«Los 27 de Mauthausen» dignifica la memoria de los deportados de la Plana Baixa

Por Rosabel Tavera

Castellón (EFE).- Entre 1940 y 1945 un total de 27 vecinos de la comarca castellonense de La Plana Baixa pasaron por el campo de concentración nazi de Mauthausen. Ahora una ardua labor de investigación recupera documentación de su exilio, detención o certificados de defunción para recomponer su biografía y honrar su memoria.


Los historiadores Lara Cardona y José Francisco Albelda, con amplia experiencia en recuperación de memoria democrática y en el estudio de deportados a campos de concentración nazis durante la II Guerra Mundial, han publicado «Los 27 de Mauthausen», un trabajo en el que se embarcaron tras participar en 2019 en un acto organizado por el Ayuntamiento de Vila-real para homenajear a deportados.


Un acto en el que no estuvieron presentes las familias de la mayoría de homenajeados y que puso de manifiesto todo el trabajo que quedaba pendiente para la recuperación de la memoria de estos hombres que, en su mayoría, fallecieron en el campo de concentración de Mauthausen.

4.427 españoles

Entre 1940 y 1945, según datos oficiales, 4.427 españoles fallecieron en Mauthausen-Gusen y 97 de ellos procedían de la provincia de Castellón. La mayoría eran republicanos que habían cruzado la frontera francesa en los últimos meses de la Guerra Civil y que pasaron a formar parte del ejército francés o se integraron en la resistencia francesa. Con la ocupación nazi, muchos fueron apresados y trasladados a Austria.


Albelda explica que, tras hablar con las familias -algunas de las cuales localizaron tras realizar un llamamiento público en redes sociales y medios de comunicación- el libro cuenta la juventud de los protagonistas de esta historia y la participación en la Guerra Civil española.


También narra el exilio, su participación en la II Guerra Mundial, su paso por campos franceses, la detención por parte de los alemanes y su envío a los campos de concentración.

Horno crematorio del campo de concentración de Mauthausen en Austria. EFE.


Son las historias de 27 vecinos de Almenara, Alfondeguilla, Borriana, Esilda, Moncofar, Nules, Onda, La Vilavella y Vila-real.
Cuenta con prólogo de Carlos Hernández -autor de «Los últimos españoles de Mauthausen»- e incluye una presentación del por qué se hace este libro así como una breve historia de la deportación, de cómo llegan estos vecinos a un campo de concentración nazi.

Extensa documentación

A continuación se incluyen las biografías, con más de 50 archivos, bibliografía y consultas a publicaciones de todo el mundo. Se cuenta su vida y se acompaña de un apéndice documental en el que están basados sus historias.


Aquí que reúnen desde partidas de nacimiento a padrones, las levas de quintos, cuándo se enrolaron, documentos de las brigadas nazis y de los carabineros franceses, listas de enrolados en la II Guerra Mundial, listas de envíos a Mauthausen, ingresos en los campos, fichas de prisioneros, libros de cirugías o certificados de defunción.


Además se han conseguido fotografías de ellos y, al fin, explica Albelda, «hemos conseguido ponerles cara a personas que durante 90 años han sido cifras y listas».


También se incluye un vocabulario «concentracionario» con términos propios de los campos, que aclara expresiones concretas utilizadas allí así como un glosario de términos médicos de enfermedades y causas de muerte que podrán servir para el trabajo de otros investigadores.

Investigación contrarreloj


El tiempo, explica Cardona, juega «muy en contra» de las investigaciones cuando se trata de contactar con familiares porque «se pierde la pista». Se plantea este tipo de trabajo como una labor «a contrarreloj» porque «estamos ya pasando a hablar con familiares de tercera generación», añade.


La historiadora indica que es un trabajo que «psicológicamente te afecta mucho», es una investigación «muy dura». Albelda abunda en esta idea: «son temas complejos, que afectan, con mucha violencia y muerte por todos lados».


«Empiezas a tener contacto con las familias, que están afectadas, se ponen a llorar y no sabes si molestas» pero, agrega la experta, «luego te das cuenta que les ha servido de terapia y están muy agradecidos».

Colaboración municipal

El libro ha contado con la colaboración para su impresión de los ayuntamientos de los que proceden los deportados, a excepción de La Vall d’Uixò y Onda, y se ha presentado en muchos consistorios con «gran éxito y muy buena acogida».


Agotada la primera edición, los historiadores están planteando una segunda, para poder llegar a más bibliotecas, centros educativos y consistorios, y a las librerías, que ya han tenido ejemplares a la venta y piden más por el interés que está generando.
Pero al margen del éxito editorial de la obra, Cardona y Albelda se sienten plenamente satisfechos por el trabajo realizado.


Albelda explica que las familias «ya tienen en un libro la historia de su abuelo o bisabuelo», que «van a poder transmitir de generación en generación».


La historiadora explica que muchas familias «no sabían cómo o dónde habían fallecido» y cuando el Gobierno alemán envió comunicaciones para poder cobrar indemnizaciones «muchos habían cambiado de dirección» y no fueron localizados. EFE

Edición web: Adolfo Ibarra