El saxofón electrónico más pequeño

Valencia (EFE).- Apenas pesa 300 gramos y tiene el tamaño de una botella pequeña de agua, sus teclas son como las del instrumento original y puede usarse con una boquilla convencional y con auriculares: es el Travel Sax, el saxofón electrónico más pequeño del mercado, con sello español y ya presente en medio mundo.

Es una creación de la empresa emergentes Odisei Music, con sede en Barcelona pero actualmente en un programa de la aceleradora valenciana Lanzadera y que tras su nacimiento, hace dos años, ya ha vendido su instrumento electrónico mini en más de 45 países, como cuenta a EFE su impulsor, Ramón Mañas.

LA IMPOTENCIA DE TOCAR MAL EL SAXOFÓN

La frustración que sintió de no poder practicar el saxofón todo lo que quería porque sonaba fatal en sus manos y molestaba a compañeros de piso, vecinos y amigos hizo que Mañas se propusiera hallar una solución para «practicar a todas horas, donde quisiera y sin molestar a nadie».

Así nació hace cinco años el germen de lo que hoy es una realidad en Odisei Music, una aventura de unos veinteañeros -alguno incluso menor- que junto a Mañas integran su socio y responsable técnico, Guillem Magdaleno; Jaume Batllori, responsable de operaciones; Arnau Marzabal, desarrollador; y Camilo Rodríguez, que ayuda en el montaje y ensamblaje.

«Estaba empezando, no tocaba bien y estaba tan enganchado que quería tocar a todas horas», cuenta Mañas, que siente «pasión por la música» y toca varios instrumentos -piano, guitarra o batería- pero que confiesa su «impotencia constante» con el saxo, que puede ser «muy ruidoso» y que ahora toca «algo mejor».

«Le encontré facilidad porque solo tocas notas, no acordes como en el piano, y me enganchó mucho. Para pianistas o guitarristas existen soluciones para practicar sin molestar como los teclados y las guitarras eléctricas con auriculares, pero para los saxofonistas no», explica.

En el mercado había «algunas cosas pero no se parecían a un saxo real, con teclas como controladores, que servían para todo tipo de instrumento de viento como flautas o clarinetes», agrega, y se dijo a sí mismo que iba «a diseñarlo».

«Soy ingeniero y sabía que podía hacerlo. Contacté con Guillem y empezó siendo mi profesor de programación porque el diseño lo tenía claro pero no la parte más electrónica y de programación, que no era mi fuerte», relata; cuando tras varios meses vio que «no» era lo suyo, le propuso asociarse y dar vida al proyecto.

ALUMBRADO EN PLENA PANDEMIA

«Odisei Music nace hace dos años con el objetivo de fabricar el saxofón electrónico más ligero y pequeño del mercado y lo hemos conseguido», valora Mañas, que cuenta lo que supuso alumbrar el producto en plena pandemia.

Al principio eran solo Guillem y él y nació como un proyecto personal que desarrollaba mientras trabajaba para HP. Un programa de emprendeduría del grupo Santander se cruzó en su camino, con varios meses de mentoría para crear una empresa y con un posible premio de quince días en Silicon Valley, cuna del emprendimiento.

«Algo me hizo clic y vi que podía ser un proyecto no solo para mí. Hicimos un prototipo y vimos que generaba interés», apunta, y pensó que si ganaban lo dejaba todo y montaban una empresa. Y así fue: «De eso en enero hizo dos años».

Quisieron validar si la gente compraría el saxo y en abril de 2019 lanzaron una campaña en la plataforma de micromecenzgo Kikcstarter: «Fue un éxito. En un mes logramos unos 100.000 euros en ventas y 224 unidades vendidas en más de 40 países».

Ya tenían la preventa hecha y era momento de fabricar el saxofón para venderlo. Para resolver los problemas que surgían, viajaron a China y contactaron con proveedores, y en enero de 2020, a punto de irrumpir la pandemia, empezaron a entregar las primeras unidades.

«En pleno confinamiento y encerrados en casa, tuvimos un pico de ventas. Era una locura, vivía en un piso pequeño con mi pareja y estaba inundado de cajas. Nos repartíamos el montaje, el empaquetado y el envío. Aprovechábamos cuando salíamos a comprar al Caprabo y en el aparcamiento hacíamos el trasvase de material», detalla.

Entre abril y mayo empezaron las ventas oficiales y desde entonces ya han vendido en 45 países de todo el mundo, especialmente en Europa, aunque también han llegado a Estados Unidos, Japón y Canadá y hay interés en países de Latinoamérica como México, Bolivia, Argentina y Paraguay.

Lanzadera llamó el año pasado a su puerta para acogerles en la fase incipiente de su programa, pero en ese momento su objetivo era entregar el producto y empezar a generar venta recurrente; rechazaron la proposición porque «no era momento de crecer sino de estabilizar».

Este año les volvieron a contactar. «Ahora ya vendíamos de forma recurrente y estábamos estabilizados, el objetivo es crecer y tenía sentido estar en una fase de aceleración más adelantada; ahí estamos inmersos, en el ecosistema brutal que tiene Lanzadera», sostiene.

EL SAXOFÓN MÁS PEQUEÑO POR 499 EUROS

Aclara que el Travel Sax «no ha sido diseñado como sustituto del saxofón» sino para «practicar y aprender a tocar con él y luego ya pasas al instrumento real».

Sus puntos fuertes son su tamaño y su peso, como una botella de 250 ml y apenas 300 gramos, lo que facilita tocarlo en cualquier sitio y llevarlo de viaje, «la gran diferencia respecto a la competencia», además de que sus teclas tienen la ergonomía y diseño de uno real.

Permite usar una boquilla convencional, la misma que en el saxo, «lo que ayuda a sentir lo mismo» y como es un controlador midi «lo puedes conectar a una aplicación móvil que hemos creado o a un ordenador y elegir diferentes programas».

«Puedes grabarte, componer, crear mucha música, y ponerte auriculares y no molestar a nadie». Vale 499 euros y se vende a través de la pagina web. EFE