Trufas de Navajas viajan «mimadas» a países de Europa, Asía y Estados Unidos

Rosabel Tavera | Castelló (EFE).- Un pueblo de apenas 700 habitantes en el interior de Castellón es el punto de partida del viaje intercontinental del tubérculo más apreciado y mimado en el sector de la gastronomía, la trufa, por parte de una empresa nacida «desde lo más rural del mundo» y creada para ensalzar el trabajo agrícola.

Desde Navajas, dos amigos residentes en la comarca castellonense del Alto Palancia, José y Víctor, exportan productos elaborados con este «oro negro» a restaurantes con estrella Michelin y a compradores de países de toda Europa, Asia y Estados Unidos con tanto éxito que incluso hay semanas que se quedan sin existencias de esta preciada materia prima.

Ambos llevaban tiempo rumiando ideas de negocio para trabajar juntos. Tras barajar multitud de ideas pusieron el foco en la zona de Barracas y El Toro y el sur de Teruel, una zona 100 % productora de trufa.

Según explica José a EFE, «allí, realmente lo que ocurría es que el agricultor le estaba dando a ganar casi más a los intermediarios». Así que se lanzaron a poner en valor este «oro negro» y empezaron con una primera web de venta para dar visibilidad al producto.

Inicio ilusionante pese a la pandemia

En 2019 alumbraron Segortrufa, comenzaron a través de internet las ventas a nivel nacional y añadieron algún producto trufado, todo de productores locales, como mermelada, sal o queso; pero llegó 2020, cuando estaba arrancando el proyecto, y la pandemia que lo paró todo.

Esto les hizo darse cuenta de que la trufa no es un producto tan valorado en España como en otros países como Italia o Francia, y se pusieron en marcha con una campaña de captación de clientes extranjeros «sin tener ni idea de algunos idiomas», lo que no les ha impedido llegar finalmente al cliente internacional.

Ese revulsivo «para salir de la zona de confort» y buscar clientes fuera hizo que la empresa pasara a vender en 2021 entre el 75 y 80 % en Europa. Sin embargo, vieron también que había nicho de mercado fuera de Europa y se marcaron el reto de llegar a otros países.

Una persona muestra varios ejemplares de trufa negra de la comarca del Alto Palancia. EFE/Doménech Castelló

Se pusieron entonces a trabajar en el «arduo» y «costoso» trabajo de papeleo que supone llevar un producto a la otra punta del mundo y empiezan a exportar a Emiratos Árabes y otros países de Asia. Esta «aventura» fuera de Europa les hizo ver que el producto «tiene mucha cabida y aceptación».

«Hay semanas que no tenemos suficiente trufa para poder suministrar a todos los clientes», señala José, porque su selección de producto es exigente y no compran aquellas trufas que no cumplan con su patrón de calidad.

En 2022 empezaron ya a formalizar los permisos para llegar a Estados Unidos, el mercado «más exigente» en el marco de las exportaciones en cuanto a permisos y requisitos sanitarios, y lograron comenzar allí sus ventas.

Trufa viajera que llega a todo el mundo

Para llegar tan lejos, los socios idearon un sistema que permite que el producto conserve «las características organolépticas» y generan una atmósfera modificada con un embalaje que permite mantenerla entre 5 y 8 grados durante los tres días que puede estar viajando hasta llegar a destino.

«Nuestro producto sale de un pueblo perdido en Castellón y se está degustando y apreciando en todo el mundo por paladares que buscan lo mejor de lo mejor», indica José, que relata que venden directamente a varios restaurantes con una o dos estrellas Michelin.

Inmersos en la locura de estar en plena temporada de la trufa, los socios trabajan sin descanso, también con el reconocimiento del sello de calidad que da la marca Castellón Ruta de Sabor de la Diputación provincial, y con una idea clara que marca su trabajo: «No nos vamos a mover, nuestra estructura está aquí y no nos vamos a ir del pueblo».

En caso de tener que ampliar las instalaciones tienen claro que seguirán en el mismo lugar y el nuevo personal siempre será de la zona.

José asegura que la mejor forma de dinamizar el entorno rural y contribuir a luchar contra la despoblación es «brindándole al interior oportunidades de negocio».

Comprometidos con el mundo rural

«Estamos enteramente comprometido con el entorno rural», defiende mientras aboga por que se continúe «dando visibilidad, promoviendo empresas del mundo rural y apoyándolas en todo lo posible».

Para estos emprendedores el trayecto no ha sido un «camino de rosas», pero han avanzado «a fuerza de superar trabas» y siguen aprendiendo día a día.

Apuestan por «ser valientes» y confiar en las posibilidades del interior porque «hay oportunidades de negocio y a veces no nos damos cuenta», pero «viene alguien de fuera y sabe valorar algo que tú no».

«Hay que exprimir las oportunidades que tenemos alrededor», añade. «El simple hecho de escuchar un pájaro en lugar de un atasco de coches es algo por lo que pagaría la gente», reflexiona José, por lo que «hay que exprimir y rentabilizar las oportunidades que nos brinda el interior; de lo contrario, vendrá otro y lo hará». EFE