El Nobel de Química, S. Whittingham: «China podría cortar suministro de baterías»

Santiago de Compostela, 17 nov (EFE).- El premio Nobel de Química 2019 Stanley Whittingham ha asegurado que la guerra de Ucrania ha demostrado que ningún país puede confiar «en otros» para garantizar el suministro de determinados recursos fundamentales y que, igual que Rusia «cortó el gas», China podría hacer lo mismo con el litio, material imprescindible para las baterías modernas.

El inglés Michael Stanley Whittingham, premio Nobel de Química en 2019, esta mañana en Santiago de Compostela. EFE/Lavandeira jr

«Todos sabemos que el problema en Ucrania está en la cadena de suministros», ha declarado este jueves el científico, que ha alertado de los «riesgos» que conlleva depender de suministros o recursos de países externos durante una rueda de prensa celebrada en el colegio San Xerome de Santiago de Compostela.

Whittingham, padre de la batería de iones de litio, está de visita en la capital gallega, en la que impartió ayer, en el marco del la XXVI edición del Encontro Galego-Portugués de Química, la conferencia plenaria titulada «Almacenamiento crítico de energía eléctrica y su influencia en el cambio climático».

Esta tarde participará en un encuentro abierto al público que versará sobre los desafíos para abordar los fenómenos meteorológicos extremos globales, en el Auditorio Abanca, organizado por el programa de divulgación científica de la USC ConCiencia, que dirige el profesor Jorge Mira.

En los años 70 del siglo pasado Whittingham dio un paso crucial hacia la creación de las actuales baterías que se emplean en los teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles, y también las que se usan en los coches eléctricos.

«Consiguió un innovador cátodo en una batería de litio, hecho de disulfuro de titanio, que a nivel molecular tenía espacios que podían acoger los iones del litio, la clave que permite las recargas», señalan desde la USC.

Eso abrió la puerta a los posteriores trabajos de John B. Goodenough y Akira Yoshino, que completaron el desarrollo de las actuales baterías recargables de ión-litio y compartieron con Whittingham el Nobel de Química de 2019.

Estas baterías, que son ahora las dominantes en el mercado debido a su almacenamiento y portabilidad, fueron desarrolladas por Exxon, que en la década de los noventa vendió la tecnología a la japonesa Sony.

Según Whittingham, ahora son los asiáticos los que «dominan» el mercado, puesto que controlan la cadena de suministros: «Toda la ciencia básica es europea o americana, pero la ingeniería es asiática», explica.

Reconoce que en los últimos años Europa y Estados Unidos «no hicieron mucho» y que es hora de «dejar de hablar y hacer que ocurra», con el objetivo de adelantar a los asiáticos en el desarrollo de una tecnología «más ecológica y sostenible».

En referencia a las baterías de iones de litio, ha señalado que los principales retos están en hacerlas «más baratas», con un «mayor almacenamiento» y «más seguras».

También en encontrar materiales alternativos que sean más sostenibles y deshacerse de los más contaminantes.

Sin embargo, ha advertido que por el momento el litio es el material más adecuado para las baterías, debido a «su alto voltaje» y a que es «muy ligero».

«Para gran almacenaje también podrían utilizarse otros materiales como el sodio», ha comentado Whittingham, aunque ha añadido que en la actualidad «no es viable económicamente».

Uno de los principales escollos es la escasez de este material, que se importa sobre todo de países como China, República Democrática del Congo o Bolivia, además de las dinámicas perversas relacionadas con la explotación infantil y el control de las principales reservas por parte del gigante asiático.

«La mayoría del trabajo lo hacen niños», ha criticado el premio Nobel.

En la conferencia de esta tarde, Whittingham hablará precisamente de algunas de las claves que están relacionadas con el abastecimiento de energía, el cambio climático o la geopolítica.

Para el científico energías renovables como la eólica, la solar o la hidroeléctrica son el futuro, aunque añade que para que sean totalmente efectivas es necesario garantizar el «almacenamiento» de la energía residual o el excedente.

En este sentido, ha mencionado la hidroelectricidad de almacenamiento por bombeo (PSH), un sistema de bombeo reversible que permite recoger el agua en un embalse inferior en períodos en los que la generación de electricidad supera la demanda y bombearlo al depósito situado en la cota más alta para generar de nuevo electricidad cuando sea necesario.

En cuanto a la movilidad, propone que los vehículos eléctricos funcionen como «nodos» de la red eléctrica, de manera que cuando el sistema requiera energía el vehículo pueda suministrarla, y cuando el vehículo sea el que la necesite la red pueda proporcionársela.

«Si hay millones de nodos conectados hay muchas posibilidades de estabilizar el sistema», con coches como «elementos de carga o descarga de la red», ha afirmado.

Respecto a Galicia, una región con un fuerte potencial eólico y marítimo, el Nobel ha señalado la pertinencia de almacenar la energía y venderla a terceros países.

El científico considera que un futuro basado cien por cien en energías renovables es posible en la teoría, pero en la práctica es necesario un suministro auxiliar para casos de emergencia, para lo que es clave la «confianza» en «los países vecinos».