Ruth Merino tras dimitir: Ni Arrimadas ni Bal pueden sacar a Cs del agujero

València (EFE).- La síndica de Ciudadanos (Cs) en Les Corts Valencianes, Ruth Merino, ha anunciado este jueves que dimite del cargo y renuncia a su acta de diputada, y ha afirmado que ninguna de las dos listas mayoritarias para las primarias del partido, capitaneadas por Inés Arrimadas y Edmundo Bal, puede sacar a Cs del «agujero tan profundo en que se encuentra».

En una rueda de prensa acompañada de los diputados Tony Woodward, Carlos Gracia y Fernando Llopis, Merino ha dicho que «gane quien gane» las primarias «no habrá diferencia entre el Ciudadanos de ahora y el de hace diez meses».

«El partido tendría que haber desaparecido del panorama político» en junio, para resurgir como partido liberal, europeísta y de gobierno, «todo nuevo menos los valores liberales», ha subrayado.

Ninguna llamada tras su dimisión, según Ruth Merino

Merino ha asegurado que «nadie de Madrid» le ha llamado ante la noticia de su dimisión, a excepción de la diputada en el Congreso María Muñoz, y ha defendido que toma la decisión convencida de que su partido «no se podía convertir en el partido de la mediocridad, del oportunismo, de los que no quieren dejar el sillón. Debíamos recuperar el talento y debería haber verdadera democracia interna».

«No me gusta que en el partido en que yo entré se premie a determinadas personas o comportamientos que no comparto mientras se destierra a otros que han trabajado muy duro», ha precisado.

En los dos últimos años, ha relatado, «han ocurrido muchas cosas desde que asumí la portavocía del grupo, poco después de la moción de censura fallida de Murcia, que fue un momento complicado para el partido pero también en Les Corts».

«Desde entonces cometieron errores de mucho tipo, estrategia, comunicación, a la hora de tratar a los afiliados, de falta de escucha, falta de democracia interna, de muchísimos temas que venían de antes pero que quizás después fueron a más y yo viví de forma directa», ha agregado.

Ruth Merino, emocionada tras explicar los motivos de su marcha. EFE/Manuel Bruque

Desaparecer del mapa político

A su juicio, lo ideal hubiera sido «desaparecer del panorama político durante el tiempo que fuera necesario porque las heridas eran tan profundas que en unos meses no iban a curar del todo, hasta cuando hubiera nuevas bases, estructura, caras, para resurgir como partido liberal, europeísta, de gobierno. Todo nuevo menos los valores liberales».

Merino ha lamentado asimismo que desde la dirección nacional «no se ha tenido en cuenta prácticamente nunca la especial situación de la Comunitat Valenciana» aunque ha «pedido muchas veces que se baje a los territorios a ver la situación».

En cuanto a las candidaturas, sobre la encabezada por Inés Arrimadas ha manifestado que «es pura continuidad» y que «las personas de la Comunitat Valenciana que la conforman no han cambiado, sino que se ha consolidado todo lo malo».

Respecto a Edmundo Bal, del que ha dicho «tener una gran admiración por muchísimas cosas», se ha mostrado preocupada por el «giro ideológico» que podría dar el partido si ganara, hacia un liberalismo con «los apellidos que están poniendo ahora de progresista o socialdemócrata».

Merino ha señalado que «ni siquiera ha votado» en las primarias, y ha recordado que hace unas semanas ya manifestó públicamente que no le gustaba lo que estaba viendo.

«No se me había preguntado cómo veía la Comunitat Valenciana de cara a este nuevo proceso», ha lamentado, al tiempo que ha reiterado que no se sentía identificada «ni con esa guerra abierta entre las dos cabezas más visibles ni con ninguna de las dos listas».

Ruth Merino, saludada por compañeros y conocidos. EFE/Manuel Bruque

Ausencia de líneas rojas

Ha lamentado además que «parece que no hay líneas rojas y se ha hablado de pactar un gobierno incluso con CompromÍs» haciendo «prevalecer el partidismo y las siglas por encima de los intereses» de los ciudadanos.

Merino ha informado por último de que ha tomado la decisión de dimitir de todos cargos orgánicos del partido, del acta de diputada y de la portavocía en el grupo parlamentario y recuperará su trabajo como técnica de Hacienda del Estado.

«Lo hago con mucha tristeza y con impotencia, pero creo que es lo correcto», ha manifestado, al tiempo que ha calificado su experiencia en la política como «muy bonita» y ha aprendido «muchísimo de los compañeros y toda la gente que he conocido».

Preguntada sobre si descarta volver a la política, ha respondido: «no lo sé, la vida es muy larga», y ha afirmado que, a día de hoy, no tiene ninguna oferta de ningún partido.

«Lo hago independientemente de lo que piensen el resto de partidos de mí, no tiene que ver con ofertas de ningún tipo», ha aseverado, y ha informado de que ya valoró la decisión de su dimisión en septiembre.