Realidad virtual e inteligencia artificial, nuevas aliadas contra el dolor

Por Concha Tejerina |

València (EFE).- Tecnologías como la realidad virtual, la inteligencia artificial (IA) o la telerrehabilitación son firmes aliados en la lucha contra el dolor, no solo para aliviar la patología en los pacientes sino porque pueden ayudar a reducir el gasto sanitario, al evitar traslados a los hospitales o incluso reducir el consumo de fármacos.

La Sociedad Española del Dolor (SED) ha celebrado esta semana en València su decimoctavo congreso, donde los profesionales han podido exponer o conocer las últimas novedades sobre el tratamiento del dolor y recibir información sobre herramientas y dispositivos tecnológicos que permiten ayudar a su manejo.

Realidad virtual

El objetivo de la realidad virtual aplicada al dolor es engañar al cerebro para que el paciente, por un momento, se olvide de que lo tiene, y en momentos donde su intensidad puede ser mayor pueda usarla para aliviarlo en lugar de tomar un opiáceo u otra medicación.

Así lo ha explicado a EFE Héctor Beltrán, fisioterapeuta y profesor investigador en la Universidad de Castilla-La Mancha, quien durante el Congreso expuso la ponencia ‘Realidad virtual para huir de la realidad dolorosa’ para que los profesionales sanitarios pudieran conocer las posibilidades de uso que tiene esta tecnología en pacientes con dolor.

«La tecnología se usa desde hace años, tenemos la herramienta, pero el hándicap es que los profesionales sanitarios no saben cómo aplicarla», indica Beltrán, quien destaca que es una tecnología barata y puede llegar a muchos pacientes, ya que puede aplicarse «con el propio móvil y unas gafas de diez euros con un marco de plástico o de cartón, no hace falta gastarse mil euros».

La realidad virtual, afirma, busca «engañar al cerebro» y puede hacerlo en forma de distracción viendo unas imágenes; interactuando con un juego que puede ser disparar a un marciano o girar con la cabeza un coche; o consiguiendo que el paciente use todo su recurso cerebral y su sistema nervioso esté en el juego generando alguna habilidad. Este último es «lo ideal».

«Estás diciendo al paciente con dolor que necesitas el 100 % de su atención para ejecutar algo -detalla- y al estar pendiente de hacer algo con la pantalla o la imagen que tenga delante no está pendiente del dolor que tiene, y éste merma».

El dolor fluctúa

Aunque el efecto de este alivio del dolor es temporal, explica, «sabemos que el dolor fluctúa y que en algún momento del día puede aumentar. En ese momento, el uso de la realidad virtual puede hacer mermar el dolor y que esa persona deje de tomar un rescate, que puede ser un opioide u otra medicación».

«Es un complemento, a día de hoy no se plantea como un sustituto, pero lo que está haciendo es quitarse esa medicación, y eso es mucho más barato a nivel de sistema sanitario o del propio paciente en gasto médico», aclara.

El especialista explica que la realidad virtual se ha usado en cualquier tipo de dolor, tanto oncológico como antes o después de una intervención quirúrgica o en quemados, aunque su especialidad es su uso para el dolor en el sistema musculoesquelético, y advierte de que hay personas en las que esta tecnología puede generar efectos adversos, ya que «algunos se marean o directamente no les gusta».

Aunque no hay mucha literatura científica en cuanto a realidad virtual y dolor, en el caso de querer relajar al paciente se le suelen poner imágenes agradables, o cuando es el caso de pacientes con quemaduras la tecnología les lleva hasta un mundo nevado en el que tienen que disparar a muñecos de nieve, «todo lo contrario a lo que es quemarse».

Inteligencia artificial

La inteligencia artificial (IA) también puede ayudar a detectar el dolor humano con mayor precisión e incluso para en el desarrollo de nuevos fármacos contra el dolor, según explica Rafael González, doctor en Neurociencia y ayudante doctor en un grupo de investigación sobre el dolor de la Universidad de Granada que dirige Enrique José Cobo.

Aunque esta herramienta se está usando en humanos, lo más importante en el caso del dolor es usarlo en grupos como bebés, adultos que no puedan comunicarse de ninguna manera o animales de experimentación, ya que en general los humanos pueden decir dónde y cuándo les duele algo.

Por ejemplo, en el caso de bebés, mediante herramientas de inteligencia artificial se puede detectar cuándo tienen dolor, incluso antes que la enfermera, para poderles administrar el analgésico antes de lo que se da normalmente, lo que supone que necesitarían una menor cantidad de fármaco para aliviar el dolor.

Ratones e inteligencia artificial

En el caso del grupo de investigación donde participa González, trabajan en la búsqueda y desarrollo de un medicamento que permita a los pacientes con dolor crónico dejar de sentirlo, y para ello están usando animales de experimentación (ratones) y la técnica de inteligencia artificial.

«El investigador observa y cuantifica el número de respuestas, nosotros grabamos a los animales en vídeo y analizamos las grabaciones mediante inteligencia artificial. Esto permite clasificar las caras del animal cuando tienen dolor y cuando no lo tiene, obtener coordenadas precisas de las partes del animal o evaluar respuestas complejas, como si el animal se está lamiendo el abdomen (lugar donde han hecho la incisión para provocar el dolor)».

Tras más de 300 días de grabaciones en vídeo conocen todo lo que hace el animal y pueden comparar entre los grupos para ver qué modificaciones produce el dolor posoperatorio y si el tratamiento con fármacos es capaz de revertir esos comportamientos.
Todo, añade, «es de una manera automática, no tienen ningún tipo de sesgo de entrenamiento del evaluador. El ordenador no se cansa, ni tiene un día malo ni está influido».

La opción de la telerehabilitación

El presidente del Congreso y jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Clínico de València, el anestesiólogo Carlos Tornero, también destaca la telerrehabilitación como una herramienta actual para mejorar el dolor en los pacientes.

De esta manera, el facultativo puede ver al paciente y rehabilitarle con una técnica intervencionista del dolor y organizando una serie de ejercicios que puede hacer en su casa. Con una aplicación, el teléfono y una cámara se pueden captar sus rangos de movimiento y, basándose en eso, cada día modificar el tratamiento según la respuesta del paciente.

«Son herramientas que están siendo útiles para los pacientes porque reducen los traslados a los hospitales y les permiten acudir a los centros de fisioterapia totalmente en coordinación entre los distintos profesionales», señala Tornero. EFE

Edición web: Adolfo Ibarra