Bamba, la editorial que busca rescatar las voces perdidas de mujeres artistas

Marta Rojo | València (EFE).- El relato autobiográfico de una niña ahogada por la moral franquista y la vida de Zelda Fitzgerald, una artista que fue mucho más que la mujer de Francis Scott Fitzgerald, son los dos primeros títulos que publica la editorial valenciana Bamba, un proyecto que actúa como la «chispa» de un equipo de mujeres que recupera la vida y obra de otras “silenciadas”.

La editorial, cuyo nombre hace referencia a la expresión “caballito de bamba”, que significa “algo absurdo, que no merece la pena”, nació en 2019 como una revista digital dedicada a las voces y vidas de mujeres artistas, como un proyecto de dos amigos paralelo a sus respectivas carreras en la edición y la comunicación, y de él forman parte ahora las editoras Raquel Bada y Cristina Portela y la diseñadora Laura Baufalc.

“Nos apetecía escribir como queríamos nosotras de lo que estábamos descubriendo nosotras, y hacerlo como un blog”, destaca a EFE la valenciana Raquel Bada. “Queríamos divulgar el arte de mujeres, que era lo que estábamos consumiendo, pero no teníamos ninguna pretensión de acabar editando; los libros requieren un montón de tiempo”, señala.

La ventaja cultural del confinamiento

Tiempo es lo que la editora y periodista tuvo de sobra durante el confinamiento por la pandemia, en abril de 2020, cuando quiso leer la biografía que la estadounidense Nancy Milford había escrito sobre Zelda Fitzgerald y se dio cuenta de que “no estaba por ninguna parte”, y de que no se había publicado en español desde los 90.

Fue entonces cuando decidió “dar un giro” al proyecto de Bamba, al frente del cual estaba ella sola en ese momento, y también ella sola contactó con la autora, que “fue encantadora”; consiguió la autorización para publicar ‘Zelda. Luces y sombras de Zelda Fitzgerald’ y tradujo las 500 páginas de la obra al castellano.

Con esta “chispa”, la meta inicial de una revista en papel quedó transformada en la creación de una editorial que “hablara de vidas de mujeres”, cuyo equipo ha crecido desde entonces y cuyo catálogo se concibió a partir de esa idea de vida, con la publicación de narrativa autobiográfica o de biografías.

Los relatos sobre la “misteriosa” vida de Elena Quiroga y la figura de una Zelda Fitzgerald que “rompió los moldes” pero a la vez era “ahogada” por su relación de pareja y una sociedad patriarcal son dos ejemplos de “caballito de bamba”, la expresión que da nombre a la editorial y que Bada le escuchó a su abuelo.

“Un caballito de bamba es algo inútil, absurdo, que no merece la pena”, relata para asegurar que de esta forma es como se ha visto tradicionalmente la literatura escrita por mujeres o sus propias trayectorias vitales y artísticas.

Elena Quiroga, «mucho misterio» y una «voz perdida»

Por eso, mientras traducía la biografía de Fitzgerald, Raquel Bada también se preguntó por la posibilidad de publicar a autoras como Carmen Laforet, cuyo centenario se cumplió el año pasado, o Elena Quiroga (1921-1995), coetánea de la autora de ‘Nada’ y, como ella, ganadora de un premio Nadal.

Pero mientras el aniversario de Laforet sí que suscitó atención, nuevas publicaciones y reediciones, Quiroga era “una voz perdida”, de la que “se sabe muy poco, quizá porque no era una autora mediática y prácticamente no daba entrevistas ni escribía en periódicos”, una mujer discreta envuelta por “mucho misterio”.

Aunque escribió ocho novelas en diez años, fue la primera mujer novelista en ingresar en la Real Academia de la Lengua y ganó en 1951 el premio Nadal por ‘Viento del norte’, Bada no la conocía hasta que encontró un ejemplar de ‘Tristura’ en la biblioteca de su abuelo.

Se trata de un libro experimental en las formas, con cursivas aparentemente aleatorias y paréntesis dentro de los diálogos, al que “hay que prestar atención al leerlo, igual que a ‘Las olas’ o a ‘Orlando’ de Virginia Woolf”.

‘Tristura’

‘Tristura’ es el relato autobiográfico de la infancia de Quiroga, representado por la niña Tadea, que es enviada a vivir con su tía, cosa que le ocurrió a la escritora cuando su madre murió al dar a luz, y se topa con la moral rígida y religiosa del franquismo, un régimen al que la temática del libro pareció no gustar del todo.

“Encontramos dos ediciones diferentes de ‘Tristura’ y así descubrimos que a una de ellas le faltaban una veintena de páginas”, afirma Bada, que se pregunta si la censura se cebó con ‘Tristura’ por cuestionar los modos de vida “asfixiantes” de la sociedad franquista.

Para la editora, “se trata de una escritura en los márgenes, que representa una salida de una educación muy sofocante”. Hay, a su juicio, «mucha tortura en esta ‘Tristura’”.

Así, por el convencimiento de las editoras de que de la generación literaria de la posguerra “nos han llegado muy poco” y de que “en muchos casos tienes que hacer tú una labor de búsqueda”, Bamba publicará más adelante, además, la segunda parte de la novela, ‘Escribo tu nombre’, y el premio Nadal de Quiroga, ‘Viento del norte’.

Raquel Bada, una de las responsables de la editorial valenciana Bamba. EFE/Ana Escobar

Zelda Fitzgerald, «constantemente boicoteada»

Esa labor de búsqueda es la que hizo Bada con el segundo de los libros del catálogo de Bamba, ‘Zelda. Luces y sombras de Zelda Fitzgerald’, de Nancy Milford, que fue dos veces finalista al premio Pulitzer: “Cuando contacté con ella, fue encantadora, me pidió que le mandara un par de ejemplares cuando se publicara pero murió este 2022 y no llegó a ver el libro”.

En él, la autora relata la vida de la artista de un modo que arroja luz sobre algunas injusticias históricas ya que, afirma la editora, “demuestra que lo que siempre había querido Zelda era ser independiente de Scott”, y que finalmente se ve “ahogada por él”.

Con una relación que hoy llamaríamos “tóxica” con su marido, ambos con “grandes egos”, según Raquel Bada, pero sobre todo, “constantemente boicoteada” por su entorno en sus intentos de destacar por sí misma”, Zelda Fitzgerald murió durante su internamiento en un hospital para trastornos de salud mental, y la editora reivindica la universalidad de su voz.

«Recuperamos a mujeres, pero muchos hombres se interesan por las obras»

“Recuperamos a mujeres, y es lógico que nos dirijamos más a mujeres, pero en los eventos de presentación muchos hombres se interesan por las dos obras”, según Bada, quien expresa su deseo de “que lleguen esas reseñas también de periodistas hombres, no solo mujeres”.

Reconoce asimismo que aún es pronto porque la “criatura” que es Bamba “acaba de nacer” y, en sus primeros pasos, agradece la labor de las librerías valencianas y su programación cultural: “Se nota que cuando les mandas un libro hecho con cariño, de un proyecto independiente, les llega más”.

En cuanto al panorama cultural valenciano, agradece la sensación de “comunidad”, de que “hay mucha gente haciendo cosas que antes parecía que solo se estaban haciendo en Barcelona o en Madrid”.

Sobre el futuro de su “criatura” editorial, solo tiene claro que “le gustaría que Elena Quiroga fuera algo a lo que volver” y a seguir publicando su obra; prevé para 2023 el lanzamiento de la biografía de Sylvia Plath ‘Red Comet’, de Heather Clark, porque “Plath nunca falla” y, sobre todo, se muestra dispuesta a “contar lo que se está haciendo a quien quiera pasarse e interesarse” por estas voces femeninas.