doctor honoris causa por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) este martes, en reconocimiento a «sus relevantes contribuciones científicas y académicas», en especial en la investigación del cerebro.

Yuste (Madrid, 1963) es el promotor del proyecto BRAIN («cerebro» en inglés y que responde a las siglas de Investigación Cerebral mediante Neurotecnologías Innovadoras de Vanguardia), que busca realizar una especie de cartografía del cerebro.

Actualmente es profesor de Ciencias Biológicas en la Universidad de Columbia (Nueva York) y director del Rafael Yuste’s Laboratory, dependiente de la misma universidad.

El proyecto BRAIN, que cuenta con la participación de 500 laboratorios y 6.000 millones de dólares en inversión, pretende registrar la actividad de circuitos neuronales enteros a escalas de milisegundos y con ello completar un mapa completo en 3D de la actividad cerebral, primero en animales pequeños y luego en humanos.

Con ello, se podría llegar a encontrar maneras de tratar, curar e incluso prevenir enfermedades como el Alzheimer, la esquizofrenia o la epilepsia, o a reparar los daños traumáticos sufridos por el cerebro.

Según la UC3M, Yuste ha impulsado investigaciones pioneras sobre «el funcionamiento del cerebro, la conciencia y los recuerdos, avanzando en la comprensión de la actividad neuronal y los mecanismos de interacción de las células cerebrales».

Uno de sus hitos «fue lograr alterar recuerdos en animales de laboratorio», añade la universidad madrileña sobre este pionero en la utilización de láseres para medir la actividad neuronal en ratones.

El acto de investidura, que ha coincidido con la apertura del curso académico en la UC3M, se ha celebrado en el Aula Magna del campus de Getafe y la laudatio de Yuste ha sido realizada por el catedrático emérito Tomás de la Quadra-Salcedo Fernández.

En junio pasado, Yuste impartió un curso en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde explicó que su equipo de investigación ha logrado «hacer ver» imágenes de comida a ratones, para generar impulsos en ellos y que chupen, sin tener nada delante.

Ello permitiría «reprogramar las neuronas» de un paciente con enfermedad mental, aunque plantearía «un problema ético para la sociedad» que debería someter estos descubrimientos a unos «derechos humanos renovados» con el fin de proteger «la privacidad mental», explicó en Santander.