Reorganizar una empresa social también ayuda a combatir la brecha de género

València (EFE).- Investigadoras del Instituto INGENIO, centro mixto de la Universitat Politècnica de València y el CSIC, junto con la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) del País Valencià, han desarrollado un proceso de cambio organizacional para hacer frente a la brecha de género en empresas sociales, instituciones y otras entidades.

Este proceso consta de tres etapas (diagnóstico, elaboración del plan de acción y ejecución) y, según destacan sus impulsoras, pretende propiciar una reflexión interna sobre las formas de hacer, ser y estar en las propias entidades; sensibilizar sobre las múltiples violencias y desigualdades reproducidas en la entidad, y, por último, impulsar cambios concretos para transitar hacia una organización más habitable.

Según explican desde la UPV, los principales cambios que se han identificado en este proceso son a nivel técnico, político y cultural.

Principales cambios

Por un lado, la propuesta desarrollada por las investigadoras del Instituto INGENIO favorece la toma de conciencia sobre las diferentes formas en que se articulan la brecha de género (de las más a menos visibles).

Además, permite ensalzar el trabajo feminista en las actividades de las empresas sociales, instituciones y resto de entidades, proponiendo cambios en la estructura, modelos de trabajo y la comunicación, entre otros.

El estudio, que forma parte de la tesis doctoral de la investigadora de INGENIO Marta Maicas Pérez, propone además procedimientos de trabajo para que las tareas sean redistribuidas equitativamente, así como un modelo de participación más inclusiva y sostenible.

Espacios no neutrales

Según explica Marta Maicas Pérez, en la década los 90 del pasado siglo, teóricas de los estudios organizacionales feministas definieron a las empresas, asociaciones, cooperativas u ONG como espacios no neutrales al género, lo que significa que, como cualquier otro espacio de confluencia social, en las organizaciones también se reproducen desigualdades.

Señalaban así cómo a través de la estructura, dinámicas y cultura organizacional se crean los llamados «procesos generizantes», que perpetúan las desigualdades de género.

Por ello, algunas organizaciones sociales han impulsado los llamados “procesos de cambio organizacional feminista”, procesos de reflexión y acción a través de los cuales las organizaciones plantean estrategias y soluciones ante las desigualdades y barreras identificadas por las personas que conforman la organización.

“Estos procesos están pensados para organizaciones que se planteen la no acumulación, distribución de beneficios o la reinversión social y quieran, además, repensarse a nivel interno sus prácticas. Nuestro estudio va en esta línea, proponiendo a través del trabajo colectivo un nuevo proceso de cambio que contribuya a la supresión de cualquier desigualdad y discriminación en la organización”, concluye Marta Maicas. EFE